Argentina día 8
Alta Gracia - Córdoba - Mendoza
5 de abril de 2026
Nuestra última mañana en Alta Gracia nos levantamos temprano, como es habitual en nosotros. Compramos unos cafés en Torino para tomar el desayuno en el hotel mientras charlábamos con el chef Pedro Lambertini y otros chefs que estaban alojados allí.
Ese día tocaba tomar un nuevo vuelo, empezaba la segunda parte del viaje, Turismo por Argentina de la mano de Carito Lourenço. La primera parada era Mendoza, una visita express a la meca del vino argentino. El vuelo salía a las 18:15 , teníamos prácticamente todo el día y como estaba lloviznando decidimos hacer la maleta tranquilamente y tomar algo en Torino con Caro y Emi antes de irnos.
Conocimos a Ivan Salinardo, otro chef que había estado impartiendo una clase en Peperina y era el responsable de la carta y las facturas de Torino. Pedimos una Mafalda y un vigilante para compartir, cafés para todos y nos sentamos a hacer tiempo.

Con el coche cargado hasta los topes, nos dirigimos rumbo a Córdoba. Seguía lloviznando y como era Semana Santa y había que comprar algunos regalos para la nieta de Caro y Emi y los sobrinos de Carito, fuimos a la famosa chocolatería Rapanui a comprar huevos de pascua y probar sus helados.
Estaban de ofertas los productos de las fiestas que ya se acababan y Caro, Emi y Carito aprovecharon para comprar huevos y chocolates. Nos pedimos un helado cada uno, son muy famosos y la verdad es que son de los mejores que hemos tomado, a destacar el de lemon pie, es como si estuvieses tomando un trozo de tarta.
De allí nos fuimos al centro comercial Patio Olmos a comprar una bolsa de viaje blanda para nosotros, no sabíamos cómo de exigentes se iban a poner en Aerolíneas Argentinas con el peso de la maleta, ya que superábamos en 4 kilos el máximo de 15kg permitido en los vuelos internos, y nosotros llevábamos la maleta habitual de 23kg de uso internacional.

En el centro comercial estaba todo abierto a pesar de ser fiesta y pudimos encontrar una bolsa a buen precio y otras compras más que necesitaban los demás. Comimos en el food court típico, al estilo americano, cada uno pidió la comida en un puesto (panchos, ensaladas, hamburguesas) y nos sentamos en las mesas centrales.
Nosotros empezamos a ponernos nerviosos con el tiempo para llegar al aeropuerto, el embarque y toda la parafernalia de un vuelo, y decidimos ir al aeropuerto y hacer tiempo allí. Facturamos las maletas muy rápido y sin nigún tipo de problema, la maleta pasaba sus 4kg de más y la chica ni nos lo comentó cuando en los otros mostradores hacían a otros viajeros ir a pagar el sobrepeso. Esto se repitió en los otros 5 vuelos internos y nunca supimos el por qué de la diferencia de trato, que por cierto nosotros agradecimos mucho.
Como nos quedaba casi una hora y media para embarcar y el aeropuerto de Córdoba es pequeño, nos sentamos en un Havanna a tomar el enésimo café del día acompañado de unos cuantos alfajores, y así hacer tiempo hasta despedirnos de Emi y Caro.

El vuelo salió una hora tarde y estaba llenísimo, tuvimos que ir con las mochilas encima y casi no cabíamos. La salida también fue un poco lenta porque había que pasar las maletas por un escáner lleno de gente y encima nosotros teníamos reserva en el 1884 Restaurante y llegábamos ya tarde.
Conseguimos un taxi bastante rápido gracias a la agilidad de Carito, un coche bastante destartalado pero con un conductor más que decente y que nos llevó rápido al restaurante de Francis Mallmann. De paso nos recomendó dónde comer unos buenos lomitos de Mendoza, ya que Carito no se había quedado contenta con los de Río Cuarto.
Llegamos al restaurante con las maletas y los trastos directos del aeropuerto. Cuando la recepcionista comprobó el nombre, no estaba hecha la reserva (la persona encargada de hacerla se había olvidado al parecer) pero nos dijeron que no había problema, nos pusieron una mesa en seguida y nos guardaron todos los bártulos.

El menú en 1884 era de 4 pases con tres opciones a elegir en cada pase. Como éramos tres, decidimos pedir cada uno una opción y así poder probarlo todo. Nosotros todavía no lo sabíamos, pero empezaba la maratón de comer en Mendoza.
Pedimos de entrantes: empanadas y humita; de primero: pulpo, merluza negra y ñoquis con centolla; los principales fueron marucha de Wagyu, cordero al Malbec y milanesa de berenjena. Todo delicioso, luego nos pusieron una degustación de postres y otra de helados.
Llegamos al Hotel Park Hyatt Mendoza a las 23:30 bien satisfechos y sin saber que plan teníamos al día siguiente, era una sorpresa que nos había preparado Carito.
Estuvimos un rato antes de acostarnos tomando unas copas en el bar del hotel con Sabrina, una amiga de Carito, con la que quedaríamos al día siguiente por la tarde.



