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Argentina día 1

Madrid-Buenos Aires · Palermo Soho

29 de marzo de 2026

Casi cada viaje tiene una primera vez pero este era algo más especial, era la primera vez que viajábamos al sur de América, cosa que sobre todo a Antonio le tenía bastante preocupado, era la primera vez que íbamos a dar una clase en un congreso gastronómico como Silvestres (nuestra vida 2.0 www.bysilvestres.com), también era la primera vez que íbamos a estar alojados en casa de alguien y no en hoteles: la primera parte del viaje la hacíamos con nuestra amiga Carito Lourenço, cordobesa de nacimiento y criada en su adolescencia en Mendoza, iríamos a casa de su abuela en Río Cuarto y siempre nos pone algo nerviosos ocupar la casa de alguien, no nos gusta molestar.

Os podéis imaginar los nervios de esa noche y lo poco que dormimos, si habéis leído el resto de viajes, ya sabéis que es algo habitual en nosotros, treinta años viajando y seguimos igual de nerviosos antes de cada viaje.

Dormimos en Barajas, como el vuelo era temprano (salida prevista a las 8:45) el día anterior habíamos cogido un AVE desde Valencia a Madrid y dormíamos en el Meliá Barajas, ya habíamos estado otras veces, queda relativamente cerca del metro y en Cabify en 5 minutos estás en la terminal 4. El coche nos recogió a las 5:30, era temporada alta de viajes por la Semana Santa en España y nos había pedido Iberia que acudiésemos tres horas antes. Aunque íbamos en primera y en realidad podríamos haber apurado, preferimos estar a la hora en el aeropuerto, total si no dormimos, en le aeropuerto nos distraemos.

Pasamos la facturación preferente en dos minutos, el fast track de seguridad en otros dos y a las 6:00 estábamos en la sala VIP de la T4S. Como teníamos dos horas por delante y fuimos los primeros en entrar, cogimos un par de buenos asientos y nos dispusimos a desayunar tranquilamente y disfrutar del previo del viaje, siempre lo pasamos preparándolo más si cabe, repasando los sitios que queremos ver, buscando y apuntando qué fotos queremos tener, etc.

Sala VIP Terminal T4S

A las 8 embarcamos y el vuelo despegó un poco antes de la hora prevista. Fue un vuelo fácil, sin turbulencias ni sustos, hay que decir que ir en primera en un vuelo transoceánico es una experiencia totalmente diferente, poder ir durmiendo totalmente tumbado hace que no sufras las horas de vuelo y que al llegar estés totalmente despejado para afrontar el desfase horario. Intentamos dormir poco, como una siesta larga, ya que al llegar tendríamos que retrasar el reloj a la hora del país para acoplar el horario y no tener jetlag.

A las 16:20 aterrizamos en Ezeiza, el aeropuerto internacional de Buenos Aires, y veinte minutos después ya nos estaba recogiendo un taxi que teníamos contratado a través del hotel y que nos llevó hasta la capital (os contamos más opciones de traslado en la entrada cómo ir del aeropuerto a Buenos Aires). Hacía un calor de muerte por una ola de calor inesperada a esas alturas del otoño, menos mal que traíamos ropa de verano en la maleta para los días en Iguazú. El trayecto fue, cuanto menos curioso, había bastante tráfico en algunas zonas de la autovía que une la ciudad con el aeropuerto y el taxista se empeñó en contarnos cómo íbamos a ser timados y robados por los argentinos. Lo bueno era que tenemos muchos amigos argentinos y aunque sabemos que hay que tener precaución, sobretodo en la capital, la mayoría son gente hospitalaria y servicial. Además al día siguiente nos reunimos ya con Carito y que ella nos llevase de la mano nos tranquilizaba mucho.

Bienvenidos a Argentina en Ezeiza

El hotel para esa noche lo reservamos en uno de lso barrios más de moda de Buenos Aires, Palermo Soho (tenéis más info en la entrada dónde dormir en Buenos Aires y Argentina). Nos enamoramos del barrio nada más llegar, lleno de tiendas y locales con muy buen ambiente, gente paseando, las terrazas llenas y justo ese día (domingo) la calle junto al hotel estaba cortada y era peatonal, con un mercadillo de artesanía al que todavía le quedaban unas horas para cerrar.

El 5411 SOHO Hotel Boutique es un pequeño hotel con un precioso patio con plataneras y al que se accede por la pastelería-cafetería Amasadero, que huele a café del bueno y a facturas recién horneadas. La habitación era muy amplia y con todo lo necesario, sin lujos pero sin ninguna falta. Dejamos las maletas, nos refrescamos un poco y nos fuimos a recorrer las calles aledañas.

Patio del 5411 SOHO Hotel Boutique

El mercadillo era como nuestros mercados de artesanía de los veranos en las zonas de playa. En nuestra obsesión por inspirarnos para un viaje también está la música y después de una semana de oír canciones sobre Argentina, en ese momento viendo los puestos del mercadillo solo podíamos escuchar a Sabina en nuestras cabezas:»Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte/ monigotes de miga de pan, caballitos de laataaa….»

Alas 18:30 fuimos a la puerta del hotel a buscar a Óscar, el mejor amigo de nuestro amigo Andrés, uruguayo que vive en Valencia y que necesitaba que le diésemos a Óscar unos papeles (Andrés es un bendito que cuidó a nuestro gato durante los 18 días que duró el viaje).

Plaza Serrano en Palermo

Nos sentamos en El Taller Arte & Café, en la Plaza Serrano, a tomar una cerveza y unas patatas con Óscar, iba a ser un viaje de conocer gente y estaba bien empezar ya el primer día. Nos contamos lo básico de nuestra vida, hablamos de lo que nos esperaba en el viaje y de su impresión de Argentina y los argentinos como uruguayo. Un tío majísimo al que esperamos poder volver a ver en Valencia cuando venga a visitar a Andrés. Nos resultó curioso que lo normal en ese tipo de reuniones es pedir una cerveza de litro, en España es muy raro verlas en los bares.

A las 19:30 empezaba a hacer mella en nosotros el cansancio y nos despedimos de Óscar para dar una vuelta caminando y hacer tiempo para no caer rendidos en la cama tan pronto. Nuestro método para tener el mínimo jetlag es acoplarnos al horario de dormir nada más llegar y cuando viajas a América la primera noche es clave, aguantar hasta la hora que sueles dormir en casa es importantísimo.

Conseguimos llegar al hotel sobre las 21:30 y nos dieron las fuerzas justas para desvestirnos y dormirnos, al día siguiente madrugábamos de nuevo para volar a Córdoba.

El Taller Arte & Café, Serrano 1595, Buenos Aires (Google Maps)

Habitación del 5411 SOHO