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São Miguel es la isla más grande, más poblada y más importante de las Azores. La llaman Ilha Verde por la cantidad de paisajes de diferentes tonalidades verdes que se ven, con carreteras bordeadas de miles de hortensias azules (símbolo de la región). Concentra muchos atractivos y lugares interesantes, el inconveniente es que la mayoría de vuelos internacionales llegan aquí y por ese motivo es la más explotada turísticamente. Además, la mayoría de visitantes recorren sólo esta isla y según la época del año, los aparcamientos pueden estar a rebosar y hay que madrugar mucho.

Creemos que en tres días se puede recorrer toda la isla tranquilamente (aunque habíamos leído que se necesitaban muchos más).

En esta entrada os dejamos las cosas que ver y hacer en la Isla de São Miguel.

También tenéis todos los datos prácticos que hay que saber antes de ir a las Azores y nuestro viaje de 10 días en las Azores para que podáis organizar vuestra ruta.

1· Recorrer las calderas de Sete Cidades

La Caldera de Sete Cidades es uno de los principales atractivos de la isla (y muchas veces utilizada como imagen promocional de las Azores), una zona de antiguos cráteres con lagunas en el fondo rodeadas de laurisilva. Las más grandes son la Lagoa Azul y la Lagoa Verde, junto al pueblo de Sete Cidades y separadas por un puente. Más arriba están la Lagoa Rasa y la Lagoa do Santiago.

Existen varias rutas de senderismo que recorren la zona rodeando los lagos, y encontraréis muchos miradores donde disfrutar de bonitas panorámicas de los distintos cráteres. Los mejores son el Miradouro da Vista do Rei (junto a un hotel abandonado), el Miradouro do Cerrado das Freiras y, sobre todo, el Miradouro Boca do Inferno, con la imagen completa de los cuatro lagos.

Vistas de la caldera de Sete Cidades desde Vista do Rei

Lagoa de Santiago

En la Lagoa de Santiago se puede bajar hasta la orilla por un sendero de 1 kilómetro aproximadamente que sale desde el mirador. El camino es estrecho y está rodeado de densa laurisilva. Se recorre en unos 45 minutos (ida y vuelta). No es nada complicado pero tiene una buena pendiente. Debido a la profundidad (casi 200 metros) y a lo oscuro del bosque que lo envuelve, los conquistadores canarios que llegaron a la isla le tenían cierto miedo, por eso le pusieron el nombre de su patrón Santiago para que los protegiera.

Lagoa de Santiago

2· Lagoa do Canario y miradouro da Grota do Inferno

Lagoa do Canário

Continuando el ascenso por la carretera que sale del Miradouro da Vista do Rei, se llega a otra laguna más pequeña rodeada de criptomerias (coníferas emparentadas con las secuoyas), la Lagoa do Canário. Tiene una curiosa forma vista desde arriba, como una especie de fantasma (similar al icono de Snapchat) y se accede desde una valla metálica junto al aparcamiento. Si se continúa por el camino se atraviesan varias zonas de merienda con barbacoas (cuyas piedras están completamente cubiertas de musgo y líquenes) hasta llegar al Miradouro Grota do Inferno o Boca do Inferno con las mejores vistas de todas las lagunas de Sete Cidades y el mar de fondo.

Vistas a Sete Cidades desde el Miradouro Grota do Inferno

3· Senderismo en la Serra Devassa y vistas desde el Miradouro do Pico do Carvão

Lagoa das Éguas en Serra Devassa

Desde el aparcamiento de la Lagoa do Canário se inicia el sendero que se adentra en la Serra Devassa, donde hay unos siete lagos a distintas alturas. El camino de unos 5 kilómetros se recorre en unas 2 horas y discurre por las laderas y valles de antiguos cráteres, observando desde arriba las Lagoas das Éguas y bordeando la Lagoa Rasa y las Lagoas das Empadadas (dos lagunas casi gemelas con forma de ocho).

Muy cerca se encuentra el Miradouro do Pico do Carvão, con unas vistas impresionantes de las costas norte y sur de la isla, separadas por colinas de prados verdes repletos de vacas pastando.

Vistas de los cráteres en el Miradouro do Pico do Carvão

4· Lagoa do Fogo

Otro de los lugares más bonitos de la isla de São Miguel es la Lagoa do Fogo, un lago impresionante en el fondo de una gran caldera, con varias lenguas de tierra cubiertas de criptomerias y playas en su orilla. La carretera para llegar desde Ribeira Grande es bastante sinuosa, rodeada de frondosa vegetación con unos espectaculares helechos gigantes.

Hay varios puntos donde se tienen buenas vistas del cráter, el Miradouro da Barrosa con una panorámica más amplia desde lo alto de una cima, y el Miradouro da Lagoa do Fogo, del que parte un sendero que baja zigzagueante hasta la orilla del lago.

Lagoa do Fogo

La zona que rodea la Lagoa do Fogo tiene una gran actividad geotérmica (hay un par de centrales que aprovechan la energía del subsuelo) y aquí se encuentran unas de las termas más conocidas, Caldeira Velha, que tiene varias pozas naturales de agua caliente rodeadas de laurisilva (abiertas todo el año, entrada 10€). Muy cerca está también el Salto do Cabrito, una bonita cascada enclavada en un valle lleno de vegetación, con un inconveniente, está junto a una central hidroeléctrica que emite un zumbido desagradable.

Salto do Cabrito

5· Fotografiar los Ilhéus do Mosteiros al atardecer

Atardecer en Mosteiros

Mosteiros es uno de los pueblos más tranquilos y más bonitos de São Miguel, casas blancas en torno a un pequeño puerto, rodeadas de prados verdes y acantilados volcánicos, cada una con su hórreo y su huerto.

Junto al pueblo encontraréis una preciosa playa negra con varios farallones frente a la costa llamados ilhéus. Estas rocas tienen forma de monasterio junto a dos figuras que podrían ser un abade y una monja con capota (de ahí viene el nombre del pueblo, Mosteiros, «monasterios» en portugués). Una de las mejores panorámicas de los farallones con el pueblo de fondo la tendréis desde el Miradouro da Ponta do Escalvado, sobre todo al atardecer.

6· Recorrer las únicas plantaciones de té de Europa

Cultivos de té en Gorreana

En la zona central de la costa norte de São Miguel se encuentran las únicas plantaciones de té de toda Europa.

Están gestionadas por dos empresas familiares: Chá Porto Formoso y Chá Gorreana.

Los cultivos de esta última están situados en la ladera de una montaña, creando un paisaje precioso.

Hay visitas guiadas a la fábrica de manera gratuita, donde se explica el proceso de recogida y elaboración de los distintos tés que producen, pudiendo degustar dos de ellos al final.

Las plantaciones pueden recorrerse por libre a través de varios senderos señalizados, una visita indispensable.

Chá Gorreana

Horario: Lunas a Viernes de 8:00 a 18:00. Sábados y domingos de 9:00 a 18:00

Entrada: Gratuita

Dirección: Plantações de Chá Gorreana, 9625-304 Maia, São Miguel (Portugal)

7· Visitar las caldeiras y comerse un bolo lêvedo en Furnas

Furnas se encuentra en un área geotermal con bastante actividad, lo notaréis por el intenso olor a azufre. Encontraréis calderas de agua hirviendo y fumarolas por todos sitios. Las que más nos gustaron están en el propio pueblo junto al Jardim Público da Courela. En una de las fumarolas ponen sacos con mazorcas para cocinarlas.

También es famoso el Jardín botánico Terra Nostra (con una piscina de agua ferruginosa) y las pozas termales Poça da Dona Beija (4€) y Poça da Silvina (gratis).

Muy cerca del pueblo está la Lagoa das Furnas, donde se prepara el famoso cocido de Furnas en la zona de fumarolas y lodos burbujeantes que hay junto al lago. El acceso cuesta 3€ por persona. Hay rutas de senderismo alrededor del lago y varias cascadas en la zona natural de Grená (para entrar a esta última hay que pagar 10€ que no merecen la pena). También hay varios miradores en los alrededores: Miradouro Pico do Ferro, do Castelo Branco y Salto do Cavalo.

Bolos lêvedos

No os vayáis de Furnas sin probar los famosos y sabrosos bolos lêvedos, una mezcla entre un pan de leche y un English muffin hechos al horno. Nosotros los tomamos con jamón dulce y queso de São Jorge en Glória Moniz y estaban de vicio. También los encontraréis en tiendas y supermercados de toda la isla y en los desayunos de muchos hoteles.

Caldeiras de Furnas

8· Degustar las famosas queijadas do Morgado observando el Ilhéu da Vila

Ilhéu da Vila

En la costa sur de la isla se encuentra la ciudad de Vila Franca do Campo, pequeña pero con mucho encanto. Lo mejor es pasear por sus calles y, sobre todo, recorrer el paseo que bordea el mar. Frente a ella se alza el Ilhéu da Vila, llamado «El anillo de la Princesa» por la forma perfectamente redonda del cráter central (de junio a octubre se puede ir en ferry y hacer snorkel en sus aguas).

Otro de los atractivos de vila Franca son las famosas queijadas: unos bizcochos muy húmedos a base de leche, huevo y azúcar (a nosotros nos gusta más la versión que lleva judías). Las tradicionales se elaboran en la fábrica de Queijadas do Morgado, junto a la marina.

9· Darse un baño termal gratis en la Ponta da Ferraria

A Porta do Diabo en Ponta da Ferraria

La Ponta da Ferraria es una antigua colada de lava del volcán de Pico das Camarinhas. Antes de descender por la sinuosa carretera que lleva al mar, tendréis unas vistas fabulosas del Farol da Ferraria, y junto al mar encontraréis A Porta do Diabo, unas formaciones rocosas en forma de arcos, y el principal atractivo de la zona, una piscina termal natural en la que podréis daros un baño de forma gratuita. El agua caliente brota de entre las rocas provocando pequeñas fumarolas y desemboca en el mar incrementando la temperatura del agua. Para llegar a ella solo hay que recorrer un pequeño sendero de unos 200 metros que parte del edificio de las Termas da Ferraria, junto al aparcamiento.

10· Visitar el Moinho do Pico Vermelho

La costa noroeste es una zona poco visitada en los típicos circuitos turísticos pero llena de rincones con mucho encanto. Uno de ellos es el Moinho do Pico Vermelho, un antiguo molino de maíz situado en Ajuda da Bretanha, construido entre los siglos XVIII y XIX y de los pocos que aún se mantienen en pie. Lo más llamativo es el tejado con forma de cúpula con las aspas de color rojo-granate. Se puede visitar por dentro, donde se expone el mecanismo interior y algunos de los utensilios y aperos que se utilizaban. Muy cerca está el mirador de Santo António con unas vistas impresionantes a toda la costa norte, desde Capelas hasta Ribeira.

Moinho Vermelho

11· Buscar la Tromba do Elefante en Capelas

Tromba do Elefante en Capelas

Al noreste está el pequeño pueblo de Capelas, donde hay un sendero que recorre la costa de mirador en mirador: Miradouro do Sertão, do Navio, das Capelas y das Pedras Negras (el más interesante es este último, donde se ve una la Tromba do Elefante, una formación en los acantilados de roca volcánica con la forma de la cabeza de un elefante, de ahí su nombre).

Podéis aprovechar para comer en Café Canto do Cais, un restaurante muy auténtico con una decoración que recuerda el pasado ballenero de la zona. Ofrecen unas bandejas de pescado con fruta y ensalada muy contundentes y a muy buen precio.

12· Recorrer los miradores de la costa suroeste

Mirador de Relva

Desde el aeropuerto de Ponta Delgada hasta Ponta da Ferraria hay multitud de puntos panorámicos donde poder disfrutar de las vistas a la costa suroeste, con verdes prados llenos de vacas y grandes acantilados que caen sobre el mar.

En estos miradores hay unas torres de vigilancia que antiguamente servían para avisar a los pescadores si veían ballenas, pero hoy en día no está permitido cazarlas y su función ha cambiado, ahora informan a las empresas de turismo del lugar donde avistar cetáceos. Los mejores son el Miradouro da Vigia das Baleias das Feteiras y el Miradouro do Caminho Novo en Relva.

13· Dormir en una plantación de piñas y bañarse en un jacuzzi dentro de un invernadero

Plantación de piñas en Herdade do Ananás

Junto a Ponta Delgada hay muchos invernaderos de vidrio pintados con cal que esconden grandes plantaciones de piñas (hay más de 5000 en toda la isla, pero muy pocas abiertas al público). Esta fruta exótica fue importada desde Brasil y ha conseguido adaptarse muy bien al clima subtropical de las Azores.

Podéis alojaros, como hicimos nosotros, en Herdade do Ananás, un hotel con mucho encanto ubicado dentro de una de estas plantaciones. Además de ofrecer habitaciones amplias y cómodas y un desayuno muy rico, hacen visitas a las plantaciones y tienen un jacuzzi en uno de los invernaderos, ideal para relajarse junto a las plantas de piña después de los días de ruta por la isla.

14· Hacer una excursión para avistar cetáceos

Las Azores son uno de los mejores puntos del planeta para avistar cetáceos, se pueden ver alrededor de 24 especies entre residentes y migratorias a lo largo del año. En el canal entre las islas de São Miguel y Santa Maria se pueden ver varios tipos de delfines, ballenas jorobadas, cachalotes, orcas e incluso ballenas azules (el animal más grande del mundo). Hay varias empresas encargadas de hacer estas excursiones, todas con precios y duración similares.

    • Terra azul desde vila Franca do Campo, aproximadamente 3 horas, con guía biólogo marino, 60€ en invierno y 68€ en verano;
    • Terra do Pico desde Mosteiros, el día entero 5 horas 110€, medio día 2,5 horas 60€, ideal para ver atardecer;
    • Futurismo desde Ponta Delgada, unas 3 horas, 65€ en zodiac/catamarán con guía biólogo marino; se puede visitar el Ilhéu da Vila en verano por 97€ (es la que escogimos nosotros y fue genial, tuvimos la suerte de ver varios delfines y un grupo de seis cachalotes con sus crías);
    • Enjoy Azores desde Ponta Delgada, medio día 3 horas 65€, el día completo 8 horas 90€, en lancha semirrígida o bote rígido hasta 36 pax;
    • Picos de Aventura desde Vila Franca o Ponta Delgada en speedboat 65€ 3 horas ó 97€ 6 horas con visita al Ilhéu da Vila hasta mediados de octubre.
Cachalote en Azores
Delfines en Azores

15· Cenar y tomar un cóctel después de visitar Ponta Delgada

Coctelería Résvés

Ponta Delgada es la capital de las Azores, la ciudad más grande y poblada. También es la que tiene más oferta cultural, tiendas y restaurantes mucho más variados y atractivos que el resto de la isla. El inconveniente es que encontraréis más tráfico, casi todos los aparcamientos de pago en el centro, las aceras enanas y bastante mendicidad.

El casco histórico es pequeño y se puede recorrer a pie sin problemas, lo mejor es perderse por las callejuelas empedradas.

No dejéis de visitar el Mercado da Graça, las Portas da Cidade, la iglesia gótica de São Sebastião y el paseo marítimo junto al puerto (donde montan puestos callejeros y desde donde salen las excursiones para ver ballenas).

Cenar en Ponta Delgada

Podéis cenar en el restaurante lácteovegetariano Rotas da Ilha Verde o en el restaurante Terras y tomar un cóctel de autor en la pequeña coctelería Résvés.

Os dejamos más recomendaciones en la entrada Qué comer en las Azores.

Mapa de qué ver y hacer en la isla de São Miguel en las Azores

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