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Un viaje a Grecia no está completo si no se disfruta de alguna de sus islas. Es bastante difícil elegir cuáles visitar, nosotros finalmente nos decidimos por varias islas del famoso archipiélago de las Cícladas, localizadas en el centro del Mar Egeo (se llaman así por su distribución circular en torno a la sagrada isla de Delos). Aunque las principales son Mykonos, Paros, Naxos, Milos y Santorini, hay cientos de ellas con mucho que ofrecer.

Su arquitectura típica con calles y casas encaladas, puertas y ventanas de colores vivos (con predominio del azul), su riquísima gastronomía y la amabilidad de sus habitantes han atraído desde hace muchos años a todos los viajeros. Lo malo de ser tan conocidas es que suele haber mucho turismo de masas (los odiosos cruceros) sobre todo en temporada alta. Aún así, no podéis dejar de visitarlas.

En esta entrada os dejamos nuestros imprescindibles que ver y hacer en Mykonos, Paros y Santorini, las tres Islas Cícladas que recorrimos en nuestro viaje de 14 días en Grecia (tenéis, además, un mapa de localización al final de cada apartado).

Para terminar de organizar vuestro recorrido, leed todos los datos prácticos en nuestra guía de Grecia.

Qué ver y hacer en Mykonos en 3 días

Mykonos, conocida como la isla del viento, es una de las Cícladas más visitadas. Sobre todo es famosa por sus playas y su marcha nocturna, pero también encontraréis zonas muy tranquilas (la equiparan con Ibiza, aunque no tienen nada que ver en nuestra opinión).

Su paisaje es poco montañoso y muy desértico, pero el pueblo de Mykonos, Chora, con sus casas y calles blancas vigiladas por molinos de viento, tiene mucho encanto (evitad la temporada alta y las horas en las que desembarcan los cruceros masificados).

Nosotros llegamos a Mykonos en avión desde Atenas y nos alojamos tres noches en el Sunrise Hotel and Suites, al sur de la isla (tenéis varias entradas con mucha más información sobre cómo llegar y moverse en las islas griegas y sobre dónde dormir en Grecia).

1· Ver atardecer desde Little Venice

Pequeña Venecia en Mykonos

El barrio de Alefkándra se conoce popularmente como la Pequeña Venecia, está formado por casas con coloridos pórticos y balcones situados a orillas del mar, creadas por los mercaderes en el S.XVIII que querían viviendas con acceso directo al agua. Hoy en día, tiendas, cafeterías y bares ocupan estas antiguas casas de comerciantes. No podéis perderos el atardecer sentados en una mesa junto al mar, notando cómo rompen las olas a vuestros pies mientras disfrutáis de un cóctel con el que suelen regalar algo de fruta fresca.

Nosotros nos tomamos la copa viendo el atardecer en la terraza del Bao’s Cocktail Bar Mykonos.

2· Fotografiar los famosos molinos de viento

Molinos de viento en Mykonos

Como ya hemos comentado, Mykonos es conocida como la isla del viento y aprovechando esas condiciones se construían molinos en zonas donde batía el aire con fuerza y que solían tener muy buenas vistas. Hace unos pocos siglos estaban en pleno rendimiento y abastecían de harina de trigo a los barcos que comerciaban entre Asia y Venecia. Actualmente sólo se conservan varios de ellos que se han convertido en un reclamo turístico. Los más famosos son un conjunto de 5 molinos ubicados en una colina frente a Little Venice, perfecta para ver el atardecer.

3· Recorrer las callejuelas de Chora (Mykonos Town)

Chora es el principal núcleo de la isla y tiene muchísimo ambiente. Lo mejor es perderse por el entramado de callejuelas descubriendo y fotografiando todos los rincones, repletos de casas encaladas con puertas de colores y buganvillas colgadas en sus fachadas.

Por la tarde-noche es cuando más se anima, encontraréis multitud de tiendas, cafeterías y restaurantes y os apetecerá entrar a todos. Eso sí, madrugad mucho si preferís recorrer las calles con tranquilidad (antes de que desembarquen las hordas de turistas que viajan en los cruceros).

Una de las calles más bonitas es Agias Paraskevis, repleta de escaleras y ventanas azules.

Hay muchas iglesias ortodoxas con la típica arquitectura cíclada, encaladas y con cúpulas, pero las más bonitas son:

    • Panagia Paraportiani o Iglesia de la Puerta Lateral, en realidad un conjunto de cinco iglesias ubicadas junto a una de las antiguas entradas al barrio de Kastro.
    • La iglesia Agios Nikolaos en el puerto, con la típica cúpula azul.
    • Y una pequeña iglesia con puertas y cúpula de color rojo en Plateia Agias Monis, frente a la Niko’s Taverna.
Iglesia de las cien puertas, Mykonos

Aparcar en Chora, sobre todo por la tarde y en temporada alta, no es tarea fácil. Por suerte, nosotros encontramos un descampado habilitado a la entrada del pueblo donde se puede aparcar y gratis (os dejamos la ubicación del aparcamiento en Chora)

Dónde comer en Chora

  • Avra, Kalogera 27, Mykonos Town (TripAdvisor – Google). Restaurante con un patio interior cubierto de buganvillas y un personal muy amable. La comida fue buena pero cara, la que menos nos sorprendió de todo el viaje.
  • Bakaló, Lakka, Mykonos Town (TripAdvisorGoogle). Restaurante de cocina griega muy chulo, ideal para probar platos típicos de las islas como las croquetas de queso, el pastel de Naxos y el helado de miel. Los dueños son muy simpáticos, un sitio al que volveríamos seguro.
  • Taverna Niko, plateia Agias Monis, Mykonos Town (TripAdvisorGoogle). Taberna típica en el centro de Chora, detrás de la iglesia Panagia Paraportiani. La comida es buena y el precio se parece más a los de Atenas. Es un sitio para turistas, pero muy aceptable.
Chora de noche

4· Relajarse en una de las tranquilas playas del sureste

Playa de Lia, Mykonos

Aunque muchos acuden a Mykonos buscando fiesta y diversión junto al mar, también es posible encontrar playas donde podréis relajaros, bañaros y bucear sin aglomeraciones, incluso en meses de verano.

Las playas suelen ser de arena gruesa o cantos rodados y el fondo marino está bastante deteriorado y con escasa vida acuática, pero el agua es cristalina y de un color turquesa precioso. Os recomendamos las playas de Agrari (donde nos alojamos), Kali Livadi, Kalafati y Lia.

Las playas del sur (Paradise, Super Paradise, Elia) tienen fama de fiesteras, pero nosotros no tuvimos ese concepto y eso que viajamos en pleno verano. Había algo de música en los locales próximos, pero un ambiente relajado y familiar en las hamacas de la arena.

5· Cenar en Ano Mera

Terraza del bar Odos Araxame en Ano Mera

Esta pequeña localidad del interior de Mykonos tiene mucho encanto. Encontraréis una plaza decorada con luces y un montón de bares alrededor, bien podría ser la plaza de cualquier pueblo de la Sierra de Segura (de donde es Antonio) o del interior de Ibiza (aquí le vimos más parecido a la isla que en el tema de la fiesta).

Si vais a Mykonos, escapaos una noche al café Odos Araxame en Ano Mera. Un bar con una parra en el patio y lleno de griegos bebiendo un rico licor anisado para refrescarse llamado ouzo.

6· Visitar el yacimiento de la isla de Delos

En la cercana isla de Delos se encuentra uno de los principales yacimientos arqueológicos de Grecia (junto con Delfos, Olimpia o la Acrópolis, uno de los imprescindibles que ver en Atenas).

Tenemos sentimientos encontrados, porque es una isla pelada, sin sombras, nos hizo un calor sofocante y recorrerla bajo el sol se hizo duro en verano, pero es un lugar cargado de historia y por eso merece una visita (en 1990 fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco).

Se considera una isla sagrada y según la mitología griega fue creada por el tridente de Poseidón a petición de Zeus para que pudieran nacer sin peligro Apolo y Artemisa.

Muchos de los objetos excavados se exhiben en el pequeño Museo Arqueológico de la isla y entre los principales atractivos encontraréis:

    • La terraza de los leones, un conjunto escultórico de leones de mármol dedicado a Apolo.
    • El templo dórico de Isis.
    • El teatro del siglo III a. C., inicialmente de mármol y después de madera.
    • Las casas de los Delfines, de las Máscaras y de Dioniso, con mosaicos bien conservados en los patios interiores.
Esculturas de leones en Delos

Visita a la isla de Delos

  • Cómo llegar: Sólo se puede llegar en barco desde el puerto viejo de Mykonos, con una duración de unos 30 minutos (o también desde Paros/Naxos).
  • Precio del barco: 20€ ida y vuelta directamente en taquilla ó 25€ de manera anticipada vía online. Suele salir un barco a las 10:00 y regresar sobre las 13:30 (informaos de todos los horarios en la taquilla).
  • Entrada al sitio arqueológico: 12€ (es posible comprar un billete que incluye el ferry, la entrada y visita guiada por 50€). Salid del barco de los primeros para ir rápido a comprar la entrada.
  • Hay 3 rutas sugeridas, cada una codificada con un color y de distinta duración (tenéis la información en los folletos gratuitos que dan en la taquilla).

Aunque hay un bar en el Museo, no olvidéis llevar mucha agua, algo de comida, y sobre todo, una gorra y protector solar, porque las sombras brillan por su ausencia (y las pocas que hay en cada columna o muro estarán ocupadas por un gato).

7· Comerse un buen pescado fresco en Kalafati

Pescado en la Taverna Markos, Kalafati

En una pequeña península al sur de Mykonos, justo frente a la playa de Kalafati, aún se conserva el ambiente marinero tradicional, con pequeñas casas de pescadores rodeadas de barcas, redes, y algún restaurante en el que podréis degustar un pescado fresco riquísimo.

Nosotros comimos en la Taverna Markos un pargo a la brasa acompañado de la omnipresente ensalada griega y un plato de calamares ternísimos.

8· Ir a alguna playa del norte, como Agios Sostis

Playa de Agios Sostis

En el norte el viento puede soplar muy fuerte y, aunque no es tan turístico, también hay algunas playas que merecen una visita. Una de las más tranquilas y fotogénicas es la playa de Agios Sostis, desde lo alto de la carretera hay una panorámica espectacular de la playa al fondo y la pequeña iglesia de San Jaime en primer plano. Al no ser una zona muy explotada, el entorno está más respetado y la zona de arena es totalmente natural, sin zona para hamacas.

Si os gustan los faros, no dejéis de visitar el de Armenistis, en el extremo noroeste, con una localización perfecta para disfrutar del atardecer.

9· Disfrutar de la panorámica de Mykonos desde el molino Boni

En uno de los puntos más altos de Chora encontraréis un molino del S.XVI muy bien conservado con una de las mejores panorámicas de Mykonos, gracias a su localización. Podréis ver todo el casco urbano repleto de casas blancas a sus pies, con el puerto y el mar Egeo de fondo. Otro de los lugares donde disfrutar el atardecer.

Actualmente forma parte del Museo de la Agricultura, un particular museo al aire libre donde aprenderéis los procedimientos de producción del pan y el vino en la isla antes de la industrialización, y podréis ver el mecanismo del propio molino.

Vistas de Mykonos desde el molino Boni

10· Buscar al pelícano Petros

Puerto de Mykonos

Mykonos tenía un pelícano como mascota oficial, llamado Petros. En 1958 un pescador encontró un pelícano herido en alta mar y decidió cuidarlo. Cuando el animal se recuperó, en lugar de volver al mar, permaneció en las calles de Mykonos convertido en un emblema, hasta que en 1986 murió en extrañas circunstancias (probablemente por un accidente de tráfico, aunque otros dicen que por una neumonía o incluso que lo secuestraron). En los últimos años, unos cuantos pelícanos han estado viviendo en Mykonos, algunos donados por zoológicos o celebridades, y si tienes suerte puede que te encuentres con alguno de ellos (¿será el nuevo Petros?).

Mapa de qué ver y hacer en Mykonos

Qué ver y hacer en Paros en 2 días

Aunque Santorini y Mykonos son las más conocidas y se llevan toda la fama, os recomendamos que busquéis otras islas menos turísticas que conserven un ambiente más auténtico y con menos masificación, como Paros. Esta isla fue un descubrimiento y deberíamos haberle dedicado más días. No tiene nada que envidiar a otras, con sus tranquilos pueblos encalados, puertas y ventanas de color azul y playas de aguas cristalinas. Además, los precios son mucho más bajos.

Llegamos a Paros en ferry desde Mykonos y nos alojamos dos noches en el hotel Paros Agnanti, frente al puerto de Parikia (tenéis varias entradas con mucha más información sobre cómo llegar y moverse en las islas griegas y sobre dónde dormir en Grecia).

1· Recorrer las calles de Parikia

Calle encalada de Parikia

Parikia, capital de Paros, es un pequeño pueblo con muchísimo encanto, calles empedradas, iglesias de cúpulas azules, casas de paredes blancas que contrastan con los colores de las puertas y las buganvillas que trepan por las paredes. En definitiva, una estampa de postal.

Aquí llegan los barcos desde el resto de islas cícladas y por las tardes encontraréis mucho ambiente, con un montón de restaurantes y tiendas pero sin llegar al agobio y la masificación de Chora en Mykonos (como ya hemos dicho, esta isla tiene la fama, pero Paros no se queda atrás).

2· Visitar Naoussa al atardecer

Vistas de Naoussa al atardecer

Naoussa es otro de los núcleos urbanos más importantes de la isla, situado al norte. No os perdáis el precioso puerto veneciano y el entramado de callejuelas y casas típicas de las Islas Cícladas. Pese a ser la ciudad más turística de Paros, tiene mucho más encanto que Mykonos, esa es nuestra opinión, claro. El turismo es, sobretodo, nacional, muchos griegos y todo muy tranquilo.

Os recomendamos comer o cenar en Statheros, una taberna un poco escondida en una callejuela preciosa y con una comida buenísima y barata.

Tendréis una panorámica espectacular del pueblo desde Kolimpethres, justo enfrente.

3· Comer pescado en el puerto de Aliki

Aliki es un pequeño pueblo pesquero al suroeste de Paros, un lugar encantador, lleno de pequeñas barcas en un puerto natural con aguas cristalinas, una pequeña playa de arena y unos cuantos restaurantes literalmente encima del mar.

Si queréis una buena comida con pescado fresco y pulpo seco (especialidad de las islas) sentaos en la terraza de la taberna To Balcony tou Aki. Sólo la mesa sobre el agua viendo el puerto y los erizos del fondo ya vale la pena. Un restaurante que recomendamos sin dudarlo.

To Balcony tou Aki, Aliki, Paros

4· Visitar Lefkes

Lefkes desde el restaurante Flora

Uno de los mejores planes en Paros, es ver cómo se va poniendo el sol y cambia la iluminación desde lo alto de Lefkes, un bonito pueblo encalado encaramado en la ladera de una montaña en el interior de la isla.

Podéis aprovechar para cenar viendo el atardecer en una terraza colgada sobre el monte en la taberna Flora. La comida no es muy destacable pero es barata y el sitio merece la pena por las vistas.

5· Ver atardecer desde el Faro de Agios Fokas

Atardecer en Agios Fokas

También podréis disfrutar del atardecer desde los acantilados que hay junto a la capilla y el faro de Agios Fokas, situado en la bahía frente a Parikia. Para llegar a él hay que recorrer un tramo de carretera no asfaltada en buen estado. Las vistas son impresionantes (y nosotros lo teníamos cerca de nuestro hotel).

En Paros dormimos en el hotel Paros Agnanti, situado en la playa de Krios, enfrente del puerto de Parikia. Reservamos una habitación con piscina privada infinity desde la que también pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares al atardecer.

6· Hacer una excursión a Antiparos

Una vez en Paros, si os da tiempo, podéis visitar la pequeña y salvaje isla de Antiparos, separada de su hermana mayor por un estrecho canal. Lo mejor que se puede hacer en Antiparos es disfrutar de sus playas casi vírgenes, sobre todo las que están situadas más al sur. También podréis recorrer el pequeño pueblo de Antiparos, con mucho encanto y muy auténtico; o visitar su famosa cueva de más 45 millones de años llena de estalactitas y estalagmitas.

Para llegar a ella hay que coger un ferry en Pounta, a unos 7,5 kilómetros al sur de Parikia (también hay una ruta de ferry a Antiparos desde Parikia que opera sólo en verano). El precio del billete sólo ida es de 1,20€ por persona y 6,30€ por coche.

Mapa de qué ver y hacer en Paros

Qué ver y hacer en Santorini en 3-4 días

Santorini (también llamada Thera) es una de las islas más curiosas y sin duda tenéis que incluirla en vuestra ruta por Grecia, aunque sea de las más visitadas. Nos sorprendió su forma de semiluna alrededor de la antigua caldera del volcán, con pueblos blancos encaramados en los altísimos acantilados de roca negra.

Nosotros llegamos a Santorini en ferry desde Paros y reservamos tres noches en el hotel White Pearl Villas, en Oia, con vistas a la caldera (tenéis varias entradas con mucha más información sobre cómo llegar y moverse en las islas griegas y sobre dónde dormir en Grecia).

1· Fotografiar las cúpulas azules de Oia al amanecer

Cúpulas azules de las iglesias ortodoxas típicas de Santorini al amanecer

Una de las imágenes más típicas y fotogénicas de la isla son sus iglesias con cúpulas azules salpicadas por los pueblos encalados. Las más bonitas están en Oia, donde hay dos iglesias ortodoxas muy juntas con tres cúpulas de color azul intenso. Lo mejor es acercarse al amanecer para evitar las aglomeraciones (y aún así, encontraréis gente).

Aunque queráis hacer la mejor foto para Instagram, no piséis los tejados de casas e iglesias (hay carteles prohibiéndolo, pero muchos no hacen caso). Como siempre os decimos: #turismoresponsable.

2· Atardecer en Oia

Oia al atardecer

Otro de los motivos más conocidos por los que visitar Santorini, son sus atardeceres míticos. Disfrutaréis de ellos desde cualquier punto de la caldera, pero el más popular, y concurrido, lo encontraréis en las ruinas del castillo de Oia. Si queréis verlo desde allí, tendréis que guardar un sitio desde muy muy pronto, porque a esas horas todavía suelen estar los cruceristas que inundan las callejuelas.

La imagen es preciosa, con las casas encaladas colgadas sobre el puerto de Ammoudi y los molinos de viento, pero la masificación le quita parte del encanto.

3· Bajar al puerto de Ammoudi

El puerto de Ammoudi es uno de los más bonitos que vimos en las islas. Se sitúa en una pequeña bahía natural a los pies de Oia, arropada por acantilados de piedra roja. Se puede acceder a él por las escalinatas empinadas que bajan desde el Castillo de Oia (unos 200 escalones); o en coche o taxi (no os lo recomendamos, sobre todo en horas punta, la carretera es estrecha y el aparcamiento es escaso, se forman largas colas y puede ser un infierno, os lo decimos por experiencia).

En los muelles encontraréis varios restaurantes donde podréis comer pescado fresco (nosotros os aconsejamos cenar en la terraza del Ammoudi Fish Tavern). Si continuáis bordeando los acantilados por el sendero que sale a la izquierda de las escaleras, llegaréis a una zona de baño y podréis cruzar a nado al promontorio de Ágios Nikólaos, donde la gente sube para lanzarse al mar.

En Santorini hay muchos burros que por desgracia son explotados para subir a los turistas por empinadas cuestas y escaleras en rampa desde los pequeños puertos de la isla. No fomentéis el maltrato animal y haced #turismoresponsable. No cuesta nada subir y bajar a pie (y así hacemos un poco de ejercicio).

Puerto de Ammoudi

4· Hacer una excursión en barco por la caldera

Excursión en barco por la caldera de Santorini

Una de las experiencias que más nos gustó fue recorrer la caldera de Santorini en barco privado. Nos recogieron en nuestro hotel y nos llevaron en furgoneta hasta el puerto de Ammoudi. Durante la excursión nos explicaron cómo se formó la isla y nos dieron muchos datos curiosos sobre las consecuencias que tuvo el colapso del volcán.

El recorrido incluía la visita al cráter del volcán Nea Kameni, en el centro de la caldera; un baño en las aguas termales del volcán antiguo Palea Kameni, la cena en Kantouni en la isla de Thirasia (merienda para nosotros) y la vista desde el mar del faro de Akrotiri y las playas negra, roja y blanca, que son de difícil acceso por tierra. Al atardecer llevan a mar abierto para disfrutar de la puesta de sol.

Nosotros la contratamos con Spiridakos Sailing Cruises y repetiríamos sin duda, los chicos son muy amables y atentos, explicando todo y ofreciendo bebidas frías durante el recorrido. Hay otras empresas que incluyen excursiones por la caldera en grandes barcos y con grupos masificados que no permiten disfrutar de la experiencia y, además, son muy molestos para el resto de personas.

5· Ver atardecer desde Skaros o desde el Faro de Akrotiri

Atardecer en Akrotiri

Como ya hemos comentado, Santorini es es famosa por sus preciosos atardeceres y aunque el castillo de Oia es el lugar más elegido por los turistas para verlos, la puesta de sol es espectacular desde cualquier punto gracias a la orografía escarpada de la isla que permite ver cómo se esconde el sol tras una gran masa de agua. Dos de estos puntos son:

    • Skaros Rock, un curioso promontorio rocoso con una pequeña iglesia a sus pies situado en Imerovigli. El sol se oculta tras la isla de Thirasia.
    • Faro de Akrotiri, ubicado en el extremo inferior de la medialuna que forma la isla, desde este pequeño faro se ve un atardecer limpio sobre el horizonte.

6· Visitar una bodega y probar los vinos volcánicos

Algo que nos llamó mucho la atención fue la cantidad de viñedos y bodegas que hay en Santorini (y es que el suelo volcánico es muy bueno para su cultivo, como pudimos comprobar también en nuestro viaje a Lanzarote). El cultivo de la vid en la isla se remonta 3500 años atrás, y se producen caldos con sabores muy peculiares gracias a las condiciones climatológicas (clima árido y viento caliente) y las características del suelo (roca porosa de origen volcánico). Las viñas adoptan una curiosa forma de cesta, con los sarmientos entrelazados para protegerse del viento, y deben plantarse separadas unas de otras para evitar la competencia entre ellas por la escasa agua, obtenida por la condensación del agua del rocío. Por todo ello, la producción es escasa, pero se obtienen vinos de buena calidad.

Nosotros visitamos Domaine Sigalas, cerca de Oia, una bodega de origen humilde y familiar que hoy día exporta a los mejores locales del mundo. Podréis degustar su variedad de vinos, acompañados de especialidades de la isla, en un patio cubierto por una parra junto a los viñedos.

Encontraréis muchas otras bodegas como Gaia Wines, Venetsanos Winery, Santo Wines, Hatzidakis Winery, Argyros o Vassaltis Vineyards.

El vino más conocido de todos es el Vinsanto, o «Vino de Santorini» (no confundir con el vino santo de la Toscana, os contamos más en la entrada sobre qué comer en la Toscana). Es un vino dulce, aromático, obtenido de uvas secadas al sol y sin adición de alcohol, con un color ámbar en los caldos jóvenes y más caoba en los viejos. Consiguió la Denominación de Origen Protegida en el 2002 y es perfecto para maridar con los postres.

Cata en la bodega Domaine Sigalas, Santorini

7· Bañarse en las playas de arena negra del norte

Playa negra de Baxedes, Santorini

Cuando estuvimos en Santorini, aún no habíamos hecho el viaje a a Islandia y nos impactaron mucho las playas de origen volcánico, sobre todo las de la zona norte, con kilómetros y kilómetros de arena fina y negra, casi vírgenes. Nuestra favorita es la playa de Baxedes, a la que se accede entre cortados de roca a través de unos senderos que terminan sobre la arena.

En la zona este y sur, están más explotadas turísticamente, con muchos hoteles y zonas repletas de hamacas (como es el caso de las playas de Kamari, Perissa o Perivolos).

8· Callejear por Pyrgos hasta su castillo

Vistas desde el castillo de Pyrgos

Aunque Oia, Imerovigli y Fira son las ciudades más conocidas y visitadas de la isla (además, hay un sendero al borde de la caldera que las une), no os perdáis una visita a Pyrgos, en el interior. Un pequeño pueblo encaramado en una colina y rodeado de viñedos, con callejuelas empinadas que suben ladera arriba hasta llegar a las ruinas de un antiguo castillo veneciano, desde donde se tienen unas vistas impresionantes de toda la isla.

A parte de pasear por sus calles, podéis aprovechar para comer allí, los precios son más económicos que en el resto de pueblos. Os recomendamos hacerlo en la terraza del restaurante Kantouni.

9· Visitar el yacimiento arqueológico de Akrotiri

El yacimiento arqueológico de Akrotiri es conocido por el sobrenombre de la «Pompeya Minoica» y se la ha relacionado también con la ciudad perdida de la Atlántida. Se trata de restos de una ciudad de la Edad de Bronce que quedó sepultado bajo la ceniza volcánica de la gran erupción de Santorini en el segundo milenio a.C., lo que ha permitido que se conserve en muy buen estado hasta la actualidad.

Se localiza en la zona sur de la isla y a día de hoy se han excavado unos 40 edificios, con una superficie de unas 20 hectáreas (una mínima parte de lo que ocupada la ciudad). Gracias a las construcciones, murales, cerámicas y utensilios encontrados se ha podido conocer más sobre la civilización minoica, un pueblo emergente con fuertes lazos comerciales con el resto del Mediterráneo.

Yacimiento arqueológico de Akrotiri

  • El precio de la entrada es de 12€ (gratis para estudiantes, menores de 18 años y mayores de 65). Hay un paquete por 15€ que incluye la entrada al yacimiento de Akrotiri, el yacimiento de la antigua ciudad de Thera y el Museo de la Prehistoria de Thera.
  • Horario: de 8:30 a 15:30 en invierno y hasta las 20:00 en verano.
  • Cómo llegar: en coche de alquiler o con la línea de autobuses públicos Fira-Akrotiri (2€ el billete).

10· Reservar un hotel con piscina o jacuzzi y vistas a la caldera

Terraza del White Pearls Villas

Uno de los imprescindibles en Santorini es alojarse en una de las villas con vistas a la caldera, y si puede ser con jacuzzi o piscina privada, mucho mejor. Es una pijada, pero la experiencia es impresionante.

Nosotros reservados la habitación en White Pearl Villas, habíamos elegido una habitación con una pequeña piscina dentro de la habitación y un jacuzzi en la azotea, pero la caldera no se veía completamente porque había otra villa delante de la nuestra. Fueron majísimos y nos cambiaron sin problemas a otra villa sin piscina interior pero con una panorámica espectacular de toda la caldera y desde la que disfrutamos de un buen desayuno.

Mapa de qué ver y hacer en Santorini

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Somos Antonio y Rafa, y cómo a vosotros, nos encanta viajar. Nos hemos decidido a escribirlo aquí para tener ese recuerdo de forma accesible, y para poder facilitar nuestra información a los amigos que nos piden consejo. Esperamos que disfrutéis leyendo el blog como nosotros lo hacemos al escribirlo.

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