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Marrakech y el desierto día 2

Desayuno en Marrakech · Alto Atlas · Aït Ben Haddou · Ouarzazate · Skoura · Valle de las Rosas · Valle del Dades (350 km)

7 de abril de 2024

Nos sorprendió lo bien que dormimos en el Riad Marana, a las 7:30 ya estábamos duchados y vestidos y nos esperaba una mesa con un completo desayuno, sin muchas pretensiones, pero suficiente para comenzar el día con energía: bizcocho casero, fruta, zumo, pan tradicional (khobz), mermelada, miel, queso, yogur. A las 8:30 recogimos el equipaje y salimos hacia la plaza Jemaa el-Fna. A esas horas de la mañana parecía una zona totalmente diferente, puestos cerrados o empezando a abrir, carros y camionetas descargando el producto, pero sin rastro del bullicio nocturno.

Plaza Jemaa el-Fna de Marrakech por la mañana

Allí nos esperaba de nuevo Hassan, nos subimos a la furgoneta y pusimos rumbo al sur. Las carreteras estaban en muy buen estado, con muchos controles policiales y radares, eso sí. A medida que avanzábamos nos iba soprendiendo más y más. Es increíble los prejuicios que se pueden llegar a tener de un país (y que por suerte se eliminan viajando y conociendo otras culturas), en nuestra mente todo iba a ser un secarral y resultó que los campos estaban verdes, había un montón de olivares y frutales, incluso zonas de pinares a los pies del Atlas. Atravesamos varios pueblos super bonitos, muchos de ellos con mercados callejeros llenos de vida.

Campos verdes de Marruecos

La ruta continuaba atravesando la cordillera del Atlas, con una carretera panorámica que no dejaba de subir y subir. Paramos en una cooperativa de mujeres que se dedican a trabajar con las semillas de argán, nos enseñaron todo el proceso de molienda para conseguir el famoso aceite de argán, tan usado en el mundo de la cosmética por sus propiedades. Seguimos carretera arriba y paramos a descansar e ir al baño en una tienda de minerales y artesanía muy curiosa en el puerto de Tichka a 2260 metros de altitud, hacía mucho viento y había un poco de nieve en los picos más altos, se notaba el cambio de temperatura con respecto a Marrakech.

Col du Tichka

Ya eran las 12:20 cuando llegamos al siguiente destino, Aït Ben Haddou, un ksar o pueblo fortificado tradicional construido íntegramente con adobe, con callejuelas que ascienden por una colina y aspecto de decorado, de hecho se han rodado allí muchas películas y series, como GladiatorJuego de TronosLawrence de Arabia y La Momia. Para llegar a él hay que cruzar un puente sobre el cauce del río. El pueblo es muy bonito, pero ha perdido su esencia y ya no vive prácticamente nadie allí, todos los locales están dedicados al turismo, con tiendas de souvenirs, telas, tapices, restaurantes, etc. Recorrimos todo el pueblo e hicimos mil vídeos y fotos, incluso subimos a lo más alto de la colina donde están los restos de una construcción donde se guardaba el alimento y desde donde tuvimos una panorámica de todo el pueblo y del valle del río Ounila, rodeado de olivos y palmeras.

Aït Ben Haddou
Aït Ben Haddou

Comimos en la terraza de La Rose du Sable, un hotel-restaurante a las afueras de la ksar, que ofrecía un menú bastante económico pero con comida muy normal, y encima era de buffet. Al menos estuvimos a gusto, con buenas vistas y en buena compañía.

Hicimos una breve parada en el Valle de las Rosas, muy conocido por los cultivos de rosa mosqueta y tiendas donde venden los productos elaborados con su aceite tan preciado (algunas de las compañeras de viaje compraron cosmética aprovechando la parada), y seguimos la ruta hacia la Garganta del Dades, una zona muy fértil, donde se veían agricultores trabajando los campos.

La Rose du Sable, 2VW8+89M, Aït Benhaddou, Marruecos (TripAdvisorGoogle)

La Rose du Sable, Aït Ben Haddou

A las 17:45, llegamos a uno de los puntos más icónicos del Valle del Dades, una carretera serpenteante que asciende por la garganta del río hasta el Hotel Restaurant Timzzillite. Allí nos encontramos con un chico bereber que se ganaba la vida haciéndose fotos para los turistas con su camello en un mirador desde donde se ve toda la panorámica (nuestra amiga Yolanda que viaja a menudo, lo conoce desde hace tiempo). Nos dio un poco de pena y le dimos una buena propina.

Garganta del Dades

Regresamos sobre nuestros pasos (o más bien nuestras rodadas) y con la luz del atardecer llegamos a otra de las zonas más chulas, los Monkey Fingers o “dedos de mono”, unos formaciones rocosas muy curiosas con formas que se asemejan a las palmas de las manos de los simios. A esa hora, con el sol poniéndose y el color rojizo de las rocas, resaltaban mucho más.

Tras disfrutar del atardecer, llegamos al alojamiento que teníamos reservado esa noche, Ourti Dades, un pequeño hotel con vistas al valle, donde nos recibieron con un té de menta. Nos acomodamos en nuestras habitaciones, muy amplias, con baño completo y balcón, nos metimos una ducha y nos fuimos al comedor a cenar.

Dedos de mono, Dades

Nos habían preparado una cena muy rica, con aceitunas encurtidas como aperitivo, crema de calabaza de primero, muslos de pollo asados con limón, arroz y verduras hervidas de segundo, y fruta variada de postre.

Había sido un día intenso pero muy divertido, estuvimos un rato charlando mientras cargábamos los móviles y nos fuimos a descansar. Al día siguiente continuaba la aventura por el país hacia el desierto de Merzouga, uno de los momentos más esperados del viaje.

Cena en Hotel Ourti Dades