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Azores día 3

Lagoa do Canario · Grota do Inferno · Lagoas da Serra Devassa · Miradouro do Carvão · Capelas · Lagoa do Fogo · Vilafranca do Campo

7 de octubre de 2023

Nos despertamos un poco más tarde, habiendo visto que la mañana anterior no había sido muy fructífera por el mal tiempo decidimos no poner el despertador y ver a qué hora amanecíamos. Como somos unos ansiosos, a las 8:30 estábamos ya desayunando, repitiendo el menú del día anterior, y a las 9:15 ya habíamos aparcado junto a la Lagoa do Canario.

Había algo de niebla pero teníamos que intentar hacer la ruta igualmente a ver si teníamos suerte, bajar hasta la laguna no son más de cinco minutos, estaba con niebla pero se veía perfectamente el agua y la zona baja de las laderas, tenía un ambiente fantasmal muy chulo, al subir se despejó, saliendo un rato el sol y aprovechamos para ir al Miradouro da Grota do Inferno, desde el que se ven las dos calderas de Sete Cidades, la Lagoa Rasa y la Lagoa de Santiago, con el mar de fondo.

Vistas a Sete Cidades desde el Miradouro Grota do Inferno

Al volver al coche, de nuevo envueltos en niebla, decidimos hacer el sendero de las lagoas que se extienden por la Serra Devassa. Son siete lagunas pequeñas a diferentes alturas. El sendero de unos 5 kilómetros es bastante fácil, con algunos tramos de desnivel y varios miradores muy chulos. Nosotros fuimos muy muy tranquilos y haciendo mil fotos y no tardamos más de dos horas en recorrerlo. Allí tampoco pudimos volar el dron por la niebla y el viento pero el sendero es muy agradable, salió el sol casi todo el rato y había poca gente a esas horas. Cuando nosotros regresábamos empezó a ponerse a tope.

Lagoa das Éguas en Serra Devassa
Lagoa Rasa en Serra Devassa

Cogimos el coche en dirección al Miradouro do Pico do Carvāo, con intención de grabar la Lagoa de Pau Pique, pero estaba algo retirada hacía la zona donde hacía más viento y preferimos grabar un pequeño cráter rodeado de pastos y vacas que había frente a nosotros. Pasamos un rato divertido grabando y pasándolo mal cada vez que el dron pitaba por batería baja, somos muy cagados y para nosotros es un éxito habernos atrevido a hacer los vuelos que hicimos allí. Grabamos unos cuantos rebaños de vacas que estaban pastando aprovechando la buena luz que había, podéis ver los videos en nuestro Instagram.

Vistas de los cráteres en el Miradouro do Pico do Carvão

Bajamos a comer a Capelas, ese día no habíamos cogido la guía pero mirando el Google maps había un restaurante muy recomendado por locales, con muy buena pinta y un ambiente curioso. El sitio se llama Café Canto do Cais, está decorado con redes de pesca y arpones y las mesas son largas con bancos corridos y alguna que otra mesa de dos o cuatro junto a las paredes.

Estaba lleno con varias mesas de familias y marineros de la zona, recordaba a una taberna pirata de las películas. Otra vez la simpatía de los camareros era «peculiar» pero nos hicieron rápidamente hueco al final de una mesa larga, nos pusieron dos cervezas enormes bien frías, dos sopas del día de pescado y pasta, buenísimas, y un misto de pescado, una gran bandeja llena de distintos tipos de pescado a la parrilla con ensalada, patatas cocidas y fruta.

El pescado estaba bastante bueno pero el hecho de que mezclasen la ensalada y la fruta con todo lo demás nos resultó algo desagradable, la lechuga con sabor a sardinas y salsa verde no nos hizo gracia, y qué decir del melón con la misma mezcla, aun así el sitio nos gustó mucho, el pescado estaba rico y fue baratísimo (como ya hemos comentado, lo de mezclar en una bandeja el principal con ensalada y fruta es típico de la zona). La comida costó 40,40€ y podrían haber comido dos personas más del mismo plato.

Café Canto do Cais, R. de São Pedro 1, Capelas, São Miguel (GoogleTripAdvisor)

Comida en Café Canto do Cais

Desde Capelas volvimos a la Lagoa do Fogo, esta vez con más suerte, había algo de sol y aunque no pudimos volar el dron las vistas nos encantaron. La vimos desde el mirador de la laguna justo encima de los dos entrantes tipo fiordo que hace la laguna y desde un poco más arriba en el Miradouro do Pico da Barrosa, con unas vistas más amplias de la caldera y las playas que se forman en la orilla (tenía un cierto parecido con la Spirit Island del Maligne Lake en las Rocosas Canadienses). Estuvimos un rato admirando la panorámica antes de retomar la marcha (una de nuestros favoritas que ver en São Miguel).

Lagoa do Fogo

Seguimos la carretera hacia el sur atravesando el pico y llegando hasta la autovía a la altura de Lagoa, desde donde fuimos a Vila Franca do Campo con intención de ver su famoso ilhéu. Por fin teníamos buen tiempo para volar el dron en uno de los sitios que más ilusión nos hacía volarlo y de donde conseguimos seguramente la mejor foto del viaje. Estábamos solos, estaba atardeciendo pero con el sol lo suficientemente alto para iluminar el islote proyectando buenas sombras que diesen textura y, lo mejor de todo, no hacía nada de aire. Todo un éxito. El islote tiene un origen volcánico y es llamado el «Anillo de la Princesa» debido a la forma perfectamente redonda de su laguna central.

Ilhéu da Vila

Ya que estábamos en Vila Franca dimos un paseo por el pueblo para ir a comprar la especialidad local, las queijadas. Son muy famosas en las islas y es una de las compras más habituales, las venden en casi todas las tiendas de souvenirs (las pocas que hay) y en el dutty free del aeropuerto. Nosotros las compramos en el propio obrador de Morgado, nos llevamos cuatro de las tradicionales y dos de alubias. Hicimos el recorrido de vuelta por el puerto y al borde del mar. El pueblo tiene su encanto, no hay nada muy destacable pero merece la pena recorrerlo.

Queijadas do Morgado en Vila Franca

Volvimos al hotel con intención de ver el atardecer pero se puso a llover de camino y además pillamos una camioneta de transporte de ganado que nos retrasó un poco, vimos atardecer desde la carretera, ya que en el lado noroeste no estaba nublado. Fue una lástima, por diez minutos no pudimos ver cómo se ponía el sol desde el Miradouro da Ponta do Escalvado.

Cenamos el bocadillo de atún del día anterior (nos había sobrado y decidimos aprovecharlo ya que había nevera en la habitación) y unas queijadas, la verdad es que nos gustaron más las de feijão y aún así tampoco nos parecieron algo como para llevar a casa de recuerdo. Si tenemos que destacar algo de comida de azores son sus panes, sobretodo el bolo lêvedo (una especie de English muffin horneada ) y la massa sovada (un pan dulce parecido a un panquemado valenciano o una torta de San Marcos serrana).