Marrakech y el desierto día 1
Llegada a Marrakech · Paseo por la Medina · Plaza Jemaa el-Fna · Cena en Blackchich · Noche en Riad Marana
6 de abril de 2024
A las 10 de la mañana salió nuestro tren AVE desde Valencia con destino Madrid Chamartín, donde llegamos en una hora y cincuenta minutos. Desde Chamartín cogimos el cercanías al aeropuerto, fue un poco odisea porque la estación estaba en obras y las indicaciones de los andenes no estaban muy claras (nos fiamos de la información que aparecía en la aplicación móvil de Renfe y menos mal que era la correcta).
A las dos llegamos al aeropuerto de Barajas, donde nos unimos al resto del grupo de viajeros, nuestra familia tanzana: Ana, Germán, Yoli, Javi y Nicolás. Era el segundo viaje que hacíamos con ellos desde el Safari por Tanzania en marzo del 2023.

Después de los efusivos saludos (aunque nos vemos muy a menudo en el pueblo), hubo reparto de regalos: libreta y chuches de Yolanda, spray de tejidos de Loes por parte de Ana, y lo más importante, unos bocatas hechos por nosotros para comer antes de la salida del vuelo.
Pillamos unos asientos alrededor de una torre de carga donde pudimos llenar las baterías de los móviles mientras nos tomábamos los bocadillos y fuimos al control de seguridad (esta vez lo pasamos sin problemas, Germán ya no llevaba navajas encima como a Tanzania).
El vuelo de Iberia Express despegó sin contratiempos y en dos horas llegamos al aeropuerto de Marrakech con el cielo algo nublado, pero con muy buena temperatura.
Tuvimos que rellenar un documento para inmigración y pasamos rápido el control de pasaportes. Al salir nos esperaba Hassan de la agencia local Porte de Sáhara, quien iba a ser nuestro chófer y guía en nuestra ruta hasta el desierto, donde nos esperaba una sorpresa que os desvelaremos más adelante (os explicamos todo sobre el traslado a la ciudad en la entrada cómo ir del aeropuerto a Marrakech).

El aeropuerto está muy cerca de la ciudad, unos 6 km, y en menos de 15 minutos, en medio de un caótico tráfico, estábamos en los alrededores de la Medina, junto a la mezquita Koutoubia.
Nos bajamos de la furgoneta de Mohamed y recorrimos las callejuelas que nos llevaron hasta nuestro alojamiento, el Riad Marana, muy cerca de la famosa Plaza Jemaa el-Fna.
Nos ofrecieron un té de menta con dulces y después nos acomodaron en nuestras habitaciones, muy bien equipadas, con aire acondicionado y baño privado completo. Subimos a la azotea, ya estaba atardeciendo y disfrutamos de las vistas de los tejados de la Medina y la mezquita.


Salimos a pasear por las callejuelas de la Medina que a esas horas eran un hervidero, sobre todo en los alrededores de Jemaa el-Fna y la mezquita Kutubia. Carros, motos, gente, gatos,… Nosotros estábamos más acostumbrados a este trajín frenético desde nuestro viaje a Fez el año anterior, pero el resto estaba alucinando.
Aprovechamos para cambiar dinero en una oficina junto al Café Argana, Change La Place, y disfrutamos del ambiente de la famosa plaza de Marrakech, donde había grupos actuando, encantadores de serpientes, monos, y un sinfín de puestos callejeros de comida, de especias y de souvenirs. Aprovechamos para pedir que hagáis #turismoresponsable y evitéis esos espectáculos en los que utilizan animales vivos como atractivo, si no hay demanda, no habrá oferta.

Después de vivir el ambiente bullicioso de la ciudad, sus aromas, sus colores, fuimos a cenar a un restaurante muy chulo en plena medida que ofrecía comida fusión africana-bereber, Black Chich.
Nos pusieron en una mesa en la terraza con unas vistas muy chulas a la Medina iluminada por la noche. Tomamos empanadillas, pollo frito, curry y ensalada, todo riquísimo aunque un poco caro, con precios europeos.

Después de la cena, dimos unas vueltas por la Medina aprovechando que aún había tiendas de artesanía abiertas y nos fuimos al Riad Marana a descansar, al día siguiente comenzaba nuestra ruta por el país.



