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Argentina día 2

Buenos Aires - Córdoba - Río Cuarto

30 de marzo de 2026

A las 5:45 bajamos a recepción a hacer el check-out y tuvieron la amabilidad de ofrecernos unas facturas hechas la tarde anterior, que estaban espectaculares (si esas eran las del día anterior, recién hechas debían ser la leche), y un par de cafés con leche, a temperatura argentina. En argentina les gustan los cafés muy calientes y si son con leche más, los sirven cerca de los 90 grados fácilmente, con la leche casi hirviendo.

Tardamos un rato en poder tomárnoslos y tuvimos que apurarnos porque el taxi ya estaba en la puerta. Esta vez íbamos a Aeroparque Jorge Newbery, el aeropuerto de vuelos locales. Esta mucho más cerca que Ezeiza, a esas horas en diez minutos estábamos entrando a la terminal. El vuelo era de Aerolíneas Argentinas, todos los vuelos internos ls habíamos reservado con esa compañía, las hay más baratas pero habíamos leído que tienen muchos problemas de cancelaciones y no queríamos arriesgarnos.

Desayuno en el 5411 SOHO Hotel Boutique

La terminal de Aeroparque no es muy grandę pero tiene de todo, aunque el espacio de asientos al lado de cada puerta es un poco reducido. No tuvimos que esperar mucho para subir al avión, sobre las 7:50 embarcábamos y a las 9:30 estábamos aterrizando en Córdoba. Los vuelos con Aerolíneas son bastante cómodos, los asientos tienen el sufieste espacio para ser una compañía local, y te dan una bebida y un snack de cortesía, que suelen ser unas galletas a mitad vuelo. Lo único malo es que la gente vuela con maletas enormes y te intentan obligar a que lleves tu mochila entre las piernas desde el primer momento, cosa que pudimos evitar ya que volábamos en las puertas de emergencia y allí no se puede llevar nada en los pies.

En la salida del aeropuerto nos esperaban Carito, Sonia (tía de Carito y una bellísima persona) y Humita, la bichón maltés de Carito que había hecho el vuelo con ella desde Valencia. Nos ofrecieron unas colaciones de La Paila recién compradas, para estrenar el viaje comiendo, que son pasta con una base de masa en forma de cuenquito, rellanas de dulce de leche y glaseadas.

Colación de La Paila

Sonia nos llevó en su coche (cargados como mulas con las 4 maletas grandes que llevábamos entre todos) hasta su casa donde Carito dejó algunas de sus cosas y Sonia cogió otras. Mientras hacíamos tiempo en casa de Sonia nos dieron a probar algunas cosas típicas del país, y no dejamos de comer hasta 17 días después. Hicieron mate, como no, y compraron medias lunas, criollitos de grasa y de manteca (en argentina usan manteca para la mantequilla y grasa para las mantecas de sebo), y sólo hacía viente minutos que habíamos comido las colaciones.

Con el coche cargado, Humita paseada y la cesta matera bien llena con su cargamento de criollitos, nos fuimos a Río Cuarto, ciudad de nacimiento de Carito. Allí nos esperaban la abuela Gladys y Sandra, la hermana gemela de Sonia.

Medialunas y criollos en Córdoba

Fue un viaje superameno de unas tres horas, el paisaje nos pareció chulísimo, las extensiones de campos cultivados de maíz no se acababan, kilómetros y kilómetros de llanuras con el telón de fondo de las montañas a nuestra derecha. Tuvimos la impresión de que nuestra vista abarcaba más terreno que en otros viajes en coche en otros países, es una cosa difícil de explicar, como si el horizonte estuviese más lejos. Nuestra reocmendación es hacer recorridos en coche si viajáis por el país, solo así os podéis hacer una idea de la extensión y de la altura de los picos que se ven desde kilómetros.

Sierras de Córdoba desde la carretera

Llegamos con un calor sofocante, a pesar de estar en otoño coincidió nuestra llegada con una de las peores olas de calor que se habían vivido en Argentina y estábamos cerca de los 40 grados. Como eran las cinco de la tarde, hicimos un recorrido con el coche por las calles del centro antes de ir a casa de la abuela.

Río Cuarto es una ciudad pequeña pero que a nosotros nos pareció encantadora, un centro de estilo colonial con los edificios típicos, el ayuntamiento, la catedral y unas cuantas casas señoriales de antes del S XX. El centro tiene mucho ambiente y nos sorprendió la cantidad de boutiques de ropa de marca, pastelerías, cafés y restaurantes que había en la zona, todos con muy buena pinta.

Río Cuarto

Llegamos a casa de Gladis y Sandra sobre las cinco, nos esperaban para comer con empanadas recién hechas, humita y flan. Habíamos ido comiendo algún criollo por el camino pero toda esa comilona nos supo a gloria. Las empanadas de carne estaban deliciosas pero la humita no tiene comparación, recién hecha por Sandra bajo las órdenes de Gladys, con su queso derretido por encima, increíble. Y el flan argentino nos recordó a los flanes de cuando éramos niños que desgraciadamente ya no se suelen ver en España, invadidos por kilos de tartas de queso con Lotus o pistacho hemos perdido los clásicos que en Argentina siguen estando presentes y los guardan como un tesoro.

Estuvimos toda la tarde charlando con Gladys, Sandra y Carito, oyendo anécdotas, historias familiares y riéndonos mucho, tomamos mate, comimos turrón de avena, un dulce casero a base de avena, chocolate, dulce de leche y galletitas saladas que está de muerte. Escuchar la visión sobre la vida de Gladys, argentina de 92 años que lo ha visto prácticamente todo, no tiene precio.

Plato de humita en casa de Gladys

Cuando bajó el calor, salimos a tomar algo a un local cercano, Irlanda Craft Beer. Pedimos unas cervezas locales y algo de picar mientras empezaba a hacer el efecto el jetlag. Aguantamos lo que pudimos y a las 22 nos fuimos a dormir medio muertos.

Irlanda Craft Beer, Alvear 586, Río Cuarto, Córdoba (Google Maps)

Anochecer en Río Cuarto