Argentina es un país enorme en todos los sentidos, no solo es grande por sus dimensiones, sino también por la calidez y el corazón de su gente y por los impresionantes paisajes y tesoros de la naturaleza que ofrece.
Nosotros estuvimos 18 días en Argentina y la recorrimos de este a oeste y de sur a norte, visitando Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, la Patagonia andina (El Calafate y el glaciar Perito Moreno, El Chaltén y el monte Fitz Roy) y acabamos en las increíbles cataratas del Iguazú.
Nos quedaron unos cuantos destinos en el tintero, pero es la excusa perfecta para obligarnos a volver.
La seguridad en Argentina
Aunque Argentina es en general un país seguro, sobre todo en las áreas rurales, hay que tomar ciertas precauciones en las ciudades y concretamente en Buenos Aires o Mendoza, donde dependiendo de la zona puede haber más o menos peligrosidad. Lo más importante es utilizar el sentido común y no salirse de las áreas turísticas, no dejar a la vista joyas, relojes o dinero, ni llevar muy expuesta la cámara de fotos o el móvil, y vigilar bien las pertenencias en todo momento.
En esta entrada os hemos dejado una lista con las actividades que nos parecen imprescindibles sobre todo si es vuestra primera vez en el país (con un mapa completo al final).
Tenéis todos los datos necesarios para preparar el viaje en la Guía de Argentina.
1· Recorrer las calles de Buenos Aires

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires es una de las capitales más cosmopolitas de Sudamérica. Los turistas europeos, y sobre todo los españoles, podemos llegar a tener la sensación de no haber salido de Europa. Sus calles arboladas y sus edificios recuerdan mucho a las avenidas parisinas o madrileñas. El centro histórico esconde muchos atractivos: la famosa Avenida Corrientes, la calle que nunca duerme, donde se concentra la vida cultural y los teatros; el gigantesco Obelisco en la plaza de la República; la Casa Rosada, sede del gobierno, en la conocida Plaza de Mayo; las bohemias calles de Palermo llenas de restaurantes gastronómicos y cafés de especialidad; el histórico y animado San Telmo con el murmullo del tango como telón de fondo; o las coloridas casas de Caminito en La Boca son algunos de ellos.
Os dejamos una entrada con todo lo que ver y hacer en Buenos Aires.
2· Cataratas del Iguazú
La visita a las Cataratas del Iguazú fue, para nosotros, uno de los momentos más esperados del viaje y el más impresionante. No hay palabras para describir la sensación de ir caminando por las pasarelas entre la selva e ir descubriendo todos los enormes saltos de agua que se producen por el gran desnivel con el que se encuentra el río Iguazú en la frontera con Brasil. El más alucinante de todos es la Garganta del Diablo, donde el río hace una herradura muy cerrada por la que caen unos 750.000 litros por segundo (imaginad la estampa, el ruido, la niebla húmeda que envuelve todo…). Hay tres senderos principales: el que lleva directamente a la Garganta por pasarelas sobre el río (2,2 km i/v); el superior, por el que se ven las cascadas desde arriba (1,7km circular) y el inferior, para verlas desde abajo (1,7km circular).

Os dejamos una entrada con toda la información para visitar las cataratas del Iguazú.

Consejos y recomendaciones en Iguazú
- Al ser un parque nacional, hay que pagar entrada. El precio del pase diario es de AR$ 60.000 (34€). Hay un FlexiPass de 3 días por 120.000.
- Lo mejor es comprar los pases online.
- Madrugad mucho para poder verlo todo si solo vais un día (aunque lo ideal es que os alojéis una noche allí y dedicarle un día y medio o incluso dos días).
- Nuestro mayor consejo es que os deis un homenaje y os alojéis en el Gran Melia Iguazú, el único hotel construido dentro del parque nacional. Además de que tendréis vistas a las cataratas desde las instalaciones y habitaciones, podréis acceder los primeros.
- Lo ideal es que vayáis primero a la Garganta del Diablo (andando si os alojáis en el Meliá o en tren desde la entrada), volváis en el tren ecológico a la Estación Cataratas y hagáis el circuito superior y luego el inferior.
3· El Calafate y Glaciar Perito Moreno
El glaciar Perito Moreno es otra de las maravillas de la naturaleza en Argentina. Se encuentra en la Patagonia argentina, en el sector sur del Parque Nacional Los Glaciares a unos 80 kilómetros de El Calafate, en la provincia de Santa Cruz. Mide aproximadamente 5 kilómetros de ancho y sobresale unos 60-70 metros sobre el nivel del agua del Lago Argentino. A parte de la belleza del paisaje, lo más impresionante es el sonido que produce el glaciar en su continuo y lento desplazamiento, llegando a producirse desprendimientos de grandes fragmentos de hielo que se rompen y caen sobre el agua, retumbando en las montañas como si fueran truenos.
Se puede visitar en un día si aprovecháis bien los tiempos. Desde El Calafate hasta el aparcamiento se pueden ir en coche de alquiler (la carretera está muy bien), con excursiones contratadas o con transfer. Una vez en el aparcamiento se debe tomar un autobús gratuito hasta la zona de acceso a las pasarelas, donde hay varias rutas muy señalizadas con distintos colores, y con unas vistas increíbles frente al glaciar.
Os dejamos una entrada con toda la información para visitar el Glaciar Perito Moreno.


Consejos y recomendaciones en El Calafate y Perito Moreno
- Os recomendamos alquilar un coche en el aeropuerto. Cuidado con el viento patagónico y la fauna salvaje al conducir.
- Igual que en Iguazú, es necesario disponer de un pase al Parque Nacional Los Glaciares. El precio del pase diario es de AR$ 50.000 (28€), y 100.000 con el FlexiPass de 3 días.
- Podéis comprar el pase online.
- Lo ideal es que hagáis a primera hora senderismo por las pasarelas y a mediodía contratéis una excursión en barco.
- Comed de picnic en las pasarelas disfrutando del glaciar.
Parque Nacional Los Glaciares
El Parque Nacional Los Glaciares es una de las joyas naturales mas importantes de la Patagonia Argentina. Fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1981 y ocupa una enorme región de la estepa patagónica, bosques andinos y, sobre todo, una gran parte del Campo de Hielo Patagónico Sur, la tercera extensión de hielo más grande del mundo después de la Antártida y Groenlandia.
Se divide en dos grandes zonas conectadas por la mítica Ruta 40: El Chaltén en el sector norte, ideal para el senderismo, y El Calafate en el sector sur, perfecto para visitar los glaciares.
4· Senderismo en El Chaltén

El Chaltén, en la Patagonia argentina, es conocido como la capital mundial del trekking. Este pequeño pueblo de montaña forma parte del sector norte del Parque Nacional Los Glaciares y está situado a los pies del imponente monte Fitz Roy.
Desde él parten muchas rutas de senderismo de gran belleza, algunas bastante exigentes como la de la Laguna de los Tres (de unos 25 kilómetros i/v, la más famosa e ideal para ver de cerca el Fitz Roy) o la Laguna Torre (18 km i/v, llega hasta los pies del cerro Torre y su glaciar); y otras caminatas más cortas y accesibles como el Mirador de los Cóndores, el del Paredón, el de las Águilas, o el Chorrillo del Salto.
Para ir a El Chaltén lo mejor es llegar en avión con Aerolíneas Argentinas hasta el Aeropuerto Internacional Comandante Armando Tola de El Calafate, situado a 200 kilómetros. Aquí podéis alquilar un coche para llegar a El Chaltén o tomar un bus con las empresas TAQSA o Chaltén Travel (la duración es de 3 horas y media).

Consejos en El Chaltén
- Lo mejor es visitarlo de octubre a abril (primavera, verano y otoño austral), en invierno los días son muy cortos y debido a la nieve y el hielo muchas carreteras se congelan y los senderos están cerrados.
- Para acceder a los senderos es necesario disponer del pase al Parque Nacional Los Glaciares. El precio del pase diario es de 50.000 pesos argentinos (28€), y el del FlexiPass de 3 días, 100.000. A veces hay ofertas para comprar dos días, el segundo día con descuento.
- Madrugad mucho para hacer los senderos, llevad siempre agua y comida, además de fotoprotector.
- Utilizad calzado y ropa adecuados, lo ideal es vestir por capas con prendas térmicas, cortavientos e impermeables.
- Cuidado con la fauna salvaje: veréis cóndores, huanacos, ñandúes, e incluso pumas y huemules (ciervos andinos).
- Para comer, os recomendamos La Oveja Negra (un restaurante de parrilla argentina con carne de buenísima calidad a un precio razonable) o Maffia (un italiano con platos deliciosos de pasta).
5· Viaje en carretera por la Patagonia
En Argentina os recomendamos alquilar un coche y recorrer las regiones del país. Una de las zonas con más encanto para la conducción es la estepa patagónica, sobre todo la ruta nacional 40 que atraviesa toda la Patagonia argentina en paralelo a la cordillera de los Andes. Circularéis por interminables carreteras y no os cruzaréis con prácticamente nadie, pasaréis de las llanuras repletas de animales salvajes hasta los lagos glaciares de El Calafate y El Chaltén.
Como ya hemos comentado, cuidado con el viento patagónico (con ráfagas muy intensas que pueden mover el coche) y la fauna salvaje, se os pueden cruzar ñandúes, guanacos, liebres y zorros, sobre todo en la carretera que va de El Calafate a El Chaltén. Llevad siempre el depósito lleno porque las gasolineras están muy separadas (puede haber unos 200 ó 300 kilómetros de distancia entre una y otra).



6· Viñedos por Mendoza
Mendoza es la capital internacional del vino de Sudamérica y produce más del 70% del vino argentino, con tres regiones vitivinícolas situadas a los pies de los Andes.
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- Una de las más conocidas es Luján de Cuyo, la cuna del Malbec, a unos 35 minutos de la ciudad. En ella se encuentran las bodegas más famosas rodeadas de viñedos, como Catena Zapata (famosa por su arquitectura inspirada en las pirámides mayas, sus vinos de alta gama y por albergar el restaurante Angélica, el más caro de Argentina), Durigutti (con el restaurante 5 Suelos – Cocina de Finca), Lagarde (famosa por su restaurante al aire libre Fogón Lagarde) o Cruzat (productores de vinos espumosos).
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- En el Valle de Uco, ubicado a mayor altitud justo al pie de los picos nevados, destaca la vanguardista bodega Zuccardi-Valle de Uco, con construcciones de piedra integradas en el paisaje y vinos de suelos calcáreos.
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- Por último está Maipú, la zona más antigua y tradicional a 20 minutos de Mendoza.
También es una región famosa por la producción de aceite de oliva con empresas como Olivícola Laur que produce tanto AOVE como aceto balsámico.

Aparte de visitar bodegas y almazaras, podéis recorrer el centro, en torno a la Plaza Independencia y las plazas Chile, San Martín, España e Italia; pasear por el Parque General San Martín, el gran pulmón verde de la ciudad, y subir al Cerro de la Gloria, con vistas panorámicas de la ciudad y los Andes. Aprovechad para comer en alguno de sus restaurantes gastronómicos como Brindillas ó 1884 Restaurante de Francis Mallmann; y probad uno de los famosos lomitos de Don Claudio´s.
Muy cerca encontraréis el Parque Nacional del Aconcagua a 6961m de altura con una carretera panorámica que cruza hacia Chile, la Ruta Nacional 7. Pasaréis por el Dique Potrerillos, el valle de Uspallata, la villa de Los Penitentes y el famoso monumento natural Puente del Inca.


7· Sierras de Córdoba
Las Sierras de Córdoba constituyen un paraje natural con varios diques o lagos artificiales, distribuido en tres valles:
- Valle de Calamuchita, donde a parte de deportes acuáticos y senderismo, podréis visitar pueblos con arquitectura y gastronomía de herencia centroeuropea (alemana, suiza, austríaca), como Cumbrecita, de estilo alpino, o la curiosa y turística Villa General Belgrano en la que os parecerá estar en mitad del tirol;
- Valle de Punilla, que combina el turismo urbano de Villa Carlos Paz con el misticismo del Cerro Uritorco;
- Valle de Traslasierra, perfecto para desconectar en las playas fluviales de Mina Clavero o recorrer rutas de senderismo en el Parque Nacional Quebrada del Condorito.


8· Alta Gracia

Alta Gracia, a unos 36 kilómetros de Córdoba, es una ciudad muy bonita y residencial. No forma parte de los circuitos habituales (nosotros fuimos porque teníamos una ponencia en el Festival Peperina), pero tiene un rico patrimonio cultural declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como la Estancia Jesuítica y Casa del Virrey Liniers, una joya del siglo XVII que conserva la residencia de los jesuitas, la iglesia y los patios donde luego vivió el virrey Santiago de Liniers; El Tajamar, el dique más antiguo de Córdoba construido por los jesuitas en 1659 para regar los campos, hoy convertido en parque; la Casa-Museo del Che Guevara, llamada «Villa Nydia» donde éste pasó su infancia y juventud; o el Museo Manuel de Falla, donde el compositor español vivió sus últimos años de vida exiliado.

Comer en Alta Gracia
Podéis desayunar en el Torino, una pequeña cafetería de especialidad con unas facturas artesanas deliciosas; comer en El Ferroviario, un restaurante con platos típicos argentinos muy ricos, ubicado en un edificio de estilo inglés de 1911 rodeado de jardines; y cenar unos ricos sándwiches de miga en Polo.
9· Disfrutar de un buen asado con familiares y amigos
Uno de los rituales que no pueden faltar en las celebraciones argentinas es el asado, donde se cocinan piezas de carne de ternera en una parrilla en la casa de un amigo o familiar. Todo empieza encendiendo el fuego para que se vayan haciendo las brasas y preparando una buena picada: tablas con quesos y fiambres (indispensable el salame), a veces algún untable como paté o queso crema saborizado, y criollitos o panes crujientes; y como aderezos, salsa criolla y chimichurri. Alguien ofrece para beber una mezcla de Fernet con refresco de cola en un vaso para compartir (sobre todo los cordobeses). Y el asador empieza a poner la carne en la parrilla, también chorizos criollos y morcillas y para acabar, las achuras o casquería: mollejas, chinchulines (intestinos), lengua…
Lo más sorprendente es el punto de la carne, los argentinos la toman muy hecha aunque gracias a la calidad del producto y la elaboración tan lenta sobre las ascuas, está muy rica (a los españoles nos sorprende porque nosotros la tomamos poco hecha). También es curioso que lo más habitual es que cada uno debe llevar su plato, sus cubiertos e incluso su silla. Hay tiendas especializadas donde se vende el kit completo para asado.


10· Probar las facturas en el desayuno o la merienda

En Argentina, a los bollos y pasteles que se elaboran en las panaderías se les llama facturas. Veréis los mostradores a rebosar de ellas y a los argentinos comprando cajas repletas para acompañar al café o el té en los desayunos, meriendas y reuniones familiares. Las más famosas son las medialunas, una especie de croissant abriochado, hechas de grasa (más finas y crujientes) o de manteca (nuestra mantequilla, más esponjosas y jugosas). Muchos de los nombres fueron inventados a finales del siglo XIX por el sindicato de pasteleros (de tendencia anarquista) como una forma de burla y protesta contra las instituciones como la Iglesia, el Gobierno, el Ejército o la Policía. Así encontraréis los vigilantes, los cañoncitos o las bombas en alusión al ejército y la policía; las bolas de fraile, los suspiros de monja o los sacramentos, como burla a la Iglesia, y los libritos (o criollitos) en referencia a la educación.
11· Comerse un choripán al paso
El choripán al paso es una de las comidas callejeras más auténticas del país y uno de los mejores sitios para comerse uno es el barrio de La Boca (muy socorridos para los días de partido). Es muy típico ver carritos y pequeñas parrillas en los alrededores del cruce entre las calles Magallanes y Caminito, donde el olor a asado impregna el ambiente. Pedid que os lo pongan con una buena cucharada de chimichurri o salsa criolla.
También hay restaurantes que ofrecen choripán en su carta, pero nosotros os aconsejamos probar los del Rey del Chori, un puesto al paso situado estratégicamente en una esquina de la calle Garibaldi junto a las vías del tren, con la parrilla en plena calle repleta de chorizos.

12· Volverse adicto al mate
La cultura del mate puede sorprender al que no esté acostumbrado. La “hora” del mate es por la tarde, donde se comparte con invitados en casa y se ofrecen facturas recién compradas. Pero en realidad los argentinos toman mate a toda hora, y no nos referimos a que pueden tomarlo a cualquier hora, es literalmente a TODA hora. Se les puede ver por con el termo bajo el brazo y chupando de la bombilla en la calle, de excursión, en el supermercado y sobretodo en el coche en viajes largos (incluso vimos papeleras exclusivas para el mate en Iguazú).
Es un ritual bastante protocolizado. El mate es el recipiente donde se sirve la infusión, tradicionalmente de calabaza; la bombilla es el tubo metálico con filtro por el que se sorbe; la yerba son las hojas secas y trituradas de la planta Ilex paraguariensis (a veces con menta y otras hierbas aromáticas, y se puede endulzar); el termo es el recipiente que mantiene el agua caliente para la infusión, lo ideal en torno a 80-85ºC sin que llegue a hervir; siempre hay una persona encargada de preparar la infusión, verterla, refrescarla y controlar la ronda, el cebador, el único que puede tocar el termo. Es el que toma el primer mate, el más amargo y luego va repartiendo al resto de los tomadores siguiendo siempre el mismo orden, porque el mate es, como hemos dicho, para compartir.

13· Ushuaia y el tren del fin del mundo
Ushuaia es conocida como la ciudad más austral del planeta, situada en Tierra del Fuego, la parte más al sur de Sudamérica, y rodeada de una naturaleza inhóspita. Podréis navegar por las heladas aguas del Canal Beagle para fotografiar el icónico faro Les Éclaireurs y observar delfines y lobos marinos; explorar Isla Martillo en busca de pingüinos; recorrer los senderos que llevan a la Laguna Esmeralda o al Glaciar Martial; o visitar la antigua cárcel del Fin del Mundo que cerró en 1947 y que hoy alberga un museo.
Una de las mayores atracciones es el Tren del Fin del Mundo, que realiza el trayecto que hacían los presos a principios del siglo XX para buscar leña para calentar la ciudad. Impulsado por locomotoras a vapor, este ferrocarril serpentea durante unos siete kilómetros por los bosques patagónicos y turbales del Parque Nacional Tierra del Fuego, pasando junto a la cascada Macarena y finalizando su recorrido en el corazón de la reserva natural.
Al tener un clima frío subpolar, lo ideal es viajar en verano, cuando los días son más largos y las temperaturas menos acusadas.
14· Salares en Salta, Jujuy y Catamarca
En la región de la Puna (el altiplano andino), entre las provincias de Salta, Jujuy y Catamarca, se encuentra uno de los paisajes desérticos más impactantes de Sudamérica: los grandes salares rodeados de volcanes.
- El más accesible y famoso es el de Salinas Grandes (entre Jujuy y Salta), el tercer salar más grande del mundo con más de 200 kilómetros cuadrados a unos 3.450 metros sobre el nivel del mar. Se accede desde Jujuy a través de la espectacular Cuesta de Lipán (Ruta Nacional 52). Destaca por sus formas geométricas blancas y los canales artificiales de color turquesa excavados por los mineros para extraer bloques de sal.
- El Salar de Arizaro en Salta es el más grande de Argentina y el sexto a nivel mundial con sus 1.600 kilómetros cuadrados. Ubicado en el corazón del altiplano salteño a unos 3.600 metros de altura, se llega a él desde Tolar Grande. Su superficie es más rústica, con una sal más oscura y mezclada con tierra, pero lo realmente famoso es el Cono de Arita, una misteriosa formación volcánica con forma piramidal casi perfecta que se eleva 200 metros en mitad del salar.
- También en Salta está el Salar de Pocitos, en la Ruta Provincial 17, que destaca por sus cambios de tonalidades, desde el marrón, al rojizo o al naranja debido a los sedimentos y minerales del suelo. El camino para llegar atraviesa el Desierto del Diablo, una zona con formaciones de arcilla roja y picos afilados que parece sacada de Marte.
- En Catamarca se encuentra el Salar de Antofalla, el más largo del mundo con 140 kilómetros. Su mayor atractivo son los «Ojos de Campo», tres lagunas de origen volcánico con aguas negras, azules y rojizas.
*En Salta podéis subir a bordo del Tren de las Nubes, un ferrocarril turístico que recorre 22 kilómetros de la Puna salteña desde San Antonio de los Cobres al Viaducto La Polvorilla, una estructura curva de acero de 224 metros de longitud y 63 metros de altura suspendida a 4.220 metros de altitud.
15· Ballenas en la Península Valdés
En Chubut, en la costa atlántica de la Patagonia argentina, se encuentra la Península Valdés junto a Puerto Madryn, uno de los mejores sitios del mundo para ver ballenas, sobre todo la ballena franca austral. La temporada para avistarlas va de junio a diciembre, alcanzando el máximo de ejemplares durante septiembre y octubre, cuando las aguas del Golfo Nuevo se llenan de madres con sus crías (también se pueden ver orcas de febrero a abril en Punta Norte y de octubre a noviembre en Caleta Valdés).
Tenéis dos opciones:
- Hacer el avistamiento gratis y directamente desde la costa en El Doradillo, concretamente en la zona de Playa Las Canteras, a solo 15 kilómetros de Puerto Madryn. En este punto gracias a la profundidad del agua, las ballenas francas australes pueden acercarse a escasos metros de la orilla.
- O a través de excursiones en barco desde Puerto Pirámides (a unos 100 kilómetros de Puerto Madryn), la única ciudad turística dentro del Área Protegida de la Península Valdés y el único lugar autorizado para hacer este tipo de tours, que duran aproximadamente una hora y media.
Cómo llegar a Península Valdés
Lo ideal es volar al Aeropuerto El Tehuelche de Puerto Madryn, a solo 10 minutos del centro de la ciudad. Aerolíneas Argentinas opera vuelos directos desde el Aeroparque Jorge Newbery en Buenos Aires aunque no hay mucha frecuencia.







