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La Ilha das Flores es la más remota de todas las Azores, de hecho su costa occidental es el punto más al oeste de Europa. En ella la vida pasa más lenta, hay muy poca población y muy poco tráfico, pudiendo recorrerla de punta a punta muy rápido y sin agobios. Su naturaleza es mucho más virgen que la de São Miguel, con bosques de laurisilva a los pies de acantilados por los que se deslizan grandes cascadas. Por suerte no está nada masificada (por ahora) y eso hace que se disfrute mucho más. Por todo ello creemos que hay que alojarse un par de días en esta isla en una ruta por las Azores.

En esta entrada os dejamos las cosas que ver y hacer en la Isla de Flores.

También tenéis todos los datos prácticos que hay que saber antes de ir a las Azores y nuestro viaje de 10 días en las Azores para que podáis organizar vuestra ruta.

1· Relajarse en el Poço da Ribeira do Ferreiro (Alagoinha)

Poço da Ribeira do Ferreiro

Sin duda este es uno de los rincones más bonitos de la isla, y nuestro preferido. Junto a la carretera que va hacia Fajã Grande hay un pequeño aparcamiento del que parte un sendero de unos 600 metros que asciende lentamente entre una espesa laurisilva. La mayor parte del recorrido es empedrado y hay mucha humedad, cuidado con los resbalones, sobre todo si ha llovido. Una vez arriba, las ramas de los árboles se empiezan a despejar y dejan ver la espectacular estampa de este rincón casi virgen, una laguna de aguas ferruginosas en la que caen varias cascadas por una pared vertical de un color verde intenso. La paz y la magia del lugar te atrapan y cuesta irse de allí.

2· Cascada del Poço do Bacalhau

Poço do Bacalhau

Junto al pueblo de Fajã Grande encontraréis esta impresionante cascada que se precipita desde una altura de 90 metros sobre una poza en la que la gente se suele bañar. El agua que la nutre viene del corazón de la isla, donde se acumula toda la humedad de las frecuentes lluvias (de hecho, veréis con frecuencia niebla y nubes sobre las paredes de roca de toda esta zona).

El entorno es precioso, con mucha vegetación, musgo y laurisilva, y con varios molinos antiguos (hoy en ruinas) en los que se puede intuir la estructura que movía las maquinarias. Si hay algo de viento, las cortinas de agua lo bañan todo.

3· Ver atardecer desde el Miradouro do Portal

Al inicio de la carretera que desciende a Fajã Grande, se encuentra el mejor mirador de la isla de Flores para ver atardecer. En un montículo de rocas hay un poste donde te puedes sentar para disfrutar de la visión panorámica del mar y toda la zona de Fajã Grande, con Fajãzinha a los pies y las espectaculares cascadas del Poço da Ribeira do Ferreiro y Ribeira Grande a la espalda. Cuando el sol se pone, la luz en este valle, increíblemente verde, es mágica.

Atardecer desde el Miradouro do Portal
Fajãzinha al atardecer desde el Miradouro do Portal

4· Recorrer la costa suroeste desde Mosteiro hasta Lajedo

Miradouro Baía do Mosteiro

En la carretera que une Mosteiro con Lajedo, en la zona suroeste de la isla, hay muchos lugares de interés que se pueden recorrer fácilmente en coche. El primero es la imponente Rocha dos Bordões, formada por columnas de basalto, lo mejor es observarla desde el mirador que hay en la carretera frente a ella.

A los pies de la roca hay una pequeña caída de agua que casi pasa desapercibida en una curva, la Cascata da Ribeira do Fundão.

Más adelante hay más puntos panorámicos a la costa repleta de farallones: Miradouro da Baía do Mosteiro, Miradouro do Cartario y Miradouro da Costa do Lajedo.

SI no queréis coger el coche, hay un sendero que circula paralelo a la costa desde Fajã Grande hasta Lajedo de unos 13 kilómetros, con buenas vistas a la toda la costa y sus principales puntos de interés. Tenéis toda la información en la web de senderos de las Azores.

5· Ver atardecer desde el punto más occidental de Europa

Atardecer en Fajã Grande

Si visitáis el pueblo de Fajã Grande, en él se encuentra el punto más occidental de las islas, y por lo tanto, de toda Europa.

Al final de la carretera que bordea el mar (y que termina en un aparcamiento junto a una playa de cantos rodados) hay una antigua colada volcánica que se adentra en el agua y que es considerada la zona más al oeste donde se puede estar en Europa.

Además, es otro de los mejores sitios de la isla para ver cómo se esconde el sol en el horizonte mientras las olas rompen contra las formaciones rocosas de la antigua colada volcánica.

6· Vistas desde el Miradouro do Craveiro Lopes

Otro de los miradores con excelentes panorámicas de todo el valle de Fajã Grande es el Miradouro do Craveiro Lopes, de muy fácil acceso y a un paso de la carretera.

Desde lo alto de las paredes verticales cubiertas de laurisilva se puede ver a los pies el pequeño pueblo de Fajãzinha y a la derecha la gran Cascata da Ribeira Grande. También es un buen sitio para ver cómo atardece sobre el Atlántico mientras se ilumina todo el valle.

Miradouro do Craveiro Lopes
Ribeira Grande

7· Reserva Florestal do Morro Alto

Lagoa Negra y Comprida en la Reserva Florestal Morro Alto

En la zona interior de Flores está la Reserva Florestal do Morro Alto e Pico da Sé. Es el punto más alto de la isla, con 914 metros, y una zona geológica importante con antiguas calderas y lagos que se pueden recorrer en coche o a pie. Encontraréis por un lado la Lagoa Branca y la Lagoa Seca junto con el mirador del Pico dos Sete Pés en la zona más elevada; y por otro, la Lagoa Comprida y la Lagoa Negra, nuestras preferidas. Desde el mirador que hay junto a estas últimas se ven perfectamente a la izquierda la Lagoa Negra, con una forma redondeada y 113 metros de profundidad (la más profunda de las Azores), y a la derecha la Comprida, alargada y con una pequeña cascada que desemboca en ella.

8· Lagoa Rasa y Lagoa Funda

Lagoa Funda

También en la zona más alta de la isla, se encuentran estos dos lagos volcánicos separados por una estrecha carretera. La Lagoa Rasa está al mismo nivel que la carretera, mientras que la Lagoa Funda, como su nombre indica, es más profunda y mucho más grande, con las laderas cubiertas de vegetación.

Hay un mirador más elevado donde se pueden ver los dos lagos al mismo tiempo (Miradouro Vista Da Pedrinha) y los días de niebla, los paisajes son espectaculares, con un aire místico.

La carretera de acceso tiene zonas de baches y grava y hay tramos bastante complicados. Conducid con mucha precaución.

9· Bajar por la Fajã de Lopo Vaz hasta la playa

Uno de los senderos más bonitos (y algo duro por la pendiente) es el que lleva a la playa en la Fajã de Lopo Vaz. El camino se inicia en el mirador de la Fajã de Lopo Vaz, donde hay un aparcamiento y un área recreativa; desciende por la ladera durante 1,2 kilómetros a través de una estrecha senda rodeada de vegetación autóctona hasta llegar a una preciosa playa de arena negra a los pies de los grandes acantilados de la Ponta da Rocha Alta. Aunque la subida cuesta un poco por el alto desnivel, las vistas durante todo el recorrido son espectaculares y merece mucho la pena.

Fajã do Lopo Vaz
Sendero a la Fajã do Lopo Vaz

10· Vistas a los farallones de la Baía de Alagoa

Baía de Alagoa desde el Miradouro dos Cedros

Al norte de Santa Cruz das Flores la carretera va ascendiendo y en cada curva se tienen panorámicas de infarto a toda la costa noreste, incluso se puede ver la vecina Isla de Corvo en días despejados. La ruta en sí es preciosa.

Dos de los mejores miradores son el Miradouro dos Cedros y el Miradouro dos Caimbros, ambos con vistas a la Baía de Alagoa, donde hay un gran cantidad de farallones y playas.

11· Ilhéu Furado desde Ponta Ruiva

Amanecer en Ilhéu Furado

Otro de nuestros lugares favoritos en Flores es el Miradouro do Ilhéu Furado, situado en la pequeña aldea de Punta Ruiva. Se trata de un pequeño islote horadado situado a los pies de los acantilados en la costa noreste de la isla. El abrupto valle en el que se encuentra está repleto de vegetación y cascadas que descienden hacia el océano. Lo ideal es ir al amanecer para ver cómo se ilumina.

Al lado del mirador está el Museu do Machado, un museo etnológico ubicado en una antigua casa con una colección de herramientas y utensilios antiguos. Junto a él hay un hórreo donde se siguen guardando las cosechas.

12· Vistas desde el Miradouro da Fajã do Conde

Desde Lajes a Santa Cruz hay también varios miradores a la costa sureste, pero el que ofrece las vistas más bonitas es el Miradouro da Fajã do Conde. Se divisan las cascadas que brotan por el valle de la Ribeira da Cruz, la Fajã do Conde a los pies y el Monte das Cruzes que se alza por encima de la capital.

Junto a este mirador sale el desvío de la carretera que va hasta Fajã Grande y donde también hay un par de miradores con buenas panorámicas: Miradouro da Moita Alta y Miradouro Pico da Casinha. En esta isla no se puede decir que falten miradores, y no es para menos con la cantidad de paisajes que ofrece.

Fajã do Conde

13· Excursión de un día a la isla de Corvo

Ilha do Corvo desde Flores

Debido a su proximidad a Flores, se puede visitar la vecina Isla de Corvo, la más pequeña de las Azores y la más desconocida. Sólo tiene unos 17 kilómetros cuadrados y menos de 500 habitantes. Está formada por un gran cráter o caldeirão de 300 metros de profundidad con abruptas paredes que descienden hasta las lagunas que se forman al fondo. Llama la atención que no hay laurisilva en su interior, ya que los habitantes emplearon todo el espacio para crear prados para el pasto, parcelados por muros de piedra.

Se puede ir desde Santa Cruz das Flores a Corvo en ferry con AtlanticoLine si hace buen tiempo (40 minutos de trayecto, 10€) o en avión con SATA (20 minutos de duración, 40€).

Mapa de qué ver y hacer en la Isla de Flores en las Azores

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