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Islandia es uno de esos destinos que siempre habíamos deseado conocer y que una vez allí nos impresionó más de lo que imaginábamos. En cada paso nos quedábamos sin aliento admirando lo que la naturaleza es capaz de crear, era la primera vez que veíamos muchos de esos paisajes, con fumarolas, géiseres, cráteres, campos de lava…

En esta entrada os dejamos una lista de los que para nosotros son los imprescindibles que ver y hacer en Islandia, con un mapa de localización (nos dejamos muchos, porque las posibilidades son infinitas). También tenéis otra publicación con nuestro recorrido completo y las rutas detalladas de cada día durante el viaje de 15 días en Islandia.

Leed además nuestra guía de Islandia, con todo los datos necesarios para preparar el viaje.

1· Visitar Reikiavik

Reykjavík es la capital más septentrional y concentra casi toda la población de Islandia. Aun así, es una ciudad de edificios bajos, casas de madera coloridas y calles tranquilas llenas de comercios, bares y cafés. Se pueden probar las especialidades de la isla en la mayoría de sus chulísimos restaurantes, y comprar diseño nórdico en sus tiendas de artesanía y decoración. Es bastante cara pero encantadora, nosotros nos enamoramos de ella enseguida. Además, desde Reikiavik es fácil hacer excursiones a los principales atractivos de la zona sur. Os dejamos una entrada con todo lo qué ver y hacer en Reikiavik.

2· Círculo Dorado

Es uno de los circuitos más demandados por su proximidad a Reykjavík y una de las mejores cosas que ver en Islandia. Se visita la fisura continental del Parque Nacional de Thingvellir, Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 2004 y donde se fundó el parlamento islandés o Alþingi; la zona geotérmica de Haukaladur con los géiseres Geysir y Strokkur; la catarata dorada o Gullfoss, una de las cascadas más caudalosas; y el cráter Kerið, con tonos rojizos y un lago azulado. Se puede recorrer en medio día sin prisas. Si no tenéis coche de alquiler, hay muchas agencias que ofrecen excursiones de un día al Círculo Dorado desde Reikiavik.

El géiser Strokkur es el más famoso de Islandia. Erupciona cada 4 a 8 minutos más o menos, con una altura media de la columna de agua de 15 a 20 metros, llegando a veces a los 40 metros. Geysir es el más antiguo conocido, y el que da nombre al resto. Cuando emanaba, podía alcanzar más de 80 metros de altura, sin embargo, ahora sus erupciones son muy infrecuentes debido a los objetos y monedas que arrojaba la gente para hacerlo estallar y que han obstruido la salida.

Hay muchas zonas habilitadas para aparcar y la entrada a todas las atracciones es libre y gratuita, salvo al cráter Keriđ ya que se encuentra en una propiedad privada (400 ISK/2,90€). También hay que pagar en los aparcamiento P1, P2 y P5 en Thingvellir (750 ISK todo el día en cualquier aparcamiento) salvo que madruguéis y os vayáis antes de las 9:00, cuando empiezan los servicios del parque.

Os dejamos un mapa con los aparcamientos de Þingvellir:

  • P1 junto al centro de visitantes, da acceso al gran cañón Almannagjá, formado por la falla que separa Europa y América.
  • P2, próximo a la cascada Oxárafoss.
  • P3, al final del cañón, junto a Langistígur, el lugar donde se realizaban las primeras reuniones del parlamento islandés o Alþingi.
  • P5, al atro lado del centro de visitantes.

Para los amantes del submarinismo y el snorkel, muy cerca del aparcamiento P5 de Thingvellir se puede bucear por la fisura continental en la grieta Silfra, con unas espectaculares aguas cristalinas. Lo mejor es reservar con alguna agencia de buceo como Iceland Dive Expeditions o Dive.is; o contratar una excursión para hacer snorkel con Get Your Guide o con Arctic Adventures.

3· Península de Snæfellsnes

Esta península situada en la región de Vesturland (en la parte occidental), es conocida como la «Islandia en miniatura» y es uno de los imprescindibles que ver en Islandia. En ella están representados todos los paisajes y formaciones naturales del país. Se recorre fácilmente y tiene muchos lugares de interés y muy accesibles. También hay excursiones desde Reikiavik, pero os aconsejamos ir a vuestro aire con coche de alquiler para disfrutarla al máximo y dedicar uno o dos días para recorrerla.

Imprescindibles en Snæfellsnes

  1. Focas en la playa de Ytri Tunga
  2. Iglesia negra Búđakirkja
  3. Acantilados de Arnarstapi: Gatklettur y puente de piedra
  4. Formaciones volcánicas de Djúpalónssandur
  5. Cráter Saxhóll y vistas al glaciar Snæfellsnes
  6. Faro y acantilados de Svörtuloft
  7. Ingjaldsholskirkja (típica iglesia islandesa de paredes blancas y techos rojos)
  8. Cascadas Kirkjufellsfoss
  9. Campos de lava de Berserkjahraun
  10. Stykkishólmur y su catedral en forma de vértebra de ballena
Búðakirkja
Faro Svörtuloft

4· Baños termales

Islandia tiene una importante actividad geotérmica, lo que hace que encontremos pozas y piscinas naturales de agua termal por toda la isla (salvo una zona al sur rodeada de glaciares denominada «Cold area»).

No os podéis ir sin disfrutar de una de las mejores cosas que hacer en islandia, darse un baño relajante en una de estas termas de agua caliente. Algunas son gratuitas, más salvajes y escondidas, y otras son más conocidas, de pago y acondicionadas para las visitas.

  • Blue Lagoon. Esta laguna termal con aguas celestes ricas en sílice es una visita imprescindible, aunque cada vez está más masificada. Recomendamos reservar a primera hora (7-8 de la mañana). La entrada básica incluye el acceso, toallas, una mascarilla de sílice y una bebida en el bar de la piscina por 5990 ISK (39€).
  • Baños de Myvatn. Situados al lado del lago Myvatn, son algo más baratos (5700 ISK) y menos conocidos y concurridos. Aunque son más pequeños, se disfrutan mucho más.
  • Pozas y baños termales naturales por toda la isla (la mayoría gratuitos). Con la app móvil Hot Pot Iceland (actualmente de pago) se pueden localizar fácilmente, con fotos y descripción. Nuestra preferida es Hellulaug en los Fiordos del Oeste, una pequeña poza que casi se confunde con el mar cuando sube la marea.
  • En 2021 han inaugurado unos nuevos baños termales más próximos a Reikiavik, Sky Lagoon, con una piscina con vistas al mar. Cuando volvamos, os contaremos más sobre ellos.

No olvidéis llevar vuestras toallas y bañadores siempre a mano. El código de higiene de Islandia obliga a ducharse sin ropa antes y después de cada baño en estas piscinas termales.

5· Ver frailecillos

En Islandia podéis disfrutar de estos curiosos y entrañables pájaros con sus andares torpes y su llamativo pico de colores. La mejor época para verlos va de mayo a agosto, y el mejor momento del día es el atardecer, cuando regresan de alta mar para alimentar a los polluelos que están en los nidos. Uno de los mejores sitios para verlos son los acantilados de Látrabjarg en los fiordos occidentales (Westfjords o Vestfirðir). También podréis observarlos de cerca en Borgarfjördur Eystri en los Fiordos del Este (Austurland). Os dejamos una entrada con más información sobre los sitios donde ver frailecillos en Islandia.

Los frailecillos o puffins anidan en muchas islas del norte del Atlántico, incluyendo Islandia, Groenlandia, Noruega y Canadá (Terranova y Labrador).

6· Vestfirđir o Fiordos del Oeste

La región de los Fiordos del Oeste no es tan conocida como el resto de la isla, pero merece mucho la pena reservar uno o dos dias para recorrerla. La mayoría de sus carreteras no están asfaltadas, aunque suelen tener un buen firme, y recorren zigzagueando los infinitos fiordos de esta zona de Islandia.

Como ya os hemos comentado, podréis ver frailecillos en los acantilados de Látrabjarg, la punta más occidental de Islandia. Pero también veréis tesoros menos turísticos como la playa de Rauðisandur, donde es fácil avistar focas; la playa dorada de Breiðavík, ideal para ver el atardecer; el enorme barco pesquero Garđar BA 64, varado en la playa a orillas del fiordo Patreksfjörđur; la poza de agua termal Hellulaug en el fiordo Vatnsfjörđur, con una temperatura de 42ºC, casi se une con el mar cuando sube la marea; la cascada Dynjandi en el fiordo Arnarfjörður, de 100 metros de altura y siete saltos de agua que se deslizan por la ladera asemejando un velo de novia; o la reserva natural de Hornstrandir, una zona remota y deshabitada, donde vive del zorro ártico (se pueden hacer excursiones desde Ísafjörður).

Una manera cómoda y rápida de ir a los fiordos del oeste es en el ferry Baldur de Seatours que une Stykkishólmur (en la península de Snæfellsnes) con Brjánslækur (en la península de Látrabjarg) en dos horas y media. Se ahorra mucho tiempo ya que la carretera de conexión no es muy buena. Nuestro consejo es que compréis los billetes con antelación, y no olvidéis pasar por la oficina del puerto antes del viaje para recoger los billetes físicos. Podéis ver los precios y horarios en la web de Seatours. Tenéis toda la información en la entrada sobre el transporte en Islandia.

7· Focas y farallón Hvítserkur en Vatnsnes

En la región del noroeste (Norđurland Vestra) se encuentra la península de Vatnsnes. La carretera 711 sale de la R1 y rodea toda la península. A la altura del Ósar HI Hostel sale un sendero entre prados que baja a la playa junto al lago Sigríðarstaðavatn, y enfrente vive una importante colonia de focas, que suelen retozar al sol en la arena. Caminando 1 km hacia el norte por la misma playa, está Hvítserkur, un enorme farallón en forma de elefante o rinoceronte. La leyenda dice que es un troll al que el sol sorprendió bebiendo en el mar y se convirtió en piedra.

Muy cerca de Vatnsnes, tomando la carretera 715, se llega al cañón y las cascadas de Kolugljúfur.

Llevad prismáticos y cámaras con objetivos con buen zoom para poder ver y fotografiar las focas mucho mejor.

8· Lago Mývatn y alrededores

Mývatn (literalmente «lago de las moscas enanas») es un lago volcánico de la región nororiental (Norđurland Eystra). Tiene una extensión de 37 km², siendo el quinto más grande del país, y está situado en una de las zonas con más actividad geotérmica del norte de la isla.

Encontraréis muchos atractivos y rutas de senderismo. Está rodeado por la Ring Road y la carretera 848 (donde están los principales puntos de interés). Nosotros os aconsejamos recorrer esta última en el sentido contrario a las agujas del reloj e ir recorriendo los distintos senderos. Tenéis un mapa con las rutas del lago Mývatn en este enlace.

Qué ver en Mývatn

  • Pseudocráteres de Skútustaðagígar, formaciones con estructura de cráter creadas por las explosiones de vapor en la lava, pero no por una erupción real a través de ellos.
  • Kálfaströnd y Höfði, una pequeña península llena de vegetación y aves con unas formaciones rocosas muy peculiares en medio del agua.
  • Zona volcánica de Dimmuborgir. Varios senderos la recorren con una duración y dificultad diferentes e identificados por colores. Destacan dos formaciones, una en forma de bóveda, llamada iglesia (Kirkja) y otra en forma de arco (Gatklettur) por el que puede verse todo el fondo del valle, incluso el cráter Hverfjall.
  • Cráter Hverfjall. Una carretera sin asfaltar con bastantes baches lleva al aparcamiento al pie de la ladera. Se sube en 10-15 minutos por una rampa de acceso de 600 metros, con una elevación de unos 90 metros. Una vez arriba se puede bordear el inmenso cráter de 140 metros de profundidad a través de un sendero circular de 3 km.
  • Las grutas de Grjótagjá y Stóragjá. La primera se ha hecho famosa (¡atención spolier!) por ser el lugar donde John Nieve y la salvaje Ygritte consuman su amor en Juego de Tronos. Recomiendan evitar el baño en Grótagjá porque la temperatura supera los 46º. Para llegar a ella lo mejor es coger el acceso desde la carretera 860 por el norte, totalmente asfaltado y de menos de 100 metros. Hay otro acceso por el sur de 300 metros pero sin asfaltar. Encima de la gruta, hay una pared de roca atravesada por la falla continental.
  • Baños termales de Mývatn. En esta laguna termal el agua está a 38º-39º y tiene un color azul-blanquecino muy chulo. Lo mejor es que está menos concurrida que Blue Lagoon.
  • La empresa Mývatn Tours ofrece increíbles rutas hasta el volcán Askja, en las Tierras Altas. El punto de encuentro está en Arnarnes, 2 km al sur de Reykjahlíð en Ia carretera 848 que rodea el lago.

Esta zona vivía tradicionalmente de la pesca de truchas en el lago y por ello veréis ahumaderos de truchas, como el de Skútustaðir. Antiguamente no había madera para ahumarlas, por lo que se prensaba lana de oveja y se quemaba para conseguir el humo (este proceso se sigue haciendo hoy día). A su vez, las espinas y restos de trucha que sobran del ahumado se fermentan varios meses y se les da de comer a las ovejas para que obtengan suficiente grasa y proteínas, además les encanta. Y así se cierra el ciclo.

9· Zona geotermal de Hverir y área volcánica de Krafla

Muy próxima al lago Mývatn está la zona geotérmica de Hverir con tierra azufrada de colores amarillentos. Es una de las paradas más impresionantes del viaje y una de las mejores cosas que ver en Islandia, aquí se tiene la sensación de estar en otro planeta. Desde el aparcamiento se accede directamente a las pozas de lodo burbujeante a la derecha, y a una explanada con fumarolas a la izquierda.

A 300 metros del aparcamiento de Hverir, está el desvió hacia el área volcánica de Krafla, donde se encuentra el precioso cráter Viti, con un lago azul intenso al fondo, y donde se pueden recorrer campos de lava, el cráter Krafla y el área geotérmica de Leirhnjukur.

Fumarolas en la zona geotermal de Hverir
Panorámica del crater Viti

10· Cascadas del noreste: Godafoss, Dettifoss y Selfoss

Gođafoss o la «cascada de los dioses» (tras la cristianización de Islandia, se lanzaron iconos paganos en ella) es una caída de agua semicircular de unos 12 metros con un gran volumen de agua. Hay aparcamientos a ambos lados con senderos que recorren los alrededores. Se encuentra junto a la R1 a mitad de camino entre Akureyri y Mývatn.

Dettifoss y Selfoss se sitúan a 60 kilómetros de Mývatn en dirección este, en el cañón de Jökulsárgljúfur. Dettifoss es la cascada más caudalosa de Europa, su caída de 44 metros es impresionante, el sonido es ensordecedor y el agua cae con tanta fuerza que levanta una inmensa cortina de vapor visible a varios kilómetros. Desde ella parte un corto sendero hacia Selfoss, enclavada entre columnas de basalto.

Hay dos carreteras que llegan a Dettifoss: la 862, asfaltada y de fácil acceso por el lado oeste, donde hay varios miradores frente a la cascada y un sendero hacia Selfoss; y la 864, sin asfaltar, más larga y complicada que permite ver la cascada desde el lado este, el preferido por los fotógrafos.

11· Seyđisfjörđur

Este precioso pueblo de tradición pesquera, se encuentra al final del fiordo del mismo nombre, en la región de Austurland (los fiordos del este) y es el punto de entrada a Islandia en barco desde el continente. La carretera que accede a ella desde Egilsstadir baja serpenteando por la ladera rodeada de riachuelos y saltos de agua, con unas vistas impresionantes del pueblo y el fiordo.

Es uno de los pueblos con más encanto de la zona y de Islandia. Lo que más llama la atención son sus casas de madera de distintos colores a orillas del mar, las animadas terrazas de sus cafés, las tiendas de artesanía y, sobre todo, su iglesia de color azul celeste con un camino adoquinado y pintado con los colores del arcoíris.

Llegar en ferry a Seyđisfjörđur

Se puede llegar a Islandia en el barco Norröna con o sin coche propio desde Hirtshals (Dinamarca), vía Tórshavn (Islas Feroe), atracando en el puerto de Seyđisfjörđur. La duración del viaje es de casi tres días y el precio del billete para dos personas con un turismo es de 1200€-1800€ según la temporada. Aunque se ahorra el billete de avión y el alquiler del vehículo, la duración del viaje es excesiva y encima hay que llegar a Dinamarca. Para nosotros no es una buena opción salvo para gente que tenga pánico a volar. Podéis consultar los precios y horarios del ferry a Islandia en la web de Smyril Line.

12· La playa de Stokksnes

Cerca de Höfn, se encuentra esta espectacular playa de arena negra rodeada de dunas, con la montaña Vestrahorn de fondo. Hay una zona donde el agua que traen las olas se estanca y convierte la arena en un espejo natural que refleja las montañas. Una pasada de lugar, con mucho misticismo. Para nosotros uno de los mejores paisajes que ver en Islandia.

La carretera de acceso desde la R1 es de grava y con un firme no muy bueno (cuidado si vais con un turismo). Acaba en el aparcamiento de la cafetería Viking Café, donde se paga la entrada para poder llegar a la playa (900 ISK por persona, que se pueden pagar en el mostrador o en una máquina automática fuera).

13· Lagunas glaciares de Jökulsárlón y Fjallsárlón

Jökulsárlón es el mayor lago glaciar de Islandia, con unos 18 km². Se sitúa en el sureste de la isla, en el extremo sur del glaciar Vatnajökull, entre el Parque Nacional Skaftafell y Höfn. Veréis que está repleto de icebergs que se desprenden de la lengua del glaciar Breiðamerkurjökull. Cuando desembocan en el mar, se van depositando fragmentos de hielo sobre la arena negra de la playa, que recibe el sobrenombre de Diamond Beach. Todo un espectáculo.

Muy cerca, se encuentra Fjallsárlón, otra laguna glaciar más pequeña, pero menos masificada y donde, además, se ve la lengua del glaciar mucho más cerca. Las dos lagunas tienen un acceso muy sencillo desde la R1.

En ambas lagunas glaciares es muy fácil ver aves marinas y focas nadando y asomando la cabeza entre los bloques de hielo.

Lo ideal es alojarse cerca para poder madrugar e ir al amanecer o a última hora de la tarde, evitando así los grupos de turistas que paran aquí durante el día, y disfrutando de los cambios de tonalidad de los icebergs según cada momento.

14· Parque Nacional de Skaftafell

El Parque Nacional de Skaftafell / Vatnajökull, en la región de Austurland, es un área protegida muy extensa repleta de lenguas glaciares, cascadas y senderos. Uno de los mayores atractivos es Svartifoss, la cascada negra, un salto de agua que cae sobre una pared de columnas hexagonales de basalto (que le dan nombre por su color oscuro). Ascendiendo por los caminos, llegaréis al mirador natural Sjónarnípa, a 300 metros de altura, donde tendréis una panorámica impresionante de la lengua del glaciar Skaftafellsjökull y todos los alrededores.

Cinco kilómetros al este del aparcamiento, está el glaciar Svínafellsjökull. La carretera de acceso está sin asfaltar y tiene muchos baches, por lo que entrar con un turismo es muy complicado y no os lo recomendamos. Se llega directamente a la laguna y hay un pequeño sendero que recorre la lengua del glaciar por un lateral.

Para ver la cascada Svartifoss y el mirador Sjónarnípa os recomendamos subir por el sendero de la izquierda que llega a la cascada (S2), desde allí tomad el sendero S6 hasta el mirador y bajad por el sendero S5-S6 que llega al centro de visitantes por un terreno más escarpado. En la web del parque nacional tenéis más información con mapas de los senderos de Skaftafell.

15· Cañón Fjaðrárgljúfur

El cañón Fjaðrárgljúfur es una de las visitas imprescindibles en el sur de Islandia. Una espectacular garganta de 100 metros de profundidad con grandes cortados que se precipitan hasta el fondo del cañón, todo cubierto de vegetación y con varios miradores sobre los peñascos (han tenido que delimitar bien el recorrido para preservar el entorno). Hay un sendero de poco más de un kilómetro que va ascendiendo sin complicaciones por el lado derecho y al final del recorrido se tienen unas vistas muy chulas de las cascadas y de todo el cañón desde un par de plataformas. Los amantes de Juego de Tronos lo reconoceréis.

Para llegar al cañón Fjaðrárgljúfur debéis tomar el desvío a la carretera 206 desde la R1, a unos 6 km de Kirkjubæjarklaustur (donde está el famoso «suelo de iglesia» o Kirkjugölf, una formación de columnas de basalto erosionadas con aspecto de suelo empedrado). A los dos kilómetros del desvío, llegaréis a un pequeño aparcamiento desde donde comienza el sendero (en muchas ocasiones está cerrado por el mal estado debido al hielo o la lluvia). Tened cuidado y respetad las señales que marcan el camino.

16· Campos de lava de Eldhraun

A lo largo del recorrido por Islandia, veréis grandes extensiones de lava que van dibujando los paisajes del país, pero los más curiosos son los campos de lava de Eldhraun en el sur. Durante kilómetros y kilómetros se atraviesa una zona con infinidad de montículos de lava que tienen la peculiaridad de estar recubiertos por capas de musgo y líquen que le dan un aspecto esponjoso. Es un paisaje sacado de otro planeta. Encontraréis varias zonas acondicionadas para parar y recorrer pequeños senderos entre los campos.

En la Península de Snæfellsnes hay un área similar (ya hemos comentado que la llaman la Islandia en miniatura): los campos de lava de Berserkjahraun, mucho más tranquilos y atravesados por una carretera solitaria.

17· Avión estrellado en Sólheimasandur

Este avión DC-3 del ejército de Estados Unidos se estrelló el 21 de noviembre en 1973 en la playa de Sólheimasandur, cerca de Vík. Es una de las visitas más curiosas de Islandia. Impresiona ver el esqueleto del fuselaje, tan bien conservado, en medio de un páramo de arena negra sin nada en kilómetros a la redonda, con el sonido del mar de fondo. Antes se podía acceder con el coche muy cerca del avión, pero al ser propiedad privada actualmente no está permitido y hay que dejar el coche en un aparcamiento junto a la R1 y caminar por un sendero de 4 kilómetros de ida (y otros tantos de vuelta, calculad unos 45-60 minutos por trayecto).

Para el que no quiera ir caminando, hay autobuses lanzadera que salen del mismo aparcamiento. El precio del billete de ida y vuelta es de 2500 ISK / 17€, con una duración del trayecto de 10-15 minutos y salidas cada 35-45 minutos entre las 10:00 y las 17:00 aproximadamente (podéis reservar y ver toda la información del The Plane Wreck Shuttle en su web). También podéis contratar una excursión en quad con Iceland Mountain Guide.

Al ser muy visitado, siempre habrá gente, por ello os aconsejamos verlo muy temprano y entre semana.

18· Vík i Mýrdal: playa Reynisfjara y acantilados de Dyrhólaey

Vík i Mýrdal es una pequeña ciudad situada en la región del sur de Islandia, famosa por la playa de Reynisfjara, de arena negra y rodeada de acantilados y cuevas formados por columnas basálticas con forma hexagonal. Las paredes tienen un aspecto muy curioso, las columnas dibujan formas escalonadas y parecen estar hechas de piezas de lego. Frente a la playa se encuentran los farallones de Reynisdrangar de fondo, que, según cuenta la leyenda, son tres trolls llamados Skessudrangar, Landdrangar y Langhamrar a los que les sorprendió la luz del sol mientras arrastraban un barco hacia la orilla. Tened mucha precaución porque las olas son muy traicioneras.

En el extremo opuesto de la playa se encuentra el promontorio de Dyrhólaey. Sobre los acantilados hay un faro blanco y rojo y desde allí se puede ver una gran roca en forma de arco de 120 metros, por un lado, y la larguísima playa negra de Sólheimafjara por el otro. La subida al faro se hace por una carretera F, exclusiva para todoterrenos, pero abajo hay un aparcamiento para cualquier tipo de vehículo.

En una zona elevada, dominando el pueblo, encontraréis la preciosa iglesia de Vík, con la construcción típica de madera, pintada de blanco y tejados rojos. Al final de la calle Bakkabraut, tendréis la mejor panorámica de este edificio rodeado de montañas verdes.

Todo el promontorio de Dyrhólaey es una zona donde anidan los frailecillos. Para preservar el hábitat de las aves, el acceso está prohibido al amanecer y al atardecer en la época de cría (de mayo a agosto), que justo son las mejores horas para verlos. Tenéis una entrada donde os contamos los mejores sitios para ver frailecillos en Islandia.

19· Cascada de Skógafoss

En el sur de Islandia se puede visitar Skógafoss, una de las cascadas más bonitas del país, pero también de las más masificadas (como todas las atracciones de esta región). Es un gran salto de agua de 25 metros de ancho y 60 de alto, localizado en un enclave muy bonito, al lado de la Ring Road. En los días despejados, los rayos de sol forman un arcoíris doble. Por la ladera este hay unas escaleras empinadas que acceden a la parte superior y desde aquí sale un sendero que recorre el río y las cascadas valle arriba, poco transitado y muy aconsejable. Madrugad para llegar antes de que las hordas de turistas colapsen el aparcamiento gratuito.

Muy cerca de Skógafoss está la piscina natural gratuita de Seljavallalaug, en un valle bajo el glaciar Eyjafjallajökull (el volcán que colapsó el tráfico aéreo de toda Europa en su erupción de 2010). Después de recorrer varios kilómetros por la carretera de grava 242, hay un aparcamiento donde comienza el sendero, con bastantes tramos resbaladizos.

Hay varias agencias turísticas en la zona sur que organizan actividades de aventura como caminatas con crampones sobre la lengua del glaciar Sólheimajökull o visitas al interior de una cueva de hielo. Entre ellas están Troll Expeditions, Iceland Mountain Guide o Arctic Adventure.

Si no tenéis coche, hay autobuses regulares, tanto públicos (Stræto) como privados, que llegan a Skógar. Tenéis más información en la entrada sobre el transporte en Islandia.

20· Seljalandsfoss y Gljúfrabúi

Ambas cascadas están situadas junto al desvío de la carretera 249, en una pared vertical recubierta de vegetación con 60 metros de altura, que marca el límite con las Tierras Altas (antes de que el litoral retrocediera hacia el mar, eran acantilados).

Seljalandsfoss tiene la peculiaridad de que se puede rodear por detrás a través de un sendero. La panorámica es impresionante, sobre todo al atardecer o con el sol de medianoche, pero tened cuidado porque el terreno suele estar resbaladizo y algo fangoso por los alrededores.

Gljúfrabúi se encuentra a 500 metros de la anterior, pero no la veréis a simple vista, es una caída de agua escondida. Para verla hay que adentrarse por una pequeña garganta, caminando sobre cantos en el curso del río, hasta llegar a una especie de gruta por la que cae el agua desde lo alto. Tenéis que ir bien preparados con toda la ropa y mochilas impermeables, porque acabaréis empapados. Una experiencia muy divertida.

El aparcamiento de Seljalandsfoss es de pago las 24 horas del día y suele estar a tope en horas puntas (el ticket cuesta 700 ISK / 5€ Y es válido todo el día). Nosotros os recomendamos pasarlo de largo y dejar el coche a 500 metros en el pequeño aparcamiento de Gljúfrabúi, que es gratuito, y desde aquí podéis ir caminando sin problemas hasta Seljalandsfoss.

Gljúfrabúi
Cascada Seljalandsfoss

21· Baños en la zona geotermal de Reykjadalur

El aparcamiento de la zona geotermal de Reykjadalur se encuentra a 3,5 kilómetros del pueblo de Hveragerði, en la región de Suđurland. El sendero que lleva hasta la zona del río acondicionada para el baño es de 3 km de ida con un desnivel bastante acusado y hay que tener buena forma física. Por el camino hay varias pozas de fango burbujeante y fumarolas enormes que no dejan ver absolutamente nada. Al final del recorrido se llega a unos remansos del río donde el agua está entre 40 y 60ºC (baja a 100ºC en alguna zonas y se mezcla con las aguas de escorrentía del deshielo, hay zonas donde el agua quema, tened cuidado). Encontraréis parabanes de madera para cambiaros y pasarelas para desplazaros por la orilla. Para nosotros uno de los mejores lugares para bañarse en Islandia.

22· Senderismo en Landmannalaugar

Landmannalaugar se encuentra dentro del Parque Nacional de Fjallabak y es una de las mejores zonas para explorar las Tierras Altas. De gran belleza y fácil acceso con 4×4, una vez arriba hay varias rutas de senderismo que transcurren entre montañas multicolor de riolita, depósitos de azufre y fumarolas. Una de las imprescindibles es la ruta circular a la cumbre del Brennisteinsalda de 6,5 km ida y vuelta. Al terminar el recorrido, nada mejor que un baño en las pozas termales naturales. Os aconsejamos que compréis un plano en la caseta de información por 300 ISK.

El acceso sólo es posible en verano por F-roads, las carreteras exclusivas para todoterrenos (os explicamos todo en cómo moverse en coche por Islandia). Lo más recomendable y sencillo para todoterrenos pequeños es llegar por la F208 Noroeste. Se puede coger la carretera 32 vía Selfoss – Ólafsvellir – Árnes, o la carretera 26 cerca de Hella. El último trayecto es el más complicado (la carretera de Hrauneyjar está llena de baches hasta Ljótipollur) y lo mejor es aparcar 1 km antes del refugio de Landmannalaugar para evitar vadear el río.

Si no disponéis de coche 4×4, podéis contratar la excursión con alguna agencia o utilizar los autobuses privados regulares que llevan a Landmannalaugar desde Reikiavik en verano, pudiendo permanecer unas 5-6 horas según la línea y horario escogidos (tenéis más información en la entrada sobre el transporte en Islandia).

Hay una gasolinera OB muy cerca de la central eléctrica de Hrauneyjar, poco antes del desvío hacia la F208.

23· Península de Reykjanes

Esta península, situada al suroeste, tiene varios puntos de interés, algunos tan conocidos como el Blue Lagoon/Bláa lónið. Nada mejor para empezar la ruta (o para acabarla, según las preferencias de cada uno) que darse en baño relajante en esta laguna termal de aguas celestes vaporosas, ricas en sílice y azufre y con una temperatura de 37-39ºC. Con la entrada básica o comfort se incluye el acceso a la laguna, el uso de toallas, una mascarilla facial de sílice y una bebida no alcohólica en el bar de la piscina, todo por 5990 ISK.

Los atrevidos, tienen la poza Brimketill cerca de Grindavík, una piscina natural de aguas increíblemente azules pero frías, situada en un acantilado junto al mar (recuerda a un cenote).

Gunnuhver es un área geotermal con suelos rojos y ocres y con una de las fumarolas más activas, una inmensa columna de vapor sale con fuerza del interior de la tierra y se ve a kilómetros de distancia.

El recorrido continúa hacia el faro de Reykjanes, sobre una colina y muy próximo a los acantilados de Valahnúkamöl.

Otro de los puntos más interesantes es el puente simbólico que une las placas tectónicas eurasiática y americana, separadas por una falla perfectamente visible que aleja los dos continentes unos 2 cm al año.

La última vista de la zona es el área geotermal de Krýsuvík, con senderos y pasarelas de madera que sortean las pozas burbujeantes y las fumarolas (es bastante menos impresionante que Hverir en el lago Mývatn).

Poza Brimketill

24· Excursión para avistar ballenas

Estas excursiones se hacen sobre todo en verano. Lo normal es contratar excursiones en Husavík, Akureyri, Hauganes o Reykjavík. Nosotros contratamos la excursión para ver ballenas con North Sailing en Husavík y, aunque no pudimos hacerla por el mal tiempo, nos ofrecieron cambiar a otro día o devolvernos el importe sin problemas.

Si tenéis suerte (como nosotros), podréis avistar ballenas desde la carretera que bordea Eyjafjörđur, al norte, una zona donde suelen acudir con frecuencia. 

25· Ver auroras boreales

Aurora boreal en Tromsø

Nosotros estuvimos en Islandia en primavera-verano, pero si vuestro viaje coincide con los meses de octubre a marzo, podréis disfrutar del impresionante espectáculo natural de las luces del norte, tanto por libre como con excursiones contratadas. Es importantísimo que busquéis información sobre la previsión diaria de auroras boreales y así saber de manera bastante precisa las posibilidades de verlas cada día. Además, podéis leer nuestros consejos sobre cómo cazar auroras boreales en nuestro viaje a Tromsø (Noruega).

Contratar excursiones en Islandia

Hay muchísimas agencias locales que ofrecen paquetes y excursiones turísticas por toda la isla. Algunas de las más conocidas son Arctic AdventuresIcelandic Mountain Guides, Reykjavík Excursions o Midgard Adventure. Además, cada región tiene su web oficial donde encontraréis información muy útil sobre cómo llegar, qué ver, alojamientos, restaurantes, y un listado de las empresas que operan en cada zona. Os dejamos los enlaces aquí:

Mapa de qué ver y hacer en Islandia

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Somos Antonio y Rafa, y cómo a vosotros, nos encanta viajar. Nos hemos decidido a escribirlo aquí para tener ese recuerdo de forma accesible, y para poder facilitar nuestra información a los amigos que nos piden consejo. Esperamos que disfrutéis leyendo el blog como nosotros lo hacemos al escribirlo.

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