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Toscana día 8

Val D’Orcia (Festa della Repubblica)

2 de junio de 2017

Habíamos madrugado un poco más que el día anterior y a las 10 ya estábamos en la carretera.  Ese día tocaba ruta por la región vitivinícola del Val D’Orcia. El primer tramo era de 100km del tirón, para que os hagáis una idea de las carreteras de la zona, nos costó dos horas llegar hasta Montalcino.

Ruta hacia el Val d’Orcia

Dejamos el coche en el aparcamiento que hay en la entrada del pueblo por Via Traversa del Monti, junto al hotel Vecchia Oliviera. Entramos al pueblo por la Via Soccorso Saloni y subimos por la Piazza del Popolo hasta la Piazza Garibaldi. Estaba bastante animado, pero sin demasiada masificación turística, había muchas enotecas, ya que la zona es famosa por su vino.

La denominación de origen Brunello di Montalcino es de las más famosas de Italia. Es un vino tinto con un 100% de uva Sangiovese, de mucha calidad y longevidad. Se puede envejecer de 10 a 30 años y no puede comercializarse con menos de 5 años. Tenéis más información sobre los vinos toscanos en la entrada Qué comer en la Toscana y dónde.

Viñedos y enotecas en Montalcino
Palazzo dei Priori · Piazza del Popolo

Nos acercamos a la Rocca di Montalcino, una antigua fortaleza militar del S.XIV. Tenía un patio de armas dentro de las murallas y una enorme torre del homenaje en uno de los extremos. Nos gustó más por la parte de fuera, los muros estaban muy bien conservados y rodeados de césped con algunos olivos.

El mirador que había a la entrada tenía unas vistas del valle y del pueblo por las que valía la pena pararse un rato, igual que el parque al que se accedía a través de la fortaleza. Recorrimos de nuevo el centro del pueblo de camino al coche, entrando a un par de enotecas y tiendas de productos locales.

Rocca di Montalcino
Vistas desde los miradores de la Rocca

Nuestra siguiente parada estaba a 14 km, San Quirico D’Orcia. Allí encontramos menos turistas que en el resto de pueblos. Pudimos aparcar en la Via del Chiusone, al sur del casco histórico. La primera vez que no tuvimos que ir a un aparcamiento alejado y de pago.

Accedimos por la Via Dante Alighieri. Todo el centro de la población era peatonal, con calles estrechas, edificios de color anaranjado o tierra y contraventanas verdes. Muy pintoresco. En las calles había bastante ambiente local, suponemos que con motivo del día de fiesta.

San Quirico d’Orcia

Eran ya las 14 y vimos una osteria con muy buena pinta, tenían una mesa libre y nos sentaron enseguida. Como era la Festa della Republica, fiesta nacional, estaba lleno de familias comiendo. Un ambiente muy agradable.

Pedimos media jarra de vino de la casa D.O Brunello di Montalcino, una cerveza artesana del Birrificio San Quirico (una cervecera de los dueños de la osteria), un plato de queso pecorino de Pienza con mermelada casera y gelatina de cerveza, ensalada de tomates, pici al ragú de chianina (el bovino de más talla del mundo y la raza más antigua en Italia), filetes de chianina con panceta de cerdo curada, tiramisú y salame dolce (chocolate y galletas). Con una botella de agua y dos cafés, nos costó 70€. No nos parecío nada caro para la comilona que nos metimos.

Osteria San Quirico, Via Dante Alighieri, 52b, San Quirico d’Orcia (TripAdvisorGoogle)

Comida en Osteria San Quirico

Al salir recorrimos el resto del pueblo. Subimos hasta la Chiesa di San Francesco en la Piazza della Libertà y entramos en los jardines del Horti Leonini. Como hacía un solazo de muerte, seguimos buscando la sombra de las calles hacia el Palazzo Chigi-Zondadari y la Parrocchia Santi Quirico e Giulitta. En uno de los laterales de la parroquia nos sorprendió ver un hostal para peregrinos de la Via Francígena, que va de Canterbury a Roma y tiene un ramal hasta Santiago de Compostela.

De vuelta al coche entramos en varias enotecas, lástima que viajábamos con Ryanair y nos nos fiábamos de que nos llegasen las botellas enteras. Hubiésemos comprado varias cajas de la cerveza artesana y alguna del vino de Brunello, que nos pareció buenísimo.

Horti Leonini
Colegiata de San Quirico

Nos acercamos con el coche a Bagno Vignoni, a 5 km del centro, una aldea de San Quirico con una antigua terma romana al aire libre en el centro  y una poza natural de agua silícea en la ladera de la montaña, bajo las ruinas de Parco dei Mulini. Allí fue donde encontramos todos los turistas que nos faltaron en San Quirico.

Las termas eran preciosas y la aldea tenía mucho encanto, pero la cantidad de turismo, con varios autobuses en el acceso, lo hacían menos agradable. Recorrimos el perímetro de la terma, y las calles aledañas. Entramos a una librería que nos encantó, Librorcia Bagno Vignoni, con una sección de libros de cocina de los que Rafa se hubiese llevado un ejemplar de cada. Os recomendamos entrar a verla.

Terma de Bagno Vignoni en Piazza delle Sorgenti
Bagno Vignoni con la Rocca di Tentennano al fondo

Nos pusimos de nuevo en ruta con otro trayecto corto, a 15 km, en unos 20 minutos llegamos a Pienza haciendo alguna parada por el camino para hacer fotos de los paisajes y de la panorámica del pueblo sobre la colina.

Pienza es, junto a San Gimignano, uno de los pueblos con más turistas y más enfocados a ellos que visitamos en nuestro viaje. Varios aparcamientos para autobuses llenos hizo que temiésemos lo peor, y así fue.

Panorámica de Pienza

El pueblo nos pareció precioso, edificios medievales perfectamente conservados, calles empedradas, todo peatonal, comercios de productos artesanos… Pero miles de personas deambulando y, a nuestro juicio, sin disfrutarlo, vimos poca gente admirando los edificios o parados en los miradores a ver el precioso paisaje toscano que lo rodea.

Nos encantó la Piazza Pio II donde estaba la catedral, el Corso il Resselino y el Palazzo Piccolomini con los muros de piedra que todavía conservaban los amarres para atar a los caballos de la Edad Media, el mirador que rodea el pueblo por la parte trasera, sobre la muralla del Viale di Circonvallazione, pero odiamos el bullicio que había.

Duomo di Pienza · Callejuelas · Amarre en Palazzo Piccolomini
Campanile del Duomo · Vistas desde la muralla del Viale di Circonvallazione

Una hora después salimos hacia Monticchello, a menos de 15 minutos en coche. Esta pequeña aldea tiene otra de las vistas más famosas de la zona, que también sale en la película «Bajo el sol de la Toscana«. La carretera SP88, 500 metros después de su paso por el pueblo, sube la colina serpenteando, rodeada de cipreses, podréis verla en muchas postales.

Recorrimos la empinada calle principal hasta la Piazza Commenda, donde estaba la iglesia, y bajamos por detrás hasta la puerta de acceso, donde vimos un bar con aire acondicionado, que era lo que necesitábamos, y muy buenas vistas para tomarnos un refresco y esperar a que el sol estuviese más bajo para hacer la foto de la carretera.

La Guardiola Wine & Food, Viale Marino Cappelli, 1 Monticchiello (TripAdvisorGoogle)

Piazza Commenda · Vistas desde el bar · Callejón de Monticchiello

A las 19:15 nos acercamos a ver como salía la foto de la carretera y nos gustó mucho la luz, empezaba a estar anaranjada, pero lo suficientemente alta para que las sombras no fuesen exageradas. Encontramos este sitio, donde tuvimos las mejores vistas de la postal, y lo mejor es que no había nadie más.

Si queréis ver la imagen de la película «Bajo el sol de la Toscana», sale al principio, cuando empiezan la ruta se ve en una panorámica como el autobús baja por la carretera de cipreses, justo después de visitar Florencia.

Recorrimos la SP88 hasta el restaurante La Foce, desde su terraza se ve otro camino sinuoso con cipreses, pero al atardecer el sol estaba de cara y las fotos salían a contraluz. Si estáis por allí a primera hora de la mañana, la imagen debe ser preciosa.

Carretera de cipreses en Monticchiello

Quedaba poco más de una hora para que se pusiese el sol y teníamos que llegar a la Cappella Madonna di Vitaleta, la última de las postales de ese día (uno de los imprescindibles que ver y hacer en la Toscana). Otra imagen que habréis visto hasta la saciedad si estáis buscando un viaje por la Toscana o simplemente os interesáis por ella. A pesar de verla mil veces es una imagen que nos encanta y no podíamos pasar sin fotografiarla.

La capilla estaba situada en lo alto de la colina en medio de la campiña entre San Quirico y Pienza, en el centro del Val D’Orcia. Recorrimos los últimos cinco kilómetros por un camino sin asfaltar, lleno de gravilla a menos de 20km por hora, pensando que íbamos a estar solos.

Cappella Madonna di Vitaleta

Cuando llegamos vimos que no éramos los únicos, 6 ó 7 fotógrafos con unas cámaras que daban miedo y unos cuantos drones, estaban preparados para el atardecer.

Estuvimos poco más de media hora pero lo recordamos como si fuese ayer. Nos encantó esa puesta de sol, está entre una de las mejores de nuestros recuerdos, y eso que había más gente y no teníamos nuestras pertinentes cervezas.

Atardecer en la Cappella di Vitaleta

Para terminar el día nos acercamos a Montepulciano, el último pueblo que nos quedaba por ver del valle. Llegamos a las 21:30h, aparcamos en el parcheggio 7 y lo primero que hicimos fue buscar un sitio donde cenar, estábamos muertos de hambre y no queríamos que nos cerrasen los restaurantes.

Encontramos una mesa en la terraza de La Pentolaccia, en una mesa con bancos corridos para seis personas pero nos sentaron solos. A pesar de estar los comercios cerrados había bastante gente local paseando por el pueblo, el ambiente nos gustó mucho.

La Pentolaccia, Via di Voltaia Nel Corso, 86, Montepulciano (TripAdvisorGoogle)

Pedimos una crema de cebolla con pan y queso fundido (como una sopa de cebolla pero para picar), unos espárragos con scamorza y prosciutto, pici al tartufo y lomo de cerdo con tocino y salsa de de vino Nobile y frutas secas. Nos bebimos una botella de Le Bertille, un vino Nobile de Montepulciano de 2013. Además nos pusieron una tarta de chocolate de postre y nos costó 53,50€.

El Vino Nobile di Montepulciano se produce, en los alrededores de la población, con uvas Sangiovese, un mínimo del 70%, Canaiolo Nero al 20-30% y otras como Mammolo en menor porcentaje. Se envejece entre 2 ó 3 años como máximo para los reserva. Es un vino con cuerpo pero suave y poco áspero.

Cena en La Pentolaccia

Acabamos de cenar a las 23:00 y nos dispusimos a bajar la cena paseando por el pueblo. Tenía cierto encanto hacerlo a esas horas de la noche, con las luces de las farolas y los monumentos encendidas y casi nadie por las calles.

Vimos la Piazza Grande donde están la catedral, el ayuntamiento y el pozo renacentista. Es en esa plaza que conserva todo el encanto medieval. Caminamos por la Via di San Donato para ver la torre della Fortezza. Había un pequeño mirador desde donde se veía el valle que todavía estaba algo iluminado por el ocaso, por el día se puede ver la Iglesia de San Biagio, su cúpula sólo era superada, en el momento de su construcción, por la de San Pietro del Vaticano.

Emprendimos el camino de vuelta, nos quedaban dos horas de camino hasta el hotel. Otro día que llegábamos de madrugada.

Duomo · Palazzo Comunale · Pozzo dei Grifi e dei Leoni de Montepulciano