Argentina dia 10
Mendoza - Buenos Aires · Avenida Corrientes · Palermo · Ateneo
7 de abril de 2026
A las 5:00, casi sin poder abrir los ojos, nos subímos a un Uber en la puerta del Park Hyatt en dirección al aeropuerto, con dos horas de antelación. Como nosotros somos unos exagerados para llegar al aeropuerto con tiempo y Carito no tenía que facturar, habíamos decidido que ella iría más tarde y nos veíamos allí. Hicimos bien en llegar pronto porque la gente ya estaba volviendo de vacaciones de Semana Santa y los mostradores de facturación tenían una cola que tardamos una hora en pasar. Hasta las 6:40 no pudimos sentarnos en la zona de embarque, el vuelo salía a las 7:30 y pudimos al menos tomar un café con leche caliente (temperatura argentina) y una factura antes de subir.
La cola para embarcar también era interesante. Como íbamos en la zona delantera del avión, embarcábamos los últimos, pero al subir al avión quedaban solo 5 personas detrás de nosotros y Carito seguía sin llegar. Por whastapp nos dijo que estaba pasando la zona de seguridad pero había mucha cola y no la dejaban adelantar, íbamos nerviosos por si no llegaba. Al final, entró al avión la penúltima con la cara más espléndida, como si le faltasen horas para despegar, es una magnifica.

El vuelo fue tranquilo, pudimos dormir algo y una hora después de aterrizar llegábamos en Uber al hotel Huinid Obelisco en el centro de Buenos Aires. Hicimos el check-in, era solo una habitación, desgraciadamente Carito solo pasaría el día con nosotros, tenía que volar esa tarde-noche hacia Córdoba para encontrarse con su tía Sandra y con Humita y volver las tres a España al día siguiente. A nosotros nos quedaban aun 8 días recorriendo Argentina.

Aunque no os lo creáis después del atracón del día anterior, nada más salir del hotel nos fuimos a La Giralda, café notable de la ciudad, famoso por sus churros y sus submarinos (una vaso de leche caliente en el que se disuelve una barra de chocolate). Estaba en la lista de imprescindibles de probar con Carito. Los bares y cafés notables de Buenos Aires son lugares históricos que conservan arquitectura y diseño originales y que eran frecuentados en las tertulias por literatos, políticos y filósofos importantes del país.
El diseño, su nombre y su logo, que es la Giralda, el campanario y antiguo minarete de la catedral de Sevilla, recuerdan a los bares históricos de esa ciudad. Los churros estaban buenísimos, pedimos uno normal y uno de chocolate, una medialuna de manteca y otra de grasa. Además nos pusieron un plato de minichurros cortesía de la casa. Nos sorprendió tanto la calidad de los churros como la del chocolate del submarino. Si tenéis un rato para desayunar en el centro no dudéis en ir.

Salimos a recorrer la Avenida Corrientes, nos paramos casi en cada escaparate donde Carito nos explicaba las especialidades de cada uno: facturas recién hechas, empanadas, tortas de ricotta, pizzas, fugazzetas, fainás. Entramos a librerías de segunda mano buscando libros antiguos de Doña Petrona y Mafalda, y admiramos los grandes teatros de la ciudad.
Llegamos al imponente Obelisco que preside el centro de la plaza de la República, cruce de Av Corrientes, Av 9 de Julio y Av Roque Sáenz Peña. No solo impresiona el tamaño del propio monumento, sino la amplitud de la Avenida 9 de Julio considerada la más ancha del mundo con 140 metros, 22 carriles separados por dos zonas laterales de arboleda con unos 1440 arboles y paseos peatonales.

Volvimos por la acera de enfrente hasta la pizzería Güerrín. En realidad todo ese rato por la zona había sido exclusivamente para hacer tiempo a que abriesen y probar un buen trozo de fugazzetta con jamón y queso.
Se dice que lo que diferencia a un argentino de un español o un italiano es la cantidad de producto de sus recetas y en las pizzas se entiende a la perfección: una pizza argentina debe llevar unos 400gr de queso, ni os imagináis lo que levarán las fugazzettas de Güerrín que son tamaño XXL y se venden por raciones. El queso fundente chorreando sobre la base de jamón y más queso y coronado con una cantidad ingente de cebolla cocida en el horno, es algo indescriptible. Le agradecimos profundamente a Carito en haber insistido en probarlas.


Tuvimos que hacer un descanso en el hotel, estábamos reventados del madrugón y el trajín del viaje. La habitación del Huinid Obelisco Hotel tenía el dormitorio separado de la zona de estar, y en ésta había un gran sofá y otra televisión, un par de banquetas y una mesa pequeña. Nos vino genial para hacer un poco de tiempo antes de ir a Palermo.
A las 12:45 salimos en Uber hacia Palermo Soho para dar una vuelta por el barrio antes de ir a comer. Sí, aunque parezca increíble, comimos. Los taxistas y conductores de Uber de Argentina fueron siempre amabilísimos y cuando subíamos y veían que éramos turistas españoles, nos iban explicando las zonas de la ciudad por las que pasábamos incluso reducían la velocidad para que pudiésemos ver alguno de los monumentos.
Llegamos al restaurante Preferido de Palermo una media hora después y Carito dejó allí la maleta para poder pasear sin cargar con ella (la mesa estaba a las 14:00), recorrimos varias manzanas entrando en un par de librerías y en una vinoteca con una variedad de vinos europeos y argentinos increíble.

En el Preferido nos esperaba un amigo de Carito, Picky Courtois, con el que comimos allí. Dejamos que pidiesen ellos los entrantes mientras tomábamos un vermú La Fuerza con sifón. Pidieron los embutidos artesanales y el jamón crudo, y nosotros elegimos una milanesa de pollo con patatas fritas y unas albóndigas con tomate como principales. Como íbamos con ellos, nos pusieron además fainá con provolone, muhamara con almendras y baba ganush con tomate confitado y nueces. Ellos pidieron churrasquito de cerdo y boniato asado de guarnición, y canelones de ricotta y espinacas.
De postre pedimos un helado de sambayón y uno de chocolate para probarlo y, tal y como había pasado con los aperitivos, llegaron dos helados más, el de leche de vaca Jersey y el de vainilla. La comida costó unos 50€/168.300$ por persona.
El café lo tomamos enfrente, en el nuevo local de los mismos dueños llamado Social Corazón, más tipo cafetería con venta de dulces y pan para desayunos y meriendas pero también con carta de comidas y almuerzos.


Llegó la hora de la despedida, Carito pidió allí mismo un Uber para ir directa al Aeroparque, justo cuando empezaba a llover, así que nosotros pedimos otro y nos fuimos a ver la librería Ateneo Grand Esplendid.
Es un antiguo teatro del barrio de Recoleta reconvertido en librería pero conservando la arquitectura original, por lo que su patio de butacas, sus anfiteatros e incluso su foso están repletos de estanterías llenas de libros. Tiene además una cafetería en el escenario y otra más exclusiva (por las vistas) en el gallinero. Recorrimos todas las plantas y buscamos un par de libros que justamente estaban agotados.

Al salir, había dejado de llover y pudimos ir caminando hasta el hotel. Ya sabéis si habéis leído más viajes del blog que para nosotros la mejor y casi única manera de conocer una ciudad es recorrerla caminando siempre que las distancias lo permitan, y en este caso solo había un kilometro y medio recorriendo parte de la Avenida Callao hasta Corrientes y bajando por la calle Paraná hasta Sarmiento, donde estaba nuestro hotel. Fue un recorrido muy chulo, a esas horas, y al estar nublado, las farolas no estaban encendidas pero había bastante oscuridad y eso hacía que las luces de los comercios y los escaparates se vieran mejor.

Llegamos al hotel muy cansados y nos tomamos un par de capuccinos, más para meternos algo de cafeína y aguantar hasta la noche (eran las 19:30), que por ganas de comer, de hecho no pudimos tomarnos las pastas que nos sirvieron acompañando los cafés.
Subimos a la habitación y entre duchas, llamadas a casa y arreglar la maleta se nos hizo la hora de dormir (solemos dejar la ropa de los días siguientes a mano pero sin deshacer la maleta, así recogerla nos cuesta dos minutos). Ni nos planteamos cenar algo, y eso que habíamos pasado por un pasaje comercial con restaurantes y bares con muy buena pinta cerca del hotel, el Paseo La Plaza.


