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Tailandia y Singapur día 13

Koh Kut día 3

Ao Yai, Ao Phrao, Khlong Yai Kee Waterfall y Huang Nam Keaw Waterfall (Cascada secreta)

12 DE MARZO DE 2019

De nuevo comenzamos el día con un baño en el mar en calma viendo cómo aparecía el sol tras nuestra cabaña, la mejor manera de despertarnos. Definitivamente esta isla nos estaba enamorando (y por eso la incluimos en nuestra lista de imprescindibles que ver y hacer en Tailandia).

Después de un desayuno monumental, fuimos a la playa aprovechando la tranquilidad de la mañana. Ese día tocaba poda de cocoteros y nos pasamos un buen rato embobados viendo la agilidad con la que los jardineros subían y bajaban por los troncos de las palmeras y los golpetazos que metían las palmas y cocos cuando caían al suelo.

Dimos un paseo por la playa que estaba llena de cangrejos que huían con nuestros pasos y nos hicimos varias fotos y vídeos subidos a un columpio muy chulo colocado entre dos palmeras inclinadas. Fue nuestro momento Instagram.

Columpio en la playa de Khlong Chao

Volvimos al hotel y cogimos la moto dispuestos a recorrer la isla. Tomamos la carretera en dirección sur, rodeados de selva y tranquilidad. Llegamos a un mirador desde el que se ve la bahía donde está Ao Yai, un pequeño pueblo de pescadores construido en pasarelas sobre el mar.

El pueblo es conocido por su buen pescado y marisco, de hecho hay varios restaurantes que tienen el producto vivo expuesto en peceras. Nos llamaron la atención unas caracolas enormes que se comen casi crudas, según vimos en un vídeo del bloguero Mark Wiens. Nosotros no pudimos comprobarlo, era demasiado pronto para comer.

La zona donde atracan los barcos tenía el agua transparente y turquesa y estaba llena de bancos inmensos de peces y erizos de mar. Después de recorrer las pasarelas observando a unos arreglando redes y otros dormitando en sus casas, decidimos seguir nuestra ruta para descubrir las playas del sur de la isla.

Pueblo pesquero de Ao Yai

Habíamos leído que había una playa paradisíaca y virgen, Ao Phrao, y allá que fuimos. No estaba muy bien señalizada y había que atravesar caminos de tierra y arena donde tuvimos que empujar la moto en algún tramo, dimos algún rodeo, pero al final llegamos.

Para acceder a la playa tuvimos que entrar en el recinto privado de un resort. Era bonita (como todas las que estábamos viendo), con arena blanca, cocoteros y un embarcadero de madera, pero no tan virgen como pensábamos.

Desde aquí fuimos a la playa de Bang Bao. La recepcionista del hotel nos había aconsejado hacer snorkel aquí. Antes de bucear, hicimos varias fotos y vídeos de la playa. Hay columpios y tumbonas en medio del mar y cada hotel tiene su propio embarcadero de madera, que a esas horas, hacían unas sombras muy chulas en el mar.

Playa de Bang Bao

Fuimos al extremo norte de la playa, una zona de rocas que tenía buena pinta. Nos plantamos nuestras gafas y nos pusimos mucho protector solar para no abrasarnos la espalda. Nada más sumergir la cabeza, se nos acercaron cientos de peces de colores.

Seguimos buceando hacia el fondo y el espectáculo era impresionante: erizos de mar con unas espinas grandísimas y luces fluorescentes en el cuerpo, almejas gigantes, escórporas, peces flauta, corales… Los peces eran cada vez más grandes y con más colores. Disfrutamos como niños.

Buceando en la playa de Bang Bao

A las 12 del mediodía, regresamos al hotel. Baño en el mar, refrescó en la piscina, dos cervezas en las tumbonas de la terraza del bar… ¡Esto es vida!

Después del momento relajante, volvimos a montarnos en la moto y decidimos ir a comer a Fisherman Hut, un restaurante de hamburguesas muy chulo, al lado de una plantación de caucho. Nos tomamos una hamburguesa de pollo, otra de ternera, dos limonadas fresquísimas y un café, todo riquísimo por 550 baths/15€.

Fisherman Hut, 53/1 Moo 2, Koh Kut (TripAdvisorGoogle)

Zona de piscina y bar del hotel Tinkerbell · Hamburguesería Fisherman Hut

Continuamos hacia el norte y llegamos a la cascada Khlong Yai Kee. El entorno es precioso, hay que bajar unas cuantas escaleras y cuando llegamos abajo, había un pequeño grupo grabando con un dron, pero la cascada estaba casi seca (tendremos que volver en época lluviosa).

La siguiente parada era la cascada secreta, Huang Nam Keaw. Pusimos la dirección en el navegador del móvil y nos llevó a una carretera muy chula que acababa en un camino muy estrecho que se adentraba en la selva. No nos pareció que por allí se pudiera pasar con una moto. Nos desviamos a la izquierda, por otro camino más ancho y llegamos a una casa entre plantaciones de durian y frutos del pan. Le preguntamos al dueño dónde estaba la cascada y nos dijo que era por el otro lado.

Nos aventuramos por ese camino, pero cada vez es más complicado y la vegetación se cierra tanto que tenemos que darnos la vuelta. Finalmente decidimos volver a la carretera principal y de repente nos damos cuenta que hay señales que indican el camino correcto. Estábamos atontaos.

Cascada Khlong Yai Kee

Antes de llegar a la cascada, hay indicaciones de otro atractivo natural de la isla, los árboles centenarios o Makka Trees. El primero de ellos a mano derecha, Sai Yai, con unas raíces enormes espectaculares, y el segundo a mano izquierda, Maka Yuk, donde los locales colocan telas alrededor del tronco y las ramas y hacen ofrendas (algunas con comida que estaba llena de moscas). Dos árboles impresionantes.

El camino era amplio pero de tierra y grava y cada vez se hacía más complicado. De repente a Rafa se le metió un bicho en la boca de un tamaño considerable, la moto se desequilibró y nos caímos, menos mal que íbamos muy despacio. Sólo teníamos algún rasguño que pudimos desinfectarnos en el centro de visitantes de la cascada, donde pedimos el botiquín. Al final todo se quedó en un susto.

Makka Tree Sai Yai en Koh Kut

Bajamos por un camino con algún tramo de escaleras y llegamos a la cascada, pero por desgracia no llevaba casi nada de agua, aunque debe ser espectacular cuando esté en su pleno apogeo.

Regresamos al hotel, un poco doloridos del golpe y decepcionados por ver las cascadas tan secas, aunque la selva y los recorridos por las carreteras nos habían encantado. Aprovechamos para tomar la merienda. Había una chica preparando ensalada de papaya en el momento, la pedimos sin picante, pero aun así la condenada picaba un poco. Debe ser porque las preparan todas en el mismo recipiente y el que pidió antes era un enamorado del picante.

Tras la merienda, paseamos por la playa y volvimos a instagramear en el columpio de los cocoteros inclinados, esta vez con la estampa del sol del atardecer de fondo. Un momento muy chulo. Los atardeceres de Koh Kut y sobre todo desde Khlong Chao nos estaban encantando.

Atardecer en Khlong Chao

Después de disfrutar del momento, nos duchamos y fuimos a cenar de nuevo a Bang Bao Home (tenéis todas nuestras recomendaciones en la entrada qué comer en Tailandia y dónde). Esta vez nos pedimos dos platos de noodles, unos salteados con pollo y otros con cerdo y verduras, y dos cervezas Leo por 260 baths/7€. Todo delicioso, como el día anterior. Al despedirnos, les comentamos que volveríamos al día siguiente, pero nos dijeron que estarían cerrados por descanso…menudo chafón.

Volvimos disfrutando de la oscuridad y el silencio de la selva y nos fuimos a dormir.

Bang Bao Home. 43 Moo 5, Koh Kut. (TripAdvisorGoogle)

Cena en Bang Bao Home

Os dejamos un mapa con los puntos de interés de Koh Kut