Nueva York es una de nuestras ciudades preferidas (en realidad está la primera en nuestro ranking). El cine y las series de televisión nos han mostrado esta ciudad desde todos los ángulos posibles, y os podemos decir que nada más poner los pies en sus calles, la sensación que tendréis es de estar dentro de una película, todo os resultará muy familiar: el Brooklyn Bridge, el Empire State Building, los lagos y senderos del Central Park, las pantallas y luces de Times Square, la silueta de la Estatua de la Libertad, el imponente Rockefeller Center, la lujosa Fifth Avenue rodeada de rascacielos infinitos…
Aunque en un principio puede parecer inabarcable, os recomendamos dividir la ciudad en barrios, anotando qué ver y hacer, dónde comer y dónde comprar en cada uno de ellos. Así se optimiza mucho más el tiempo.
Cuando fuimos la primera vez juntos (Rafa ya había estado dos veces), hicimos una guía por barrios bastante completa para aprovechar al máximo (y que hemos ido actualizando en cada viaje). Lo hemos intentando plasmar todo en la entrada Nueva York, lo mejor de cada barrio.
La Gran Manzana es una ciudad de contrastes, las calles huelen a comida, el ritmo no para (se dice que la ciudad nunca duerme), por el día los trabajadores de negocios llenan las cafeterías, en los parques los neoyorquinos se relajan sobre el césped a última hora de la tarde, mientras los taxis amarillos recorren toda la ciudad… a nosotros nos tiene enamorados, y la única manera de que descubráis si vosotros también caéis rendidos a ella es visitarla.
No solo debéis centraros en la famosa y conocida isla de Manhattan (sobre todo si disponéis de más de 7 días), la ciudad tiene mucho más que ofrecer, el bohemio Brooklyn, la residencial Queens, el arte callejero en el Bronx y la paz de Staten Island. Además, está en continua evolución, surgiendo barrios y zonas nuevas en áreas que antes no tenían interés o estaban abandonadas, como el caso de los Hudson Yards y el High Line Park. Esto hace que en cada viaje, viváis una ciudad nueva pero que mantiene su esencia.
En esta entrada os hemos dejado una lista con las actividades que nos parecen imprescindibles sobre todo si es vuestra primera vez en la ciudad (con un mapa mucho más completo al final).
Tenéis todos los datos necesarios para preparar el viaje en la Guía de Nueva York.
1· Alucinar con las pantallas luminosas de Times Square

La plaza de Times Square es una de las más famosas del mundo, visitada por varios millones de turistas al año. También es una de las mayores concentraciones de pantallas luminosas que podáis contemplar. Decenas de anuncios nos iluminan y bombardean a la vez, algunos tan espectaculares como los de las proyecciones en 3D de la 47th St con la 7th Ave.
Si Nueva York no deja indiferente a nadie, o la amas o la odias, Times Square es el máximo exponente de esta dicotomía. Nosotros la amamos y nos encanta visitarla en cada viaje, de hecho es lo primero que hacemos al llegar. Es puro espectáculo e imagen más cruda del capitalismo, derroche y opulencia para vender.

Frikadas en Times Square
Tenemos una serie de actividades que nos parecen divertidas para cualquier neófito en la ciudad, las consideramos nuestras «frikadas» y pueden cambiar de un viaje a otro:
-
-
- Contemplar las pantallas y espectáculos de la plaza desde las escaleras del TKTS.
- Hacer tu propia mezcla de chocolatinas, incluso ponerles tus iniciales, en M&M’s.
- Ver la transmisión en directo del programa Good Morning America por los ventanales del plató de ABCNews.
- Probarse los zapatos de Forrest en Bubba Gump Restaurant.
- Comerse un trozo de la cheesecake más famosa en Junior’s.
- Encontrar al Naked Cowboy entre los muchos que veréis disfrazados de personajes de películas y dibujos animados.
- Antiguamente esta lista incluida cosas como pararse bajo pantallas que tenían cámaras y reproducían la plaza en tiempo real para poder salir en ellas, pero las han ido eliminando en los últimos años.
-
2· Cruzar el Brooklyn Bridge
El Brooklyn Bridge, inaugurado en 1883, fue uno de los primeros puentes colgantes de acero del mundo y conectó por primera vez Manhattan y Brooklyn, todo un símbolo del ingenio y la modernización de Nueva York. A día de hoy sigue siendo uno de los más emblemáticos de la ciudad. Tiene una longitud total de aproximadamente 1.834 metros, contando los accesos. El tramo principal, y el más impresionante es el que cruza el East River y mide unos 486 metros.
Es nuestro puente favorito, cada vez que vamos a la ciudad lo cruzamos de lado a lado, de día y de noche, haciendo mil fotos. Desde él se tienen unas panorámicas impresionantes de la parte más baja de Manhattan (también se puede cruzar el Manhattan Bridge viendo el skyline con el puente de Brooklyn en primer plano).


Panorámicas desde Brooklyn
Además de las vistas desde el puente hacia Manhattan, podréis disfrutar de otros puntos panorámicos a la ciudad desde el distrito de Brooklyn, todos ellos perfectos al atardecer.
- Brooklyn Bridge Park (a los pies del puente), el paseo de Brooklyn Heights Promenade y las pasarelas de Squibb Park Bridge ofrecen las mejores vistas del Lower Manhattan y la Estatua de la Libertad de fondo, sobre todo el atardecer.
- Entre los puentes de Brooklyn y Manhattan se encuentra el barrio de DUMBO (Down Under Manhattan Bridge Overpass) con un montón de edificios industriales rehabilitados donde se han abierto negocios de aire muy bohemio y creativo. En el parque junto al East River también tendréis una panorámica muy chula de Manhattan, tanto en la zona donde está el Jane’s Carousel como desde la orilla de Pebble Beach.
- También en DUMBO se encuentra uno de los puntos más fotografiados de la ciudad, Washington Street, desde donde se ve el Empire State Building enmarcado dentro de la estructura metálica del Manhattan Bridge (se ha ido masificando con el paso de los años y tendréis que madrugar mucho).
- La azotea del centro comercial Time Out Market también es un buen sitio para disfrutar de la panorámica de los dos puentes y el skyline al atardecer (en Lisboa encontraréis otra sucursal de este mercado, os hablamos de él en la entrada Qué comer en Lisboa y dónde).
3· Subir al Top of the Rock Observation Desk
El Top of the Rock es nuestro mirador preferido de Nueva York (tenéis más info en la entrada Los mejores miradores de Nueva York). Se encuentra entre las plantas 67-70 del 30 Rockefeller Plaza, en el complejo del Rockefeller Center, y desde él se puede ver todo el Downtown con el Empire State Building en el centro de la panorámica al sur, y Central Park y todo el Upper Manhattan al norte (cada vez están construyendo más rascacielos en esta zona y el parque ya no se ve igual de bien). En la planta 67 se tienen buenas vistas a través de los ventanales (con el Empire State Building de fondo), resguardados del viento y el frío, también podréis salir a unas terrazas acristaladas en un lateral. Desde aquí salen unas escaleras mecánicas que suben a las terrazas exteriores acristaladas de los pisos 68-69, pero la mejor panorámica la encontraréis desde las terrazas abiertas de la planta 70.
En los últimos años se han creado nuevas experiencias, una no apta para personas con mucho vértigo, The Beam, en la que podréis revivir la fotografía más icónica de la construcción del edificio en 1932 y convertiros en uno de los once obreros que almorzaban sobre una viga en el piso 69; y SKYLIFT, una plataforma que se eleva varios metros por encima del mirador para tener unas vistas increíbles y sin obstáculos.
Está incluido en los principales pases turísticos de Nueva York, aunque tendréis que reservar la hora de subida con antelación para evitar las colas. También podéis comprar la entrada online.


4· Admirar el vestíbulo de Grand Central Terminal

Grand Central Terminal es la mayor estación de tren de Nueva York en número de andenes, construida a finales del S.XIX entre las calles 42 y 45 y Lexington y Park Avenue.
En su impresionante vestíbulo abovedado se pueden admirar: el zodiaco pintado en el techo a modo de cielo estrellado (con diseño invertido, como si se mirase desde arriba); la gran sala enlosada con piedra rosa de Tennessee; el quiosco central de información sobre el que reposa un reloj esférico, que sirve como punto de encuentro entre los viajeros; y los enormes ventanales que la inundan de luz.
En la planta baja, hay un dining concourse típico, un vestíbulo con más de 20 restaurantes de comida rápida con mesas centrales compartidas, para cargar energía después de recorrer la estación.
Bajo el puente que une la sala principal con el vestíbulo Vanderbilt se encuentra la curiosa galería de los susurros, sus bóvedas de cerámica son capaces de transmitir el más leve sonido al otro extremo. Si dos personas se colocan de cara a la pared en los dos extremos de la bóveda, serán capaces de mantener una conversación susurrada sin que nadie más de la sala pueda oírlos.
5· Hacer picnic en Central Park
Central Park es el pulmón verde de Manhattan y uno de los parques urbanos más conocidos del mundo. Con una superficie de 341 hectáreas (4 km de largo por 800 metros de ancho), ofrece un refugio de paz y tranquilidad en medio del ajetreo de Nueva York. Fue diseñado de manera artificial con varios estanques, senderos y zonas de esparcimiento donde los días soleados los neoyorquinos se tumban en el césped o juegan al béisbol. En cualquiera de sus explanadas podréis hacer un picnic con vuestra propia comida, rodeados de naturaleza, pero cuidado porque hay fauna salvaje como los mapaches que os pueden intentar robar la comida, sobre todo al atardecer. Hay empresas en los accesos al parque que venden cestas o kits de picnic con todo lo necesario para disfrutar del momento.

6· Callejear por Chinatown y Little Italy
No podéis iros de la ciudad sin callejear por Chinatown, un barrio bullicioso que cada vez va comiendo más terreno a los barrios vecinos, y que os transportará a Asia sin salir de la ciudad. Carteles y señales en chino, restaurantes de comida asiática que no debéis dejar de probar (pato pekín, dim sum, sopas, dumplings, noodles…), y sobre todo un vibrante mercado callejero con puestos donde se venden desde productos frescos, como pescados y frutas, hasta artículos de medicina tradicional china. Lo ideal es visitarlo por la mañana y mediodía, cuando está más animado.
Canal Street es el eje del barrio, famoso por sus puestos de relojes, bolsos y recuerdos (muchos, si no todos, de imitación), pero el punto de reunión social lo encontraréis en Columbus Park, el mejor lugar para observar a los mayores jugando al mahjong, practicando tai-chi o tocando instrumentos tradicionales.

Al norte de Chinatown, se encuentra Little Italy, un barrio histórico donde se concentraba la comunidad italoamericana de Nueva York. Actualmente, debido a la expansión de Chinatown, ha quedado reducido a Mulberry Street, entre las calles Broome y Canal, con un ambiente un tanto artificial entre fachadas, farolas y adornos con la bandera italiana, y múltiples restaurantes y heladerías donde degustar pasta fresca, pizza, helados y café. Podréis comer en Lombardi’s, la primera pizzería de Estados Unidos, o tomar un helado en Ferrara, famosa pastelería desde 1892 (para nosotros los precios son un poco desorbitados).
Muchos locales recomiendan visitar el «verdadero Little Italy» en Arthur Avenue, en el Bronx.

7· Subir al emblemático Empire State Building
Otro de los edificios y miradores icónicos de Nueva York es el Empire State Building, símbolo de la ambición neoyorquina. De estilo Art Déco, su construcción se completó en solo 410 días y se inauguró el 1 de mayo de 1931. Durante 40 años fue el edificio más alto del mundo, coronado por una curiosa aguja diseñada originalmente como punto de amarre para dirigibles.
Su visita se inicia con un recorrido interactivo que nos sumerge en su historia, construcción, aparición en el cine (sobre todo en la película King Kong), y culmina con un mirador exterior en el piso 86 protegido por rejas metálicas con vistas 360º sobre la ciudad.

Un dato curioso es que los pisos superiores del Empire State Building se iluminan de diferentes colores según el día para conmemorar distintos eventos o celebraciones. Podéis ver el calendario de luces en su web. También hacen un espectáculo con luces parpadeantes cada hora a partir de las 19:00-20:00.
Está incluido en los principales pases turísticos de Nueva York, aunque hay que reservar la hora de subida.

8· Disfrutar del atardecer desde Roosevelt Island

Desde el Upper East Side parte el pintoresco teleférico de Roosevelt Island. Con sus llamativas cabinas rojas acristaladas, cruza el East River en un par de minutos junto al famoso Queensboro Bridge, para dejarnos en el corazón de esta isla que ofrece unas vistas panorámicas de infarto al skyline de Manhattan (también de Brooklyn y Queens).
Lo ideal es llegar por la tarde, caminar a orillas del río por el paseo de bancos y cerezos y ver atardecer en el extremo sur o, mejor aún, disfrutando de un buen cóctel en el bar de azotea Panorama Room. Os dejamos una entrada con más detalles para hacer una excursión a Roosevelt Island.
La isla de los indeseados
Hoy en día la isla Roosevelt es una zona tranquila y residencial pero paseando por ella descubriréis que su pasado es un poco oscuro, y es que en 1828 se envió allí a los «indeseables» de Manhattan, llenándose de prisiones, asilos y hospitales (como el famoso de la viruela), de los que hoy en día solo quedan las ruinas.

9· Ver la estatua de la libertad desde el ferry gratuito a Staten Island
Con lo caro que es todo en Nueva York, incluido el transporte, sorprende que el ferry a Staten Island sea gratuito para todos y sin excepciones.
La terminal se encuentra en el extremo sureste de Lower Manhattan, junto a Battery Park. Desde aquí parten los grandes barcos de color naranja y azul cada 20-30 minutos. Cuando se aproxima la hora de salida, el vestíbulo de la terminal se llena de gente y en cuanto se abren las puertas todos andan a paso ligero para pillar un asiento, pero tranquilos que hay sitio para todos. Son barcos muy amplios, con baño, y muchas terrazas y zonas al aire libre que ofrecen durante todo el trayecto unas vistas inigualables al skyline del Lower Manhattan y a la Estatua de la Libertad (es una manera muy barata de verla bastante cerca sin pagar el precio de los ferrys específicos que llevan a ella). Abrigaos porque suele hacer bastante viento y frío incluso en épocas más cálidas.
Podéis aprovechar para conocer Staten Island, ir de compras al nuevo Empire Outlet, o coger de nuevo el ferry de vuelta si corréis y os da tiempo a llegar antes de que cierren las puertas.

10· Asistir a un musical en Broadway

Desde los principales teatros donde se representan las grandes producciones musicales de Broadway hasta los pequeños teatros alternativos, todos son increíbles para ver una de sus obras, incluso si no podéis permitiros una entrada podéis disfrutar de un espectáculo musical en Ellen’s Stardust Diner (suelen ser actores aspirantes a Broadway) mientras cenáis una buena hamburguesa o unos Mac&Cheese, ¿puede haber un plan más auténtico?
Nosotros os recomendamos ver El Rey León, ya que nos parece una producción alucinante. Pero si os apetece algo más clásico, podéis optar por el Fantasma de la Ópera o ser más atrevidos y probar con algunas de las nuevas producciones que estrenan cada año.
11· Pasear por el parque elevado High Line Park
El High Line Park, uno de nuestros preferidos en Nueva York, es un parque sobreelevado de 2,3 kilómetros construido sobre las vías de tren abandonadas en la zona oeste del barrio de Chelsea.
Inaugurado en 2009, sus pasarelas serpentean entre rascacielos (algunos diseñados por arquitectos como Frank Gehry o Zaha Hadid) desde el Meatpacking District hasta los Hudson Yards, con un diseño sostenible en el que se han conservado parte de las vías originales, integrándolas con mucha vegetación, obras de arte y unas vistas únicas del río Hudson y de la ciudad, transformando así el paisaje urbano del barrio. Es uno de los mejores planes para relajarse del bullicio de las grandes avenidas.

Podéis comenzar desde los Hudson Yards otra de las zonas rehabilitadas del barrio, con impresionantes y modernos edificios y rascacielos, incluyendo el curioso The Vessel, con estructura en forma de colmena; o The Edge, un mirador a 335 metros de altura con vistas espectaculares desde su terraza acristalada (tenéis más info en la entrada Los mejores miradores de Nueva York). Desde aquí caminar por las pasarelas disfrutando del paisaje y todos los rincones que esconde el parque; acabando en la animada zona de Meatpacking District, donde podréis tomaros un café en el Starbucks Reserve Roastery o comer algo en el Chelsea Market.

12· Descansar en Washington Square
Washington Square es una zona verde ubicada en el corazón del Greenwich Village donde se reúnen a diario artistas callejeros, estudiantes de la cercana Universidad de Nueva York y turistas de todo el mundo. Es conocido por su icónico arco del triunfo (a través del cual se puede ver el Empire State Building a los lejos) y su gran fuente central, donde en los meses de calor los niños se refrescan y juegan con el agua.
Lo mejor es sentarse en uno de sus bancos o en la propia fuente y observar el ir y venir de la gente, disfrutando de espectáculos improvisados, grupos de música, titiriteros, congregaciones fanáticas, magos,…
Antes de ir a descansar a la plaza, recorred las tranquilas calles del Greenwich, buscad y fotografiad la casa de la serie Friends, pasead por el callejón histórico Washington Mews, y comprad una red velvet cupcake o un banana pudding de Magnolia Bakery para comerlos en un banco del parque.

13· Admirar la arquitectura de los edificios cast-iron del SoHo

El SoHo (acrónimo de South of Houston Street) es conocido por sus icónicos edificios de hierro forjado, los cast-iron buildings, con grandes ventanales y fachadas con diseños elegantes de inspiración francesa e italiana.
Inicialmente eran edificios industriales pero actualmente albergan galerías de arte, tiendas de ropa (muchas de lujo), locales de moda y los pisos tipo loft más cotizados.
Los más famosos se concentran entre Greene Street, Wooster Street y Mercer Street, siendo Greene la más representativa. Los habréis visto en multitud de películas y series, el más conocido el de la película Ghost en el 102 de Prince Street. Otros destacados son E.V. Haughwout Building (488-492 Broadway), con fachada inspirada en los palacios venecianos, Little Singer Building (561 Broadway), The Queen of Greene Street (28 Greene St) y The King of Greene Street (72-76 Greene St).

14· Fotografiar el Flatiron Building, el rascacielos más antiguo en pie
El curioso Flatiron Building es uno de nuestros edificios favoritos de Nueva York, inaugurado en 1902 fue uno de los primeros rascacielos de la ciudad con sus 87 metros de altura y 22 pisos, y a día de hoy se puede considerar el más antiguo que queda en pie de la ciudad (el primero fue el Tower Building de 1889 con 11 pisos, pero se demolió en 1914). En realidad se llama Fuller Building pero por su forma triangular tan peculiar parecida a una «plancha de ropa» se apodó Flatiron (su parte más estrecha mide solo 2 metros). Lleva varios años de reformas para convertir los antiguos pisos de oficinas en apartamentos de lujo y la fachada ha estado tapada con andamios, pero se prevé que las obras finalicen a finales de 2026.


El efecto faldas
La forma del edificio generaba fuertes corrientes de aire en la calle 23, lo que levantaba las faldas de las mujeres. Esto atraía a muchos hombres «mirones», y la policía solía desalojarlos gritando «23 Skidoo», una expresión que ha pasado a la cultura popular estadounidense y que viene a significar algo así como «lárgate rápido».
15· Visitar el Metropolitan Museum de Nueva York
El Metropolitan Museum of Arts (conocido como Met) es el cuarto museo más visitando del mundo tras el Louvre de París, los Museos Vaticanos y el British Museum de Londres. Inaugurado en 1870 en un imponente edificio de estilo neoclásico integrado en los terrenos del Central Park, en sus 69.000 m2 de galerías se exponen más de 2 millones de piezas de todo el mundo y de todas las épocas, desde un templo egipcio hasta obras del Renacimiento europeo o los cuadros más famosos de Andy Warhol.
La entrada al Met incluye el acceso a otra sede ubicada en el Upper Manhattan llamada The Cloisters, que alberga obras de arte medieval europeo y claustros de varios monasterios.
Tenéis mucha información para programar la visita en nuestras entradas sobre la visita el Met y la visita a The Cloisters.


Museum Mile
La Milla de los Museos es un tramo de la Quinta Avenida donde se concentra una de las mayores densidades de museos del mundo. Se extiende aproximadamente a lo largo de 1.6 kilómetros (una milla), bordeando el lado este de Central Park en el Upper East Side. Oficialmente abarca desde la calle 82 hasta la calle 105, aunque desde la 70 hasta la 110 encontraréis museos.
- Frick Collection
- The Metropolitan Museum of Art (The Met)
- Neue Galerie New York
- Solomon R. Guggenheim Museum
- National Academy Museum
- Cooper-Hewitt National Design Museum
- Jewish Museum
- Museum of the City of New York
- El Museo del Barrio

16· Disfrutar del arte moderno en el MoMA

El Museum of Modern Art (MoMA), es uno de los museos más emblemáticos de la ciudad, con una de las mayores colecciones de arte del mundo (más de 200.000 obras) y donde podréis admirar algunas de las obras más famosas del arte moderno, desde finales del siglo XIX hasta la actualidad.
Esta rimbombante descripción se entiende al enumerar sus imprescindibles: Los olivos, La noche estrellada y Portrait of Joseph Roulin de Van Gogh, Atelier Rouge de Matisse, Las señoritas de Avignon y Trois Musiciens de Picasso, Las latas de sopa Campbell y Marilyn Monroe de Andy Wharhol, El bañista de Cézanne, entre otros muchos.
17· Recorrer el barrio judío ultraortodoxo en Williamsburg
En el sur de Williamsburg encontraréis una de las comunidades judías más grandes del mundo. Se calcula que viven entre 60.000 y 80.000 judíos ultraortodoxos de la rama jasídica Satmar, procedente de inmigrantes que abandonaron Hungría y Rumanía en la II Guerra Mundial. Nada más pisar el barrio os parecerá estar en otro mundo (incluso en otra época, son comunidades muy cerradas con costumbres radicales). Aquí se habla yiddish, los carteles están en hebreo, los hombres visten levita negra, sombrero y tirabuzones, las mujeres llevan largas faldas, colores discretos y peluca (no pueden mostrar el pelo a los hombres) y van cargando con carritos y niños (la tasa de natalidad es la más alta de Nueva York). La arteria comercial es Lee Avenue (y las calles aledañas), llena de panaderías kosher, librerías religiosas, jugueterías, joyerías, carnicerías y otras tiendas de barrio.

Barrio judío
- Cuando visitéis el barrio judío sed muy respetuosos, no estáis en un circo, no fotografiéis nada ni a nadie sin permiso.
- Probad especialidades de las panaderías kosher como los dulces jasídicos. Los más típicos son los rugelach (pastelitos pequeños enrollados típicos del Shabat y otras celebraciones) y el babka (pan dulce trenzado de chocolate o canela).
- Durante el Shabbat (el día de descanso sagrado), la ley judía ortodoxa prohíbe cargar o transportar cualquier objeto fuera del hogar. Pero si os fijáis veréis un hilo fino uniendo farolas y postes, se llama Eruv. El Eruv convierte zonas de la calle en una especie de «extensión de la casa privada», permitiendo así que la gente pueda empujar cochecitos, llevar bastones o cargar las llaves sin romper las normas religiosas.
18· Visitar el American Museum of Natural History
Si os gustan este tipo de museos, en el Museo Americano de Historia Natural disfrutaréis como niños. Es uno de los más grandes del mundo, localizado junto a Central Park, en un enorme complejo de edificios rodeados de jardines. Alberga una inmensa cantidad de esqueletos reconstruidos y miles de especímenes y, además, desde los ventanales disfrutaréis de unas buenas vistas al parque.
Si queréis saber más, tenéis aquí toda la información sobre la visita al American Museum of Natural History.


19· Descubrir el pequeño faro rojo de Fort Washington Park

En el desconocido Upper Manhattan hay una reliquia escondida y poco conocida, The Little Red Lighthouse, un pequeño faro rojo a los pies del George Washington Bridge que sirvió de guía a los barcos que recorrían el Hudson River hasta que el gran puente «lo dejó sin trabajo». Quisieron desmantelarlo en 1945, pero hubo una movilización ciudadana (apoyada probablemente por un famoso cuento de 1942 que habla sobre su historia: «The Little Red Lighthouse and the Great Grey Bridge«) que consiguió evitarlo. El paseo por Fort Washington Park con las vistas al río y la parte baja de Manhattan al fondo ya merece la pena.
20· Comer una hamburguesa en Shake Shack
A todo el mundo le viendrá a la mente la hamburguesa como plato típico de la comida americana, aunque la gastronomía del país no solo se basa en las hamburguesas (por suerte). Si queréis probar unas con muy buena relación calidad-precio, debéis acudir a cualquier local de la cadena Shake Shack, son sin duda nuestras preferidas.
Desde que las descubrimos, no hay viaje a Nueva York sin comerlas en varias ocasiones. También encontraréis hamburguesas baratas en Five Guys (aunque las de Shake Shack las superan) y podréis comer sabrosas hamburguesas en Burger Joint (una hamburguesería muy curiosa escondida en la planta baja del hotel Thompson Central Park by Hyatt).

21· Comprar barato en algún outlet o tienda de descuento
Nueya York es una ciudad cara, para ahorrar en la compra de ropa muchos turistas optan por visitar alguno de los centros comerciales con descuento (outlets) como Woodbury Common Premium Outlets (a 1 hora y 15 minutos en autobús desde Port Authority Bus Terminal); o Jersey Gardens (a unos 40 minutos en autobús desde Port Authority Bus Terminal, en el estado de New Jersey donde la ropa está libre de impuestos). Sinceramente este plan a nosotros no nos llama.
Nosotros preferimos no salir de Manhattan, donde se encuentra la tienda outlet Century 21st en Lower Manhattan; las tiendas outlets de empresas como Banana Republic o GAP situadas en pleno barrio de Harlem; el centro comercial Burlington en Union Square; o las tiendas del SoHo donde suele haber algunas ofertas en artículos de Converse o Levi’s.
Recientemente han abierto Empire Outlets, un centro comercial al aire libre en Staten Island, justo al lado de la terminal del ferry gratuito que conecta con Manhattan. Podréis comprar a muy buen precio en las tiendas factory de Nike, GAP, Banana Republic, Levi’s y Old Navy, entre otras. Es pequeño pero de momento no está muy masificado y es muy fácil y barato llegar allí. Os recomendamos más este que los que os hemos dicho al principio.

Si vais a comprar a la mítica tienda de Macy’s (los grandes almacenes más grandes de Estados Unidos con sus 116.000 m²), os harán un 10% de descuento por ser turistas.
Para ello hay que ir al Centro de Visitantes y registrarse presentado el pasaporte para acreditar que sois extranjeros (hay que entrar por Herald Square y subir al nivel del balcón por las escaleras a mano izquierda).
22· Encontrar recuerdos originales en un Flea Market
Otra de las opciones para comprar barato y también para conseguir regalos y recuerdos originales a buen precio, es ir a los mercados de segunda mano (flea market), a nosotros nos flipan.
Se celebran en muchas zonas de Nueva York (Brooklyn, Chelsea, Harlem) y además suelen tener una zona con puestos callejeros donde podréis comer.
En la entrada los mejores mercadillos de Nueva York os damos más info sobre los mercados de segunda mano que se instalan en la ciudad.
23· Tomar un hot dog en un puesto callejero

No es lo mismo comerse un perrito caliente en casa que uno de cualquier puesto callejero de Nueva York, y si lo hacéis cerca de Central Park, os lo podéis comer sentados en el césped disfrutando de la paz del parque.
También podéis comprar los hot dogs de Gray`s Papaya, una de las instituciones gastronómicas de la ciudad ubicada en el Upper West Side desde 1973, famosa por sus perritos calientes de alta calidad a precios muy económicos y sus zumos tropicales (el más pedido, el de papaya). Otro de los locales más famosos donde comer hot dogs es Nathan’s, en Coney Island, junto al parque de atracciones.

24· Comprar productos frescos en el Union Square Greenmarket
Ya sabéis lo que nos encantan los mercados de productores locales, y en Nueva York hay donde elegir ya que montan muchos en distintos puntos de la ciudad.
Nuestro preferido sin duda es el Union Square Greenmarket, el más emblemático de Manhattan y uno de los más antiguos con cuarenta años de historia. Ubicado en la zona norte y oeste de Union Square Park, generalmente se instala los lunes, miércoles, viernes y sábados de 8 de la mañana a 6 de la tarde, reuniendo a más de cien productores de la zona que ofrecen desde verduras y frutas ecológicos, leche, queso y carnes de pastoreo, hasta panes artesanales, mieles y sidras.
En la entrada los mejores mercadillos de Nueva York os damos más info sobre los mercados de productores y los de segunda mano que se instalan en toda la ciudad.
25· Tomar un cóctel en un speakeasy

Aunque nosotros no somos muy de bebidas alcohólicas, un plan que nos parece original y divertido es acudir a uno de los muchos speakesies (bares clandestinos) para disfrutar de un buen cóctel (o varios) antes o después de la cena. Estos bares nacieron entre 1920 y 1933 durante la Ley Seca, que prohibía el consumo de alcohol. Eran espacios escondidos en sótanos, tras fachadas inocentes, detrás de estanterías… y se requería una contraseña para poder entrar. Como no se podía almacenar alcohol, surgieron los cócteles, que muchas veces se servían en tazas de té para disimular. A principios del S.XXI este concepto ha resurgido, apareciendo locales con estética de los años 20, a los que se accede por entradas ocultas y secretas, que ofrecen cócteles de autor en un ambiente exclusivo.
Nuestras recomendaciones
- La esquina – The Corner. 114 Kenmare St. En el sótano de una pequeña taquería en pleno SoHo, se esconde un restaurante y bar clandestino. Un portero trajeado os abrirá una puerta a unas escalinatas, atravesaréis las cocinas del restaurante y llegaréis a la barra del bar donde disfrutar de deliciosos cócteles y bebidas mexicanas. Lo ideal es que reservéis para cenar.
- Patent Pending. 49 W 27th St (NoMad). Tras una «pared» del Patent Coffee, donde se muestra la lista de productos y precios, se encuentra este bar clandestino que ofrece cócteles de autor, con una carta ilustrada muy original y una temática que gira en torno a la energía y la electricidad, ya que se ubica en el edificio donde vivió y experimentó Nikola Tesla.
- Yawning Cobra. 356 Bowery Lower level. Uno de nuestros preferidos, oculto en un sótano de Bowery, en NoHo, con una estética muy japonesa: iluminación tenue, entrada discreta, ambiente íntimo y una carta de cócteles de inspiración asiática. También tienen algunos platos y aperitivos para acompañar.
- Zinc Bar. 82 W 3rd St. Legendario club de jazz del Greenwich Village, con una estética Art Déco, una barra de zinc de estilo parisino y una oferta musical variada.

26· Disfrutar como niños en Luna Park de Coney Island
Luna Park es un histórico parque de atracciones situado frente a las costas del Atlántico en Coney Island, un barrio de Brooklyn. Se inauguró con este nombre el 29 de mayo de 2010 donde se ubicaba Astroland, otro parque de atracciones que funcionó durante 46 años. El acceso es gratuito y ofrece más de 50 atracciones de pago, entre ellas una montaña rusa de madera de 1927, The Cyclone. Está situado junto al paseo marítimo de la playa de Coney Island, aprovechad para visitar el Acuario de Nueva York y dar un paseo por la zona (incluso daros un baño en el mar si el tiempo acompaña), además de tomar unos hot dogs en Nathan´s.
Abre de primavera a principios del otoño y se accede a él fácilmente desde Manhattan en la línea F de metro.


27· Sobrevolar Manhattan en helicóptero
Aunque no es nada económico, os recomendamos muchísimo que realicéis un vuelo en helicóptero. La sensación de ver Nueva York desde arriba y tan cerca es indescriptible. Hay varias empresas que operan estos vuelos, cuyo precio depende de la duración y el recorrido, desde viajes de 15 minutos que sobrevuelan la Estatua de la Libertad y Lower Manhattan hasta Central Park por 229$; otros de 20 minutos que llevan también a Harlem y el Upper Manhattan por 279$; e incluso vuelos de 30 minutos de duración que incluyen Staten Island por 357$.
Nosotros volamos con la empresa ZIP Aviation, cuyos helicópteros salen del helipuerto que hay en Lower Manhattan muy cerca de la terminal del ferry a Staten Island (6 E River Piers). Desde aquí también parte la empresa Manhattan Helicopters, con precios idénticos.
VUELOS EN HELICÓPTERO SIN PUERTAS
Si sois más atrevidos, podréis sobrevolar Nueva York en los helicópteros sin puerta de la compañía FlyNyon. Un gran inconveniente es que los vuelos salen desde New Jersey, y además de ser más caros, hacen menos recorrido. A pesar de todo, la experiencia debe ser increíble (nosotros aún no lo hemos probado pero tenemos muchas ganas).
En la web suele haber importantes ofertas, un truco para ahorrar dinero es comprar el vuelo de 15 minutos y ampliar al de 30 directamente en las taquillas (sale más económico que comprar online el de 30 minutos).
Bonus: Visitar Philadelphia, Washington, Boston o Atlantic City

Si disponéis de más de 7 días de viaje (que es lo mínimo que os recomendamos para Nueva York) o si ya conocéis bien la ciudad, podéis hacer una escapada exprés a ciudades relativamente cercanas como Boston, Philadelphia, Atlantic City o Washington. Lo ideal sería alquilar un coche y recorrer la costa este, pero también podéis hacerlo en transporte público, tanto en trenes de la compañía Amtrak como autobuses.




































