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Ámsterdam día 1

Museo de Anne Frank · Begijnhof · Museumplein · De 9 Straatjes · Plaza Dam · Paseo en barco · Barrio Rojo

15 de julio de 2016

7:30, el despertador sonó demasiado temprano para la hora que nos habíamos acostado, pero teníamos a primera hora la visita al museo de Anne Frank y no habíamos calculado el retraso del vuelo.

Cometimos el error de no coger la habitación con desayuno incluido y a esas horas no había nada abierto en Ámsterdam, tuvimos que desayunar en el Starbucks de Leidseplein. Tomamos un café con leche y un chocolate caliente, dos zumos, un cruasán, una magdalena y dos donuts. Nos salió mucho más caro que haber pedido la habitación con desayuno, 25,75€ en total.

Desayuno en Leidseplein · Vistas desde la habitación del hotel

A las 8:45 llegamos al Anne Frank Huis Museum, situado en el canal Prinsengracht junto a la iglesia Westerkerk. Habíamos comprado las entradas por adelantado (tenéis más información en nuestros imprescindibles en Ámsterdam). A las 9 entrábamos con un grupo de unas 15 ó 20 personas. El museo es la oficina de Opekta con el anexo real donde Anne y su familia estuvieron escondidos durante 2 años. Es increíble pensar en cómo lo pasaron, sin salir de allí y en esas estancias tan pequeñas, 9 personas (2 familias que no se conocían y un adulto amigo del padre de Anne).

Pocas veces un museo nos ha parecido tan sobrecogedor y necesario, nadie que visite Ámsterdam debería perdérselo. Siendo una temática diferente, nos pasó lo mismo en Alcatraz, en nuestro viaje a San Francisco, un año antes.

Anne Frank Huis

Casa-Museo Anne Frank

  • Horario: Todos los días de 9:00 a 19:00
  • Entrada: 14€ (con audioguía gratuita en español)
  • Cómo llegar: Parada Westermarkt del tranvía 13 y 17
Anne Frank Huis · Westerkerk en Prinsengracht

Salimos de allí contentos de haber tenido la suerte de conseguir entradas y haber llegado tan pronto, los grupos que esperaban cuando salimos eran bastante más numerosos.

Seguimos Prinsengracht por la orilla opuesta unos 500 metros hasta Winkel 43, un local con casi 40 años de historia donde sirven una de las mejores tartas de manzana que hemos probado, acompañada con un buen montón de nata y canela, estaba deliciosa. Pedimos, además, un par de tazas con chocolate, sentados en una de las mesas de la terraza. Hacía un día con mucho sol y estuvimos muy a gusto charlando sobre lo que habíamos visto y sentido en el museo. Las dos bebidas y los dos trozos de tarta costaron 12,50€.

Winkel 43, Noordermarkt 43, Amsterdam (TripAdvisorGoogle)

Appletaart en Winkel

Seguimos el canal hasta Papiermolensluis, un cruce de canales muy chulo con un puente con tres arcos de medio punto y un edificio precioso, varias fincas altas y estrechas que estaban algo inclinadas, muy pintoresco.

Continuamos por los canales del barrio disfrutando del ambiente y del día sin dejar de hacer fotos. Hicimos unas marcas en el suelo de algunos lugares con un pequeño lápiz de color, que siempre llevamos en la mochila, para repetir las fotos en el mismo punto al atardecer y al anochecer, somos así de frikis.

Papiermolensluis

En la plaza Spui, nos encontramos un pequeño mercado callejero de artesanía y libros usados, que recorrimos un poco a la ligera. Acabamos entrando en el jardín de Begijnhof, una zona arbolada en el patio interior de un bloque de edificios. Era muy grande, con dos iglesias y la casa más antigua que se conserva de Ámsterdam, Houten Huis.

Estábamos muy tranquilos, pero de repente llegó un grupo enorme de turistas, con sus auriculares y su guía con paraguas, y nos fuimos de allí antes de que se nos pegase algo (ya sabéis lo que odiamos este tipo de turismo de masas).

Begijnhof · La casa más antigua de Ámsterdam

La siguiente parada fue el Bloemenmarkt, el famoso mercado de las flores, donde no se vendían flores, si no bulbos y semillas. Ya lo habíamos leído antes de ir pero teníamos la esperanza de que tuviese algo más de encanto que puestos de mercado llenos de sobres y macetas con bulbos. No duró mucho nuestro recorrido por él.

Al salir, encontramos una tienda de quesos holandeses (Cheese&More), nos encanta el queso, así que entramos y nos dieron a probar un montón de ellos, pero el único que vendían envasado al vacío era el Old Amsterdam, que también venden en España, pero aquel nos supo más intenso. Compramos una cuña y nos fuimos hacia el hotel para dejarla en el minibar de la habitación, hacía demasiado calor para caminar con ella en la mochila. Por casualidad pasamos por Secret Village o la calle del pecado, en Reguliersdwarsstraat, la zona gay de la ciudad.

Secret Village · Bloemenmarkt

Comimos frente al hotel en De Ebeling. Nos sentamos en la terraza y lo primero que pedimos fueron dos cervezas artesanas frías, y para comer una ensalada de burrata, un club sándwich de salmón ahumado y un Croque Monsier. La comida costó 42€ y el café lo tomamos en la recepción del hotel, que lo ofrecían gratuito para lo huéspedes.

De Ebeling, Overtoom 52, Amsterdam (TripAdvisorGoogle)

Comida en De Ebeling

Después de un pequeño reposo en los sillones de la recepción, fuimos caminando hasta Museumplein, una enorme plaza con un estanque en medio rodeado de césped y árboles. Al final estaba el Rijksmuseum (el museo que recoge obras de arte de los Países Bajos desde la Edad Media hasta el S.XX) y le señal de «I amsterdam«. La zona estaba llena de gente, tanto turistas como locales disfrutando del buen tiempo tumbados en el césped. Es uno de los imprescindibles que ver y hacer en Ámsterdam.

Rijskmuseum

  • Horario: todos los días de 9:00 a 17:00
  • Entrada: 20€ (a veces hay descuentos online). Niños gratis
  • Cómo llegar: Parada Rijksmuseum de los tranvías 2, 5 y 12 y el autobús 397
Museumplein y Rijksmuseum

En la gran fuente delante del Rijksmuseum, había varios niños correteando dentro del agua. Nosotros también hubiéramos remojado los pies, hacía bastante calor. Pasamos junto al Museo Van Gogh, y en uno de los laterales encontramos una oficina de turismo donde compramos unos billetes para hacer un crucero por los canales, no nos convencía mucho pero nos habían insistido en que valía la pena.

También compramos las entradas del MOCO Museum (museo de arte moderno y contemporáneo ubicado en un pequeño edificio histórico) para ir cualquier día. Justo cuando fuimos había una exposición de Banksy, uno de nuestros artistas callejeros preferidos.

Van Gogh Museum

  • Horario: todos los días de 9:30 a 18:00
  • Entrada: 19€ (24€ con visita guiada multimedia). Niños gratis. Sólo se pueden comprar online
  • Cómo llegar: Parada Van Baerlestraat de los tranvías 2, 5 y 12

MOCO Museum

  • Horario: lunes a jueves de 9:00 a 20:00, viernes a domingo hasta las 21:00
  • Entrada: 19,50€ (15,50€ la primera y última media hora).
  • Cómo llegar: Parada Rijksmuseum de los tranvías 2, 5 y 12 y el autobús 397
Museo Van Gogh · Fuente frente al Rijksmuseum

Continuamos hacia la zona De 9 Straatjes (de las 9 calles), otro de los imprescindibles que ver y hacer en Ámsterdam, llena de anticuarios, donde compramos unas letras de madera de barco reciclada y llegamos hasta la Plaza Dam. Era una plaza adoquinada bastante grande con el Palacio Real y la Nieuwekerk (Iglesia Nueva) en un extremo y el monumento conmemorativo a la II Guerra Mundial en el otro, nos pareció un poco insulsa.

Plaza Dam · De 9 Straatjes
Callejeando por el centro

Pasamos de nuevo por las huellas que habíamos marcado en Singelgracht y repetimos la foto de las fachadas y el canal con la luz de media tarde. A las 18:30 llegamos a la zona de la estación central, y estuvimos paseando por los alrededores hasta las 19:10, hora a la que pudimos subir al barco que nos daría el paseo por los canales, tuvimos que estar 20 minutos en la cola a pesar de llevar las entradas compradas.

Canal Singelgracht
Amsterdam Centraal

El paseo nos decepcionó bastante, los barcos eran muy bajos, para poder pasar por los ajustados puentes de los canales, lo que reducía bastante las vistas y los cristales estaban muy sucios como para disfrutarlas.

Nosotros hicimos el paseo en barco por los canales con Lovers Canal Cruises, pero si tenéis intención de hacerlo, buscad alguna de las muchas barcas privadas que ofrecen paseos con merienda o con copas, son más caras pero seguro que lo disfrutaréis muchísimo más.

Paseo en barco por los canales de Ámsterdam

Nos dejaron de nuevo en la estación central, por fin, a las 20:30. Volvimos hacia el barrio de los canales buscando algún restaurante que nos gustase para cenar. Al final cenamos en Villa Zeezicht (una pena, pero actualmente ya no existe). El local era muy acogedor, lleno de velas y con música. Pedimos dos sopas de cebolla, unos espagueti boloñesa, una ensalada de rábano con tomates secos y jamón y tres cervezas Brand. Todo costó 49,90€.

Basílica de San Nicolás · Estación Amsterdam Centraal

Eran ya las 22:00 de la noche cuando llegamos al Barrio Rojo (De Wallen), pero todavía no había anochecido del todo. Estaba a reventar de turistas curisoseando los escaparates de las prostitutas, la verdad es que es una mezcla de sensaciones.

Las luces y el ambiente lo hacen un sitio divertido, pero el fin al que está dedicado da mucha pena, sobretodo al ver tan de cerca cómo se ofrecen y cómo los clientes entran sin pudor, pagan y cierran la cortina que los separa del resto de transeúntes. Aún así, es otro de los imprescindibles que hacer en Ámsterdam.

Barrio rojo de Ámsterdam

Hicimos un tercer intento en Singelgracht para hacer la tercera de la serie de fotos a las fachadas con el canal delante, buscamos otra vez las huellas que habíamos dejado por la mañana e hicimos varias tomas.

De vuelta al hotel pasamos por Papiermolensluis y aprovechamos para hacer la foto de noche. La verdad es que toda esa zona ganaba mucho con las luces de los edificios reflejándose en los canales.

Había sido un día intenso y bastante agotador, sólo habíamos dormido 5 horas y no habíamos parado de caminar. Nos merecíamos un buen descanso.

Singelgracht de noche
Papiermolensluis de noche