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Toscana día 7

Cortona · Crete Senesi

1 de junio de 2017

Después del intenso día anterior no tuvimos fuerzas para madrugar. A las 10:00 nos sentábamos a desayunar. Salimos en dirección a Cortona, teníamos por delante unos 150km, pasando por Siena a mitad de camino. Ese día nos dimos cuenta que, aunque el hotel nos parecía una pasada, deberíamos haber reservado para los últimos días uno cerca de Siena en el este de la Toscana para acortar los tiempos.

Fuimos por la autostrada, unas dos horas, hasta la salida de Cortona. Aparcamos en el parcheggio Piazzale del Mercato, fuera de las murallas (os recordamos que debéis aparcar fuera de los recintos amurallados para evitar multas). Era buena hora y todavía había bastantes sitios libres.

Ruta en coche · Cortona desde la carretera

Entramos al casco histórico por la Porta Bifora y subimos por la Via Ghibellina hasta la plaza principal, donde se cruzan todas las callejuelas. Estaba muy animada, pero sobre todo por gente local, había pocos turistas (es un pueblo más alejado de las rutas habituales).

Antonio tenía muchas ganas de ir a este pueblo, donde se rodó la película «Bajo el sol de la Toscana«. Como somos un poco frikis, compramos unas postales con girasoles en la plaza, subimos a los soportales de la Piazza di Pescheria, en la terraza del Ristorante La Loggetta, e hicimos unas cuantas fotos reproduciendo una escena de la peli en la que la protagonista escribe una postal de girasoles, parecida a la que habíamos comprado.

Reproduciendo la escena de Bajo el sol de la Toscana
Plaza principal de Cortona y soportales de la Piazza di Pescheria

Paseamos la Piazza Lucca Signorelli, donde vimos el Teatro Signorelli y la Cassa di Risparmio di Firenze (que también aparecen en la peli). Hacía un calor mortal a pleno sol, en medio de la plaza rodeada de edificios de piedra, y no tuvimos más remedio que sentarnos en una terraza a la sombra y pedirnos dos cervezas heladas. En el bar estaban preparando de los mejores ristrettos que vimos en el viaje, una pena que el calor y la hora no acompañaban para probarlos.

Bar Caffè Signorelli, Via Nazionale, 1, Cortona (TripAdvisorGoogle)

Fuimos hacia el mirador de la Piazza Garibaldi, recorriendo la Via Nazionale, queríamos hacer una foto de la Iglesia de Santa María delle Grazie al Calcinato, pero al llegar allí la vista no era buena, necesitábamos acercarnos más. A la izquierda del mirador había unas escaleras mecánicas que llevaban al parcheggio dello Spirito Santo. Desde allí, en la terraza inferior, pudimos ver bien la iglesia y hacer la foto que queríamos.

Palazzo Comunale · Vistas desde el mirador del parcheggio · Cerveceando

Volvimos a la plaza principal a buscar un sitio donde comer, habíamos visto un restaurante en una calle a la sombra que nos llamó la atención, Fufluns. Tenía una terraza con 6 mesas montadas en una estructura de madera porque la calle era tan empinada que hubiese sido imposible que un vaso no se derramase.

Comimos aceitunas fritas rellenas de mozzarella, ensalada de pera y nueces, penne al fumo(con panceta, tomate y nata) y espagueti carbonara. Con café y agua costó 31,50€, de las comidas más baratas del viaje.

Fufluns, Via Ghibellina, 3, Cortona (TripAdvisorGoogle)

Comida en Fufluns

Nos acercamos, de nuevo, a la Via Nazionale a por un par de helados de amarena. Ya le hemos dicho, pero no nos importa insistir, la mezcla de la base de nata con las cerezas amarena confitadas tiene un punto ácido, dulce y fresco que nos vuelve locos.

Con nuestro helado en la mano, caminamos tranquilamente hasta el muro etrusco, construido en el S.V y reforzado en la Edad Media, estaba perfectamente conservado, y con unas vistas muy chulas.

Gelatería Dolce Vita, Via Nazionale 71, Cortona (TripAdvisorGoogle)

La parte que recorrimos del muro terminaba en el Duomo, mucho más pequeño que los de otras ciudades que habíamos visitado. Era de aspecto más sencillo, de estilo renacentista pero sin la portada de mármol blanco y verde que caracteriza a la mayoría de catedrales de la Toscana.

Vistas desde el muro etrusco · Duomo di Cortona

A las 16 dejábamos Cortona en busca de las carreteras más típicas de la Toscana, colinas suaves y caminos con cipreses. Queríamos ir a la zona de Crete Senesi (un imprescindible que ver en la Toscana), entre Arbia, Buonconvento, Asciano y otros pueblos del sur de la provincia de Siena. Las carreteras eran una chulada, y ese jueves estaban particularmente tranquilas (es una zona con poca afluencia de turistas).

Estuvimos dos horas conduciendo y parando cada dos por tres para disfrutar los paisajes que nos llamaban la atención, nos metimos por caminos sin salida, entramos en zonas privadas sin darnos cuenta. Un rato muy divertido.

Paisajes típicos toscanos en Crete Senesi
De ruta por Crete Senesi

Cuando llegamos al punto que teníamos anotado como una de las mejores vistas de la zona, nos dimos cuenta que era pronto, las 18:00h, el sol estaba demasiado alto y la foto no iba a quedar como queríamos. Volveríamos en un rato.

Seguimos un camino rural, sin asfaltar, que nos llevó por granjas llenas de enormes bloques de forraje, animales pastando y más cipreses y colinas. Llegamos a la Abbazia di Monte Oliveto Maggiore, en una zona boscosa entre barrancos. Se accede desde el restaurante La Torre. La abadía es bastante moderna, por lo que no nos apeteció pagarnos la caminata que llega a ella, nos bastó con ver los alrededores.

Panorámica en el Agriturismo Baccoleno
Entre caminos de cipreses y campos de trigo en Crete Senesi

A las 20:00, por fin, pudimos tener la vista que teníamos planeada, aunque se había nublado ligeramente. Desde la entrada al Agriturismo Baccoleno se puede ver el camino de curvas flanqueado por cipreses que lleva hasta el edificio en lo alto de la colina. Os dejamos las coordenadas GPS del punto panorámico por si queréis encontrarlo.

Plantamos nuestro trípode y nos dedicamos un buen rato a una de las cosas que más nos gusta, hacer fotos. La época que habíamos elegido para el viaje estaba siendo perfecta, los campos de alrededor estaban entre verdes y dorados y los días eran bastante largos, perfecto para la fotografía.

Crete Senesi

Hicimos el camino de vuelta con el cielo anaranjado del atardecer al pasar por Siena y ya de color púrpura por el ocaso al llegar a Monterioggione.

A las 22 paramos a la salida de Colle di Val d’Elsa a cenar, en el restaurante Le Grazie. Fue una parada por necesidad, ni siquiera buscamos el mejor sitio, el hambre pudo más que nosotros. Era una pizzería muy grande con una terraza cubierta, donde nos sentaron, y estaba lleno de gente joven. Ese fin de semana era una de las fiestas nacionales y debían de estar celebrándolo.

Pedimos un antipasto a base de fiambres toscanos caseros, una pizza rigatino e cipolle caramellate y un risotto al funghi. Estaba todo delicioso, la ventaja de Italia es que es más difícil encontrar un sitio que te den mala comida que buena.

Le Grazie, Via Volterrana, 41, Colle di Val d’Elsa (TripAdvisorGoogle)

Siena y Monteriggione al atardecer

Llegamos al Agrihotel Il Palagetto a las doce de la noche, encantados con la ruta del día pero muertos. Y al día siguiente tocaba otra paliza de coche hasta el Val D’Orcia.

Vistas nocturnas desde el hotel