Marrakech, la ciudad roja, es una de las ciudades más conocidas de Marruecos y el primer destino turístico del país, una ciudad cosmopolita que combina tradición e historia en su impresionante medina (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, formando parte del conjunto de ciudades imperiales del país igual que Fez, Meknes y Rabat), junto con la modernidad de la Ville Nouvelle, con un aire más europeo y occidental.
Os dejamos en esta entrada una lista de curiosidades sobre la ciudad y un resumen de nuestros consejos y recomendaciones básicas.
Además tenéis toda la información que debéis saber antes de viajar a esta histórica ciudad en nuestra guía de Marrakech.
Antes de viajar
- No olvidéis el pasaporte en vigor y con una validez mínima de 6 meses.
- Imprescindible llevar el billete impreso para la vuelta, lo exigen porque no hay lector de códigos en el aeropuerto de Marrakech. También llevad bolígrafo para rellenar los impresos de inmigración porque hay pocos y se forman largas colas.
- Llevad efectivo, no suelen aceptar tarjetas de crédito en la mayoría de restaurantes más tradicionales ni en los pequeños negocios; sí las aceptan en los hoteles, riads y restaurantes grandes. Podéis cambiar en la plaza Jemaa el-Fna, junto al Café Argana.
- Nosotros viajamos con las tarjetas gratuitas sin comisiones de Revolut.
- Las condiciones sanitarias en Marruecos son simplemente correctas, con clínicas privadas en las grandes ciudades con profesionales formados normalmente en España y Francia, pero en zonas rurales las instalaciones y servicios son de un nivel más bajo. No viajéis nunca sin seguro. Nosotros siempre lo contratamos con IATI Seguros, ofrecen muy buenos precios y amplias coberturas en distintas modalidades de seguros de viaje internacional. Con nuestro enlace tendréis un 5% de descuento en vuestro seguro IATI.
- No es obligatoria ninguna vacunación especial, pero se recomiendan la de la hepatitis A y la tuberculosis.
- Si no tenéis roaming gratuito, podéis comprar una eSIM de Holafly para viajar a Marruecos. Se solicita online, se recibe vía email y se activa escaneando un código QR sin cambiar la SIM propia). El precio dependerá del periodo de tiempo seleccionado.
Reservas anticipadas
- Os recomendamos contratar el traslado privado desde el aeropuerto, el precio es algo superior al taxi (menos de 25€), pero mucho más cómodo. Si vuestro alojamiento no os lo ofrece o no habéis contratado una agencia, podéis hacer la reserva del traslado desde el aeropuerto con Civitatis.
- También podéis reservar en la web de Civitatis visitas guiadas privadas por la medina o excursiones a pueblos como Essaouira, las cascadas de Ouzoud y los desiertos de Agafy o Merzouga, entre otras actividades.
- Si os gusta cocinar y aprender a preparar recetas locales, podéis reservar una clase de cocina en Marrakech con Get Your Guide.

Imprescindibles en la maleta
- No olvidéis el protector solar, gorra o sombrero si vais en primavera y verano, hay muchas horas de luz y os pasaréis mucho tiempo pateando por la ciudad.
- Imprescindible llevar un calzado muy cómodo para caminar por las callejuelas adoquinadas de la medina.
- Si vais a ir al desierto, llevaros gafas de sol y pañuelos (o comprarlos allí) para proteger los ojos, la cara y la cabeza tanto del calor como de las posibles tormentas de arena.
- Aunque podrán daros asistencia sanitaria si la necesitáis, nosotros siempre llevamos un botiquín con lo esencial para hacer curas de primeros auxilios (tiritas, vendas, apósitos, suero fisiológico, antiséptico) y medicamentos básicos (antibióticos, antiinflamatorios, analgésicos, antihistamínicos, corticoides en crema).
Os dejamos una entrada con todos los imprescindibles en nuestra maleta para cualquier viaje.
Agua y comida
- Aunque no es obligatorio, es recomendable dejar propina, en torno al 10%.
- No bebáis nunca agua del grifo, siempre embotellada (sobre todo fuera de las ciudades).
- No toméis verduras crudas ni frutas sin pelar si no queréis tener un disgusto. La diarrea del viajero es frecuente.
- Comed siempre en lugares donde haya mucho movimiento de gente (habrá más rotación de comida y es menos probable que haya proliferación de bacterias).
- Recordad que los musulmanes no pueden beber alcohol y los restaurantes no ofrecen bebidas alcohólicas (solo algunos hoteles o restaurantes con licencia pueden venderlas).
- Evitad viajar durante la celebración del Ramadán, mes de ayuno, oración y reflexión. Durante este periodo, los musulmanes no pueden comer ni beber hasta que se pone el sol y será más difícil encontrar restaurantes que ofrezcan comida durante el día. Las fechas varían cada año, coincidiendo con el noveno mes del calendario islámico.
- Tenéis mucha información sobre los platos típicos y nuestros restaurantes recomendados en la entrada qué comer en Marrakech.

Otros consejos y curiosidades
- Marrakech es una de las ciudades imperiales de Marruecos junto a Fez, Meknes y Rabat. La llaman Ciudad Roja, ya que las paredes de los edificios tienen un tono ocre rojo, como la tierra que rodea la población.
- La medina de Marrakech, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1985, es uno de los cascos históricos más grandes del mundo islámico, con una superficie de 600-700 hectáreas. Dentro del antiguo recinto amurallado encontraréis un laberinto de callejuelas donde debéis andar con mil ojos porque por ellas circulan motos, carros cargados de mercancía y vecinos que hacen sus compras diarias. Perderse por este entramado laberíntico de origen medieval os transportará a otra época (y es una de las mejores cosas que ver y hacer en Marrakech).
- Dentro de la medina encontraréis zocos y mercados donde a día de hoy se conservan muchos oficios tradicionales (herreros, curtidores, tejedores, ebanistas, joyeros…), y los barrios suelen estar divididos según cada gremio.
- Los edificios de la medina antigua os sorprenderán, por fuera parecen ser simples casas de adobe, sin ventanas y muy rudimentarias, pero por dentro se pueden encontrar verdaderas maravillas, con preciosos patios centrales de estilo árabe, decorados con mosaicos, yesería y artesonados de madera (parecen pequeñas alhambras). Esto se debe a que los musulmanes no pueden presumir de riqueza de puertas para afuera.

- La mayoría de los templos y madrazas solo permiten el acceso a musulmanes, y sólo si van a rezar. La única escuela coránica abierta al público es la famosa y emblemática Medersa de Ben Youssef, con una arquitectura preciosa.
- Las calles de la ciudad están llenas de gatos por todos lados, muchos de ellos esperando a alimentarse de los restos de comida, carne y pescado de los mercados. Nos hubiéramos traído unos cuantos en la maleta.
- Para visitar las curtidurías tendréis que ir oliendo una ramita de menta para enmascarar el olor desagradable del proceso de preparación de las pieles. Suele haber una especie de encargado de hacer la visita y explicar los procesos de preparación de la piel (al que luego hay que dar una propina bien merecida).

- En Marruecos, igual que en el Sudeste Asiático, hay que regatear siempre, no demostréis demasiado interés por el producto y empezad ofreciendo poco más de la mitad del precio. Lo importante, aunque les guste el juego del regateo, es que no empecéis a hacerlo si realmente no estáis interesados en comprar o se enfadarán mucho.
- Contratad siempre guías oficiales, incluso lo podréis hacer desde vuestro alojamiento. Nunca os fiéis de los falsos guías turísticos que os asalten por las calles, además de ilegales, no están bien formados y os intentarán llevar a tiendas donde se sacan una comisión.
- En las ciudades de Marruecos hay muchísimos policías de paisano sobre todo en las medinas para proteger al turista de estos guías falsos y de agresiones o robos. También vimos muchísimos controles en carretera.
- En nuestra experiencia os podemos decir que la gente marroquí y los que se dedican al turismo son amables y os tratarán muy bien, pero cuidado con la picaresca. Desconfiad de cualquiera que venga con muy buenas intenciones y os pregunte dónde os dirigís o dónde os alojáis, intentarán llevaros por el camino más largo para sacar más propina. Tampoco os fiéis si os dicen que tal museo, monumento o calle están cerrados (escucharéis esta palabra en alguna ocasión, pero ignoradlos), intentarán llevaros por el camino más largo y os harán pasar por tiendas de amigos para llevarse su comisión. Con un educado “Laa, shoukran (No, gracias)” os dejarán de perseguir y molestar.
- Recorrer la medina por libre puede ser toda una odisea, incluso con mapas es fácil perderse por sus callejuelas. Nunca perdáis la referencia de la plaza Jemaa el-Fna. Además, han creado una serie de circuitos para recorrer por libre que están muy bien marcados con señales de distintos colores en los que está escrita la dirección de la ruta y una flecha con el sentido a seguir, esto facilita mucho la tarea y reduce las posibilidades de perderse. Aún así, no es complicado desorientarse. Si os ocurre, el GPS del móvil puede sacaros de más de un apuro. Si decidís recurrir a alguien para que os ayude a llegar a vuestro destino, lo más normal es que sea a cambio de una propina.

- Evitad la medina de noche, hay poca iluminación y es más insegura que otras zonas, aunque para nada es peligrosa y suele haber mucha gente por las calles principales a la hora de la cena. Como os hemos dicho, ignorad si alguien os dice algo o decidle que no educadamente.






