Después de nuestro viaje de 4 días a Fez decidimos hacer una ruta por Marruecos con nuestros amigos tomando como punto de partida la ciudad de Marrakech. A pesar de ser un destino muy turístico y visitado, nos pareció un lugar perfecto para hacer una escapada y vivir la cultura marroquí.
Con más de un millón de habitantes, es una ciudad bastante cosmopolita dividida en dos grandes zonas bien diferenciadas: la Medina, la antigua ciudad amurallada, y la Ville Nouvelle o parte nueva. La Medina es el centro histórico y cultural de Marrakech, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985, es una zona de callejuelas estrechas y laberínticas, donde es fácil perderse y donde os empaparéis del trajín cotidiano de Marruecos, llena de mercados, zocos y mezquitas, con la plaza Jemaa el-Fna como corazón y principal punto de encuentro. En la Ville Nouvelle (ciudad nueva), el ambiente cambia, es un barrio moderno y más occidental, con boutiques de lujo, tiendas de marcas internacionales, hoteles de diseño, restaurantes y bares que atraen tanto a turistas como a residentes extranjeros.
En esta entrada os dejamos nuestra lista de los imprescindibles que ver y hacer en un viaje a Marrakech (al final de la entrada tenéis también un mapa de localización).
También podéis consultar la guía de Marrakech para preparar vuestro viaje por Marruecos.
1· Perderse en el ajetreo de la plaza Jemaa el-Fna

Sin duda, la plaza Jemaa el-Fna es el mejor lugar para empezar una escapada por Marrakech y tener una primera toma de contacto con lo que nos espera en esta caótica ciudad. Por el día el ritmo es más calmado, veréis trabajadores ir y venir, carros cargando y descargando mercancías, vendedores montando sus puestos de verdura, especias, etc. Pero al caer la noche, todo se acelera y empieza el verdadero espectáculo con luces, aromas, sonidos… Los turistas y locales llenan la plaza en busca de la comida que se cocina en los fuegos de las decenas de puestos callejeros, grupos que bailan o hacen acrobacias, encantadores de serpientes, vendedores que atraen con ofertas e invitan a regatear con ellos, en definitiva, aquí se vive el corazón de la ciudad antigua.
Lo mejor es alojarse en la medina, en los alrededores de la plaza Jemaa el- Fna, hay mucho ambiente, muchos restaurantes y oficinas de cambio (os contamos más en la entrada dónde dormir en Marrakech).
2· Recorrer las callejuelas de la medina

La medina de Marrakech es el corazón de la ciudad y uno de los cascos históricos más grandes del mundo islámico, con una superficie de 600-700 hectáreas. Fundada en el siglo XI y rodeada por kilómetros de murallas y puertas históricas, fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1985.
Dentro del antiguo recinto amurallado encontraréis un laberinto de callejuelas, zocos, fondouks, riads y plazas, con Jemaa el-Fna como núcleo central y punto de encuentro. La mayor parte de las calles son peatonales, pero debéis andar con mil ojos porque por ellas circulan motos, carros cargados de mercancía y vecinos que hacen sus compras diarias en las mismas tiendas y puestos donde nosotros regateamos.
La llamada a la oración desde las mezquitas marca el ritmo del día a día y los talleres de artesanos siguen en funcionamiento, veréis trabajar a los carpinteros, tejedores, herreros y curtidores como se hacía el siglo pasado. Lo mejor es caminar sin rumbo por la medina y perderse en este laberinto frenético para disfrutar de los quehaceres diarios de Marrakech.

Si no sois muy atrevidos podéis contratar online una visita guiada o directamente en vuestro hotel para no perderos y ver lo más importante. Tenéis mucha más información y consejos para recorrer la medina en la entrada cómo moverse en Marrakech.
3· Visitar la madraza Ben Youssef
La Madraza Ben Youssef fue la escuela coránica más importante de Marrakech y una de las mayores de todo Marruecos, acogiendo durante siglos a cientos de estudiantes que venían a estudiar el Corán y las ciencias islámicas. Constituye un buen ejemplo de arquitectura marroquí clásica/saadí (S. XVI-XVII), con un edificio organizado en torno a un gran patio central con una alberca rodeado de la sala de oración y varias plantas donde se encuentran las pequeñas celdas donde vivían los estudiantes.
Está muy bien conservado, con paredes cubiertas de zócalos con mosaicos de azulejos, paneles de yeso con mocárabes y madera de cedro tallada (decorados con motivos geométricos, florales y versículos del Corán, sin iconografía ni figuras humanas, que recuerdan mucho al estilo decorativo nazarí de la Alhambra de Granada).
La visita a esta madraza permite hacerse una idea de cómo era la vida académica en la medina, más allá de los zocos y las tiendas.


Madraza Ben Youssef
- Horario: todos los días de 9:00 a 18:00.
- Precio: 50 dirhams.
- Dirección: Rue Assouel, Marrakech 40000
4· Disfrutar de los colores y aromas en la plaza de las especias

Una de las cosas que llama más la atención al pisar por primera vez cualquier zoco marroquí es la mezcla de colores, sabores y aromas. Y es en la plaza de las especias, conocida localmente como Rahba Kedima, donde se concentran las tiendas que comercian desde hace siglos con especias, hierbas aromáticas, colorantes naturales, perfumes y remedios tradicionales; también es conocida por sus cesteros y artesanos. En sus puestos se exhiben montones de especias como cúrcuma, comino, canela, azafrán, y pigmentos de todos los colores. Además, la plaza mantiene un ambiente auténtico y bullicioso que refleja la vida cotidiana del zoco. Todo un deleite para los sentidos.

5· Fascinarse con el trabajo de los curtidores

Uno de los gremios más impactantes es de los curtidores de piel en el barrio de Tab Debbagh, al noroeste de la medina. Podréis visitar una de sus curtidurías, donde conoceréis el duro trabajo de los curtidores. Os enseñarán todo el proceso desde que se recibe las pieles de cordero, vaca o camello, se introducen en cal y excrementos de paloma (de ahí el olor nauseabundo), después se limpian retirando los restos de pelo y grasa; se introducen en cubas para curtirlas y darles color con pigmentos naturales (azafrán para el amarillo, henna para el marrón, índigo para el azul, cochinilla para el rojo…) y, por último, se dejan secar en los muros y azoteas de alrededor.
Para visitar las curtidurías tendréis que ir oliendo una ramita de menta para enmascarar el olor desagradable del proceso de preparación de las pieles. Suele haber una especie de encargado de hacer la visita y explicar los procesos de preparación de la piel (al que luego hay que dar una propina bien merecida). El recorrido acabará en una de las tiendas cercanas donde los artesanos del cuero venden los artículos fabricados, trabajando asociados como una cooperativa.
6· Ver atardecer desde alguna azotea de la plaza Jemaa el-Fna
Uno de los mejores lugares de Marrakech para ver atardecer es la plaza Jemaa el-Fna, y lo mejor es hacerlo desde una de las azoteas de alguna de las cafeterías y restaurantes que la rodean, como el icónico Le Grand Balcon du Café Glaciar o el Café Argana (nosotros lo hicimos desde este último que tiene varios niveles de terrazas). Solo es necesario pagar una consumición y llegar con bastante tiempo de antelación para conseguir buen sitio. Ofrecen vistas panorámicas espectaculares mientras cae la noche y la plaza se llena de vida y puestos de comida.

7· Mezquita Koutoubia

El icónico minarete de la mezquita Kutubía es el edificio más alto de Marrakech y por normativa municipal ninguna otra construcción en la ciudad puede superarlo.
8· Mausoleo de Sidi Abdellah al-Ghazwani

9· Dormir en un riad
Para dormir en Marrakech, lo mejor y más auténtico es alojarse en un riad tradicional en el corazón de la medina (a poder ser, cerca de Jemaa el-Fna). Estas casas tradicionales de estilo árabe, suelen ser edificios con paredes de adobe, normalmente localizados en callejuelas sinuosas, humildes por fuera, sin ventanas ni ostentaciones, pero por dentro esconden un gran tesoro. Cuentan con preciosos patios interiores con albercas o fuentes decorados con mosaicos, yesería y artesonados de madera (parecen pequeñas alhambras), las habitaciones están orientadas al patio central con balcones y tienen una azotea en la parte superior con buenas vistas del resto de tejados y terrazas de la medina. Esto se debe a que los musulmanes no pueden presumir de riqueza de puertas para afuera.
Tenéis nuestras recomendaciones en la entrada dónde dormir en Marrakech.


10· Regatear en el Zoco Semmarine

El Zoco Semmarine es la “calle principal” de compras de la medina de Marrakech, una avenida cubierta con techos de cañizo y madera que parte de la zona de Jemaa el-Fna conectando con otros zocos a través de un intrincado de callejuelas cada una especializada en un oficio (alfombras, metal, cuero, lámparas, especias, etc.). Si os perdéis, tomadla como punto de referencia y volved a ella para regresar finalmente a Jemaa el-Fna.
Es un buen sitio para comprar artesanía y ver talleres de artesanos en acción. Aquí podréis practicar vuestras dotes para el regateo (si no vais a comprar, no empecéis con el «juego», y siempre sed simpáticos y amables).
11· Disfrutar de la gastronomía de Marrakech y del té de menta

La gastronomía de Marrakech (y de todo Marruecos en general) sigue manteniendo la esencia de una cocina tradicional. Cualquier restaurante, desde los más turísticos a los más locales, suelen ofrecer platos muy ricos y más o menos económicos, es difícil tener una mala experiencia. La mayor oferta de este tipo de locales la encontraréis en las inmediaciones de la plaza Jemaa el-Fna.
Probad la sopa harira, el tajín, el cous cous, la ensalada marroquí, el kefta, el zaalouk y la pastilla (pastela), para nosotros son irresistibles.
En la entrada qué comer en Marrakech (y dónde) os dejamos más información.
12· Relajarse en el Jardín Secreto
Le Jardin Secret es un riad-palacio histórico restaurado perfecto para escapar del bullicio de la medina, aunque nosotros no pudimos visitarlo. En su interior disfrutaréis de un precioso jardín de estilo islámico con trazado geométrico y el agua como elemento central (donde disfrutar de una tranquilidad que contrasta con el caos del zoco), otro jardín botánico en el que crecen plantas exóticas de distintos lugares del mundo, junto con edificaciones de arquitectura tradicional, cafeterías donde tomar un buen té de menta y espacios con exposiciones artísticas temporales. También podréis subir a su torre (entrada aparte) y disfrutar de las vistas de la medina, los jardines y las montañas del Atlas de fondo.
Le Jardin Secret
- Horario: abierto todos los días, de noviembre a enero de 9:30 a 18:00 (18:30 de febrero a octubre y 19:30 de marzo a septiembre, con horario especial en Ramadán).
- Precio: 100 dirhams (40 dirhams más para la torre).
- Dirección: Rue Mouassine 121, Marrakech, Marruecos
13· Palacio de la Bahía y Palacio El Badi

El Palacio de la Bahía, de finales del siglo XIX, es un conjunto de patios, jardines y riads comunicados, que destacan por su arquitectura con suelos de zellij (mosaicos de azulejos marroquíes cortados a mano), yeserías y, sobre todo, llamativos echos de madera decorados. Abre de 8:00 a 17:00 y la entrada cuesta unos 70 dirhams.
En cambio, el Palacio El Badi, fue un gran palacio saadí del siglo XVI del que hoy solamente se conservan sus ruinas, con muros de color ocre, plataformas con mosaicos y un patio gigantesco con albercas, perfecto para visitar al atardecer. Su horario es de 9:00 a 17:00 y la entrada cuesta 100 dirhams.
14· Disfrutar de un baño árabe

Si os gustan este tipo de experiencias, en Marrakech encontraréis varios hammam.
El ritual de limpieza tanto física como espiritual es muy importante en la cultura musulmana y forma parte de la vida cotidiana, en estos establecimientos os someterán a una buena sesión de baño en la que os exfoliarán con jabón de Alepo y una mezcla de arcillas, luego pasaréis a la sauna para purificar el cuerpo (cuidado si sufrís de hipotensión porque es peligroso), os lavarán bien y finalmente os darán un relajante masaje corporal.
15· Jardin Majorelle
Aunque a nosotros tampoco nos llama mucho la atención y no lo visitamos, el Jardín Majorelle es uno de los espacios más conocidos y visitados de Marrakech: un jardín botánico y artístico de unos 9.000 m² creado por el pintor francés Jacques Majorelle, que empezó a plantarlo en 1922 y lo fue ampliando poco a poco con distintas especies de plantas exóticas. En 1980, Yves Saint Laurent y Pierre Bergé lo compraron para impedir que fuera destruido por un proyecto inmobiliario y lo restauraron tal y como se puede visitar hoy. Podréis recorrer sus senderos entre cactus, bambú y fuentes rodeados de edificios de arquitectura art déco y mozárabe, teñidos por su característico color azul intenso.
La visita se puede completar con el Museo Pierre Bergé de Artes Bereberes y el Museo de Yves Saint Laurent, localizados dentro del mismo conjunto.
Le Jardin Majorelle
- Horario: abierto todos los días, de 8:00 a 18:30 (el Museo Pierre Bergé, de 8:30 a 18:00 y el Museo de Yves Saint Laurent de 10:00 a 18:00, ambos cierran los miércoles).
- Precio: entrada a Jardín 170 dirhams / Jardín+Museo Pierre Bergé 230 dirhams / Museo Yves Saint Laurent 140 dirhams / Billete combinado Jardín+2 museos 330 dirhams.
- Dirección: Rue Yves Saint Laurent 40 090 Marrakech, Marruecos
Bonus· Excursiones desde Marrakech
Desde Marrakech se pueden hacer excursiones de un día en coche o con excursiones contratadas:
- Essaouira. A unas 3 horas por carretera se encuentra esta ciudad costera de ambiente relajado con una preciosa medina amurallada declarada Patrimonio de la Humanidad, famosa por sus playas con viento ideales para hacer surf y otros deportes.
- Cascadas de Ouzoud. A unos 160 kilómetros de Marrakech (unas 2,5-3 horas en coche), se encuentran las cataratas más famosas del país, con unos 110 m de altura en varios saltos que descienden por un cañón verde lleno de olivos, con senderos y miradores de fácil acceso. La entrada es gratuita al ser un entorno natural (que no os engañen si intentan cobraros entrada). Podéis acercaros en barca a la base de las cascadas por unos 20 dirhams. Cuidado con los macacos de Berbería que merodean por la zona, no les deis de comer.
- Desierto de Agafy. Es el “desierto” más cercano a Marrakech, unos 30-40 km, aunque en realidad es un paisaje pedregoso con colinas áridas y vistas al Atlas. Las empresas suelen ofrecer paquetes de un día con traslado de ida y vuelta a Marrakech, recorrido en camello o quad/buggy, y cena con espectáculo en un campamento.
- Desiertos de Merzouga y Ouzina. Ambos pertenecientes al desierto del Sáhara, éstos sí son verdaderos desiertos con dunas de arena anaranjada, el primero es más turístico, conocido por las espectaculares dunas de Erg Chebbi, de las más altas del Sáhara; y el segundo menos conocido y más salvaje, se encuentra en la ruta del antiguo rally París-Dakar junto a la frontera con Argelia. Al estar localizados a unos 570-600 kilómetros de Marrakech, se necesitan unas 8-10 horas de trayecto directo por carretera, atravesando el Atlas. Lo ideal es organizar una ruta para hacer el recorrido en varias etapas con paradas en distintos puntos del país. Nosotros hicimos una ruta de 7 días por Marruecos incluyendo los dos desiertos, además de las gargantas del Todra y el Dades.




