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Siempre que viajamos por Italia nos sorprende la calidad y el mimo con el que tratan al producto. Los italianos utilizan siempre lo mejor para cocinar y eso hace que sea difícil equivocarse al elegir un sitio donde comer. Es importante saber cuáles son los productos típicos y las mejores épocas para consumirlos.

En esta entrada os hablamos más sobre la gastronomía de Lombardía y os dejamos un listado de nuestros restaurantes en Milán.

Visitad también nuestra guía de Milán, con toda la información que necesitáis para preparar el viaje.

Productos típicos

1. Asparagi.

La cocina lombarda no se entiende sin la llegada de los espárragos en primavera, en esa estación los encontraréis servidos de miles de formas, todas deliciosas. Nuestros preferidos son los Asparagi al burro, cocidos al vapor, salteados con mantequilla, y servidos con queso Grana por encima.

2. Riso Arborio.

El arroz es muy importante en la región, siendo el Arborio uno de los más representativos, aunque también se cultivan el Carnaroli, Babilla, Avorio y Volano. La mejor forma de comer arroz en Italia es en un risotto, ese plato de arroz cocido añadiendo gradualmente el caldo necesario para que quede meloso pero entero.

3. Grana bresciano.

Un queso de vaca curado con mucho sabor pero nada picante, de costra lisa, ligeramente dura y color ocre. Proviene de los valles de Brescia y lo encontraréis como antipasto o acompañando múltiples platos milaneses (no dejéis de probar la insalata di carciofi e grana).

4. Gorgonzola.

Posiblemente, junto con el parmesano, el queso más conocido de Italia. Se produce principalmente en el Piamonte. Esta hecho con leche cruda de vaca, de pasta cremosa y untuosa, está infiltrado con hongos penicilium, lo que le dá un color verdoso y un sabor dulzón y ligeramente picante. Este queso eleva cualquier plato a niveles increíbles, sobretodo sobre un buen plato de pasta fresca, pero lo mejor es pedirlo sólo, si es de calidad.

5. Bresaola.

Carne de ternera de Valtellina, aromatizada con pimientas, enebro, ajo y otros condimentos, curada en una salmuera durante 20 días y oreada de 6 a 8 semanas. Tiene un sabor característico, que es sutil si es de buena calidad. Si veis Bresaola con IGP Valtellina en una carta no dudéis en pedirla. Que os la sirvan con poca cosa, como mucho una ensalada.

6. Salame Milanese.

Otro de los productos más conocidos, si no por su nombre, seguro que lo reconoceréis por su aspecto, un salame de color rosado tirando a rojo con grasa en trozos muy pequeños («a grana di riso» le llaman los productores). Servido en una tabla como antipasto, acompañando a una ensalada o sobre un pizza, cualquier plato es bueno para comerlo.

Oreja de elefante en Sant' Eustorgio

Especialidades de Milán

1. Risotto allo zafferano.

El arroz cocido en un caldo ligero con mucho azafrán desprende un aroma embriagador. No os defraudará.

2. Costolette alla milanese.

La costilla de ternera cortada fina y con el hueso, empanada y frita. Es todo un clásico de la cocina milanesa. Rivaliza con la orecchia d’elefante, un filete mucho más fino que puede ser de ternera o cerdo y se suele servir «vestida» con ensalada de canónigos y tomate.

3. Ossobuchi milanese.

Un filete de la pierna de ternera cortada manteniendo el hueso en el centro. Conserva las fascias musculares por lo que necesita cocciones largas para lograr esa textura suave del colágeno. Os lo servirán guisado y acompañado de puré de patatas o polenta.

4. Polenta taragna.

La polenta es un plato típico italiano que se servía en el Renacimiento como comida para pobres. Puede ser algo muy anodino o un plato excepcional dependiendo de cómo se condimente la mezcla de harina de maíz. La versión milanesa lleva mantequilla y queso Grana para elevar el sabor del maíz y hacerla un plato por sí mismo, no una guarnición.

5. Miascia.

Una versión del pudin con pan viejo, amaretti, manzanas, peras, limón, piñones, pasas, licor de amaretto y mantequilla. Con esa mezcla de ingredientes sólo puede estar sublime.

6. Panettone.

Este bollo hecho con masa tipo brioche y relleno de pasas, fruta confitada o chocolate, se puede considerar una elaboración o un producto en sí mismo, dependiendo de lo fan que seáis de él. Nosotros lo somos, y mucho. Un buen panettone alegra cualquier mañana, sobretodo si está bien cargado de trozos de chocolate. Milán es la cuna de este dulce y lo encontraréis en las cartas de muchos restaurantes, les encanta tomarlo con el café.

Bebidas milanesas

  • Franciacorta: Conocido como el champagne italiano, es un vino espumoso con denominación de origen elaborado con Chardonay, Pinot Blanco y Pinot negro. Envejece al menos 18 meses en botella, siempre en contacto con el corcho.
  • Campari: Ir a Milán y no tomarse un Campari bitter o cualquiera de los cócteles que se elaboran con él, debería ser pecado. El café del mismo nombre lleva en las galerías Vittorio Emanuele desde 1867. Se convirtió con el tiempo en una de las bebidas italianas más famosas, toda una institución en la ciudad.
  • Fernet: El digestivo milanés por excelencia, aunque entre la juventud empieza a ser desbancado por el limoncello. Es el mejor remedio tras una comida copiosa. Es sin duda alguna un símbolo del ben bere alla milanese (buen beber a la milanesa).

El aperitivo en Milán

El aperitivo es una costumbre muy arraigada en el norte de Italia. Todas las tardes, antes de la cena, los bares y restaurantes ofrecen durante un par de horas un picoteo a modo de bufé libre bastante variado y, en ocasiones contundente, incluido en el precio de una consumición (calculad entre 8 – 20€).

Una de las mejores zonas para tomarlo es el barrio de Brera, repleto de restaurantes y bares y con muchísimo ambiente.

Trattoria Milanese

Nuestros restaurantes en Milán

Nosotros solemos mirar los restaurantes de los destinos con antelación para tener una orientación y hacer un listado de los sitios que nos apetece probar, pero también utilizamos aplicaciones móviles durante el viaje para elegir dónde comer en el momento, sobre todo TripAdvisor, Yelp y TheFork.

  • Trattoria Milanese, Via Santa Marta, 11. Un auténtico restaurante italiano con 80 años de historia, paredes de madera, camareros de blanco y atestado de mesas con manteles impolutos, todas llenas de milaneses. Pedimos una insalata di carciofi y Grana Padano, minestrone di pasta, scaloppine al Marsala con purè y de postre, tiramisú. Con el coperto y el agua mineral subió a 55€.
  • Farinella, Foro Buonaparte, 71, Milano. Un restaurante muy chulo con la cocina a la vista, justo al Castello Sforzesco. Nosotros pedimos como antipasto flores de calabacín rellenas (fiori di zucca), dos platos de espagueti carbonara y dos cervezas bien grandes. Pagamos 49,45€ por todo.
  • Jamaica Bar, Via Brera, 32. En los alrededores de la Pinacoteca y de la Chiesa di San Carpoforo hay muchos bares que ofrecen el aperitivo. Nosotros lo hicimos en la terraza del Jamaica Bar y pedimos dos Aperol Spritz con aperitivo. Nos los sirvieron en dos copas de balón con una tabla de focaccias y crostini, y un plato con patatas, aceitunas, cacahuetes y palomitas.
  • Wasabi, Via Ponte Vetero, 14. También situado en el animado barrio de Brera. En este japonés tomamos un original aperitivo por 16€ que incluía el primer cóctel y un bufé libre muy variado y contundente con platos japoneses.
  • Pizzeria Naturale, Ripa di Porta Ticinese, 79. Lo encontraréis en la zona del Naviglio Grande, con una terraza muy agradable para comer, cenar o tomar un refresco cuando visitéis el barrio.
  • Ristorante Sant’ Eustorgio, Piazza Sant’Eustorgio, 6. Cerca de Porta Ticinese, junto a la basílica del mismo santo. El local es muy chulo y la comida espectacular. Nos pusieron unas flores de calabacín rellenas como detalle de la casa, y pedimos tataglia con rucola e grana, Orecchia d’Elefante vestita, patatine frite, insalata di finocchio y de postre tiramisú y tartufo de pistacho por 77,50€.
  • Rugantino, Via dei Fabbri, 1. Ubicado junto a las columnas de San Lorenzo, ideal para una cena agradable y a buen precio. Nosotros probamos las carciofi alla romana, una pizza ortolana y otra quattro formaggio, acompañadas por un par de cervezas, por 35€.
  • Camillo Benso, Piazza Cavour, 2. Lo teníamos al lado de nuestro hotel y se come de lujo. Nosotros pedimos una melanzane alla parmigiana, pacchetti al ragú, tagliatelle al funghi y un tiramisú del viaje, por 55€.

Tened en cuenta que en los restaurantes italianos, aparte del precio de los platos y la bebida, se cobra el coperto, una cantidad fija por persona a modo de tasa por el servicio prestado. Suele rondar desde 1 a 4€ y está indicado en la carta (si no lo está, preguntad antes para no tener sorpresas).

En algunos restaurantes muy turísticos o en los más lujosos, se suele pagar el servizio que corresponde al 10% del valor total de la cuenta. En ese caso no se debería cobrar el coperto.

No es obligatorio dejar propinas, pero las agradecen.

Helados de Savini en Galería Vittorio Emanuele II

Heladerías en Milán

  • Savini, Via Ugo Foscolo, 5. Este restaurante, ubicado dentro de la Galleria Vittorio Emanuele II, tiene un mostrador de helados artesanos con una pinta deliciosa. Nosotros tomamos una copetta di limone di Sorrento y otra di variegato all’Amarena.
  • Van Bol & Feste, Foro Buonaparte, 71. Heladería situada junto al Castello Sforzesco, ideal para tomarse una tarrina de helado de amarena (nuestro preferido).
Comida en l’Hotel Florence de Bellagio

Restaurantes en Lago di Como

  • Capolinea Bistrot, Via Alessandro Volta, 68/70, Brunate. La terraza de esta cafetería, junto a la estación superior del funicular de Brunate, tiene unas vistas excepcionales. Ideal para tomar un desayuno-almuerzo. Nosotros pedimos un par de chocolates y un trozo de tarta.
  • Restaurant de l’Hotel Florence, Piazza Mazzini 46, Bellagio. No hay mejor sitio para comer en el lago di Como que la terraza del Hotel Florence en el pueblo de Bellagio. Si elegís una mesa justo al borde del lago, tendréis unas vistas impresionantes. Pedimos dos cervezas bien frías, una insalata caprese, un panino de speck, otro de salame milanese y una porción de Miascia (una tarta típica de frutas y avellanas). La comida costó 41€, puede parecer algo cara para dos bocadillos, pero el entorno es tan espectacular que nos pareció perfecto.

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