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Argentina día 11

Microcentro - Plaza de Mayo - Puerto Madero - San Telmo - Recoleta

8 de abril de 2026

Entre que nos habíamos dormido pronto y sin cenar, y que ya teníamos el modo turista activado, a las 8:30 ya estábamos buscando una cafetería donde desayunar. Habíamos estado mirando una en Av Corrientes que tenía muy buena pinta el café, pero estaba demasiado expuesta a la calle sin puerta y nos apetecía algo más tranquilo. Encontramos un The Coffee Store en una esquina de la Calle Tucumán que nos entro por el ojo y nos sentamos en una de las mesas. Al hacer chaflán, tenía grandes ventanales y un ambiente muy acogedor. Pedimos dos flat white, un tostado de jamón y queso para compartir y dos medialunas de grasa. Estaba todo delicioso, ya con fuerzas nos fuimos a recorrer Buenos Aires.

The Coffee Store, Tucumán 1502, Tribunales, Buenos Aires (Google Maps)

The Coffee Store

Fuimos por Tucumán un par de calles al este hasta el Teatro Colón, pasando junto a la Corte Suprema de Justicia. La puerta del teatro está en la plaza Lavalle, es una explanada enorme con césped y zonas arboladas rodeadas de edificios de diferentes épocas, algunos recuerdan a las plazas parisinas y otros te hacen pensar que estas en medio de Madrid, esta mezcla de estilos y culturas es lo que hace única a Buenos Aires.

Volvimos a ver el Obelisco cruzando la Plaza de la República y bajamos por Corrientes. Pasamos por delante del Teatro Gran Rex (en esta ciudad todo eran para nosotros referencias a Sabina), nos desviamos por calle Esmeralda hacia Av. Roque Sáenz Peña y giramos en dirección a la Plaza de Mayo. En la calle peatonal Florida estaban poniendo un mercado de artesanos y productos orgánicos y la recorrimos viendo todos los puestos. Continuamos recto por Perú, donde vimos y escuchamos los «arbolitos» por primera vez al grito de «dolor, euro, cambio». Son cambistas extraoficiales que anuncian el cambio en la calle y te llevan a las «cuevas» (sus casas de cambio clandestinas), cuando les preguntas. Hay que tener cuidado con ellos ya que no todos son de fiar pueden robarte o timarte.

Teatro Colón
Teatro Gran Rex

Llegamos a la famosa plaza por la Avenida de Mayo, dejando el cabildo a nuestra derecha. El edifico actual es el que se construyó a finales del s.XVIII aunque ha sufrido múltiples modificaciones y alteraciones, pero la ubicación es la original del cabildo de la ciudad desde 1580.

A pesar de que el día estaba nublado, la plaza se veía preciosa, los arboles rodeándola y la Casa Rosada al fondo. En el centro de la plaza se puede ver la pirámide en homenaje a la Revolución de Mayo rodeada de los icónicos pañuelos blancos que llevaban las madres de la plaza de Mayo, símbolo de la resistencia del pueblo argentino contra la represión y los asesinatos de Videla. Y justo detrás, el monumento al General Belgrano.

Plaza de Mayo

Salimos de la plaza por el norte, entre la Casa Rosada y el Banco de la Nación Argentina. Fuimos hacia Puerto Madero pasando por delante del monumento a Juana Azurduy en la Plazoleta del Tango y cruzando frente a la Prefectura Naval. Llegamos a unos edificios rehabilitados al orillas del canal, la mayoría de oficinas con los bajos llenos de locales de comida y tiendas. Recorrimos la zona desde el Puente Cecilia Grierson hasta el Bulevar Azucena Villaflor.

Esta zona debe tener mucho ambiente a la hora de la comida o la cena, había muchos restaurantes y locales de copas que daban al canal y con vistas al Puente de la Mujer de Calatrava y a la Fragata Museo que está anclada allí. Al otro lado se ven muchos rascacielos residenciales con grandes terrazas y zonas ajardinas, es una de las zonas más cotizadas para vivir en la ciudad.

Cruzamos la avenida hacia el oeste en dirección al barrio de San Telmo hasta el Paseo de la Historieta en la esquina con Balcarce. Lo encontramos por casualidad y recordábamos haber leído sobre él, así que entramos en dicha calle siguiendo los monumentos a las historietas.

Fragata ARA Presidente Sarmiento en Puerto Madero
Paseo de la Historieta

Al llegar a la calle Chile hicimos una parada técnica y nos tomamos un café en Moshi Café, nos pareció que era mejor entrar a una cafetería pequeña por eso de ayudar al pequeño comercio, pero no sabíamos que íbamos a entrar en el sitio más rosa del mundo, todo pintado de rosa, con una pequeña sala bajo una naya con las paredes llenas de rosas de plástico de color rosa, no se veía ni un milímetro de pared, y con la vajilla típica de porcelana con bordes dorados. El sitio daba susto, pero el café estaba delicioso.

Al salir seguimos calle arriba hasta la calle Defensa donde está el monumento de la historieta más icónico, el de Mafalda, sentada en un banco con Manolito a un lado y Susanita al otro, rodeado de tiendas con souvenirs de la propia historieta. Nos hicimos varias fotos en el banco y cruzamos en dirección al mercado.

Moshi Café, Chile 346, Buenos Aires (Google Maps)

Mafalda en el Paseo de la Historieta

El Mercado de San Telmo nos encantó. El exterior es bastante humilde con una fachada estilo italiano, pero el interior es neoclásico funcional, con construcción de hierro al estilo de los mercados parisinos, y nos recordó ligeramente al Mercado Central de Valencia, aunque mucho menos luminoso y despejado. Combina puestos tradicionales de verduras, carnes, utensilios y antigüedades con tiendas de souvenirs, dulce de leche, restaurantes de comida nacional e internacional y comida al paso. Lo recorrimos entero porque no encantan los mercados y siempre que estamos en uno le dedicamos tiempo.

Estuvimos tomando notas de los souvenirs que queríamos comprar al final del viaje, ya que los dos últimos días los pasaríamos en la ciudad antes del vuelo de regreso: la icónica jarra pingüino imprescindible en todos los bodegones porteños, dulce de leche de calidad (aunque ya llevábamos unos cuantos botes comprados en el Festival Peperina), un mate, unos cuantos libros de cocina y cultura argentina, y la lista iba subiendo…

Salimos por la puerta sur del mercado para continuar viendo el barrio, que por cierto, nos estaba encantando.

Mercado de San Telmo
Mercado de San Telmo

Subimos por Carlos Calvo viendo las tiendas de antigüedades y giramos por Defensa hacia la plaza Dorrego, cotilleando las tiendas. Vimos un par de pasajes con tiendas de artesanía y antigüedades pero había un par de free tours con muchísima gente, nos parecen bastante molestos ya que se paran a explicar cosas con 50 personas alrededor y es imposible pasear tranquilo, así que solemos huir de ellos. Seguimos hasta la plaza que estaba muy tranquila, con una brisa fresca muy agradable, y nos sentamos a hacer unas videollamadas a la familia para que viesen el ambiente.

Estuvimos fijándonos en un bodegón en la esquina con Humberto 1º, el Bar Plaza Dorrego. Ponía que era un café notable de la ciudad y la comida que se veía en las mesas de los comensales tenía muy buena pinta, pero como era muy pronto seguimos hacia abajo pero nos pareció que las calles empezaban a no tener mucho encanto y volvimos a girar a la izquierda por Balcarce. Ali encontramos la Galería del Viejo Hotel, un antiguo hospedaje cuyas habitaciones se han reconvertido en talleres de artesanos. Es un sitio muy curioso tanto por su historia como por su construcción, con un patio central abierto y dos pisos con galerías laterales.

Galería del Viejo Hotel
San Telmo

Seguimos callejeando por el barrio, entramos a un par de tiendas de decoración con cosas preciosas y acabamos de nuevo en el pasaje Solar de French que hacía un rato estaban los free tour pero ahora solo había un par de personas viéndolo. Al ser un mediodía de entre semana había muchos comercios cerrados, ya que abren más tarde cuando hay más flujo de turistas o directamente sólo abren el fin de semana. Aun así el pasaje es muy chulo con una red de paraguas de colores abiertos haciendo de parasol en los patios y muchas tiendas de antigüedades y objetos retro-pop.

Salimos casi a la 13:00, la hora perfecta para comer en Buenos Aires, y decidimos que ya que nos había gustado el bodegón de la esquina, aprovechábamos y lo probábamos.

Solar de French en San Telmo
Arte callejero en San Telmo

El Bar Plaza Dorrego se encuentra en la plaza desde 1880 y está protegido por el gobierno de la ciudad como uno de los cafés notables. Se hizo famoso por ser el lugar donde se produjo la reconciliación entre Jorge Luis Borges y Ernesto Sabato en 1975, que al parecer debían estar peleados por razones políticas, algo muy argentino. Cerró durante cinco años y justo lo habían reabierto en marzo de ese año, casi que lo estábamos estrenando. A pesar de haber sido restaurado, se habían conservado todos los muebles y decoración por lo que la impresión era la de estar en un bodegón de principios del S.XX.

Nos sentaron en una mesa del fondo y un camarero de los de toda la vida con su pajarita y su mandil, nos explicó un poco la carta. Pedimos una ensalada mixta para compartir, una milanesa a la napolitana con patatas y unos sorrentinos de jamón y queso con sala rosa (en Argentina nuestra salsa rosa de mayonesa es la salsa golf y a la salsa de tomate frito y nata para pasta le llaman salsa rosa). Bebimos limonada con menta y jengibre y agua sin gas, y de postre un flan mixto, que es como llaman al flan acompañado de una buena ración de dulce de leche y otra de nata montada.

Todo estaba delicioso y la comida costó 40€ / 65.000 AR$.

Bar Plaza Dorrego, Defensa 1098, Buenos Aires (Google Maps)

Bar Plaza Dorrego
Bar Plaza Dorrego

Salimos cruzando la Plaza Dorrego justo en el momento que una pareja bailaba un tango y nos paramos a verlo y dejarles una propina, no somos expertos en tangos pero nos pareció que lo hacían fenomenal. Entramos en una cafetería literaria a tomar un café ya que no habíamos pedido en el bodegón. Un local encantador lleno de estanterías con libros, mesas y sillas de madera restauradas y un mostrador con café de especialidad, tés y dulces, tenían una pequeña carta con platos del día pero a esas horas todos estábamos con el café.

Al salir giramos por la calle Carlos Calvo hasta la calle Salta, cruzando la Avenida de la Independencia, para volver al microcentro. Pero la calle no nos gustó, había un ambiente raro y decidimos ir por la Avenida 9 de Julio hasta el Obelisco, en total eran unos dos kilómetros y medio desde San Telmo.

Durante el paseo chispeó un poco, pero de repente se despejó completamente y cuando llegamos a la Avenida Corrientes hacía un solazo que daba gusto y como bien habréis adivinado si habéis leído más viajes en e blog, volvimos a hacer las fotos en el Obelisco, bajamos a la Casa Rosada a verla con sol y ya solo nos quedaba repetir el Teatro Colón y eso hicimos. Antonio tenía cielo azul y edificios iluminados en todos los monumentos del microcentro para sus fotos.

Ifigenia Café, Bolívar 1049, Buenos Aires (Google Maps)

Casa Rosada
Obelisco

Nos debía parecer que habíamos caminado poco, o nuestros cuerpos, después de tantos días con poco movimiento, necesitaban actividad para quemar la ingente cantidad de comida de los días anteriores y decidimos que era buena idea subir hasta Recoleta a ver su famoso cementerio donde están enterradas figuras de la política como Eva Perón o Sarmiento (aunque el cementerio popular con más tumbas ilustres es el de Chacarita, donde está enterrado Gardel).

Subimos por al calle Montevideo donde tomamos otro café en Casa Carlota, necesitábamos cafeína para seguir la marcha. Desde la Calle Montevideo giramos a la Avenida General Las Heras y en Junín subimos hasta la Plazoleta Juan XXIII, donde está la entrada principal al cementerio. Eran las 17:30, hora que no nos parecía descabellada para visitar un monumento, pero el cementerio cerraba a las 18:00 y ya no permitían entrar. Anduvimos alrededor de la plazoleta viendo la zona, pasamos por delante del Café Biela, otro bar notable, vimos atardecer tras la Basílica del Pilar, y decidimos volver al hotel a descansar antes de cenar.

Basílica del Pilar en Recoleta

Hicimos el camino inverso recorriendo las avenidas Alvear y Quintana, continuando por Montevideo y Uruguay. El barrio de Recoleta nos pareció maravilloso tanto por el ambiente tranquilo como por los edificios y casoplones que íbamos viendo. Entramos a una sucursal de Rapanui a ver si encontrábamos cajitas de chocolate en rama para llevar a España. A la altura del Palacio de Tribunales, compramos unos sanguchitos de miga para la cena en Tienda de Delicias, estábamos cada vez más cansados y sabíamos que nos iba a dar mucha pereza salir del hotel a buscar restaurante, a parte que teníamos muchas ganas de probarlos y todavía no habíamos tenido oportunidad. Compramos uno de atún, uno de queso y uno de pamplonica.

Ya estábamos a dos manzanas del hotel y necesitábamos una ducha y un sofá, pero al pasar por la esquina de la Avenida Corrientes vimos el escaparate de La Americana y recodamos que Carito nos había dicho que probásemos su tarta de ricotta y entramos a comprar una porción para llevar.

Avenida Alvear en Recoleta

Si creíais que ya estaba bien por hoy y nos fuimos al hotel, no fue así. Desde Corrientes se veía un atardecer precioso y cambiamos un par de veces de sitio para hacer fotos hacia el cielo y cuando terminamos nos acercamos a ver si encontrábamos los libros que el día anterior no habíamos encontrado en las librerías de la avenida. Dos horas después de comprar la tarta, compramos el libro «Helados» de Guido Tassi, chef de El Preferido, y «La guía No Definitiva del Morfi Porteño», un libro encantador que explica la gastronomía de la ciudad desde un punto de vista desenfadado.

A las 21:15, por fin, entrábamos en la habitación y mientras nos subían un par de cremas de verdura del servicio de habitaciones para tomar algo calentito junto con los sandwiches, nos duchamos y estuvimos ojeando los libros. Ni siquiera recordamos a qué hora nos dormimos, nos pudo el cansancio.

Atardecer en Av Corrientes