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Argentina día 13

Buenos Aires - El Calafate - Glaciar Perito Moreno

10 de abril de 2026

Nos despertamos a las 3:30 de la madrugada para estar a tiempo en el vestíbulo del hotel a las 4:00 que nos recogía un Uber. Como estamos acostumbrados al trajín que supone coger un vuelo tan pronto, todo estaba preparado antes de acostarnos, maletas cerradas y todo recogido junto a la puerta de la habitación, solo había que ducharse, vestirse con ropa más abrigada que el resto de días y bajar a la recepción para hacer el check-out.

Al as 4:18 ya estábamos en el Aeroparque, no había prácticamente nadie por la ciudad a esas horas y el taxi llego enseguida. Había un poco de cola para la facturación, pero avanzó rápido (tened en cuenta que los mostradores están divididos por regiones, colocaos en la cola adecuada), lo mismo pasó en el control de seguridad, y una media hora después de llegar al aeropuerto ya estábamos tomando un café frente a la puerta de embarque, destino El Calafate.

Fue un vuelo sin muchos incidentes, pudimos meter las mochilas en los compartimentos de cabina, Aerolíneas Argentinas normalmente no permite que dejes allí la mochila si el vuelo va lleno, ya que todo el mundo lleva maleta de mano rígida y esas no caben bajo el asiento, pero en este vuelo no nos dijeron nada y hubo espacio para todo. Fuimos las tres horas que duró disfrutando del paisaje de la Patagonia andina, pensando cómo repartir el tiempo en El Calafate y apuntando cosas que no queríamos olvidar escribir aquí.

Monte Fitz Roy desde el vuelo
Lago Argentino en la Patagonia desde el avión

A las 9:00 estábamos aterrizando. El aeropuerto de El Calafate es muy pequeño, no el más pequeño en el que hemos estado, pero sí pequeño, por lo que las maletas salieron enseguida y en quince minutos estábamos en la oficina de Sixt recogiendo el coche de alquiler. Tardamos un poco más porque queríamos hacer el pago en efectivo en dólares pero fue todo bastante fácil. Nos dieron un Renault Logan muy sencillo, demasiado para la compañía que es, ya que alquilamos en Sixt porque los coches suelen estar más equipados que en otras compañías.

Del aeropuerto al hotel hay unos 20 kilómetros, como tuvimos que parar en el control de acceso al parque, tardamos poco más de 25 minutos. El Hotel Konke Calafate está a las afueras pero lo elegimos porque íbamos a tener el coche para poder movernos y era el que nos pareció que tenía mejores instalaciones. Nos dieron una habitación muy amplia con una gran cama y en cuanto dejamos las maletas fuimos directos al pueblo a comprar algo de comida para llevar de picnic al glaciar, que está a ochenta y tres kilómetros del pueblo.

Aprovechamos para desayunar en Don Luis, ya que la panadería tenia un par de mesas y ofrecían café que nos tomamos con unas medialunas de chocolate. Compramos bocadillos, criollitos y agua para el camino y nos pusimos en marcha.

Panadería Don Luis, Los Pioneros 1-99, El Calafate, Santa Cruz (Google Maps)

Hotel Konke Calafate

El trayecto nos pareció precioso con el contraste de paisajes: lagos turquesas enormes rodeados de una llanura casi desértica y al fondo grandes montañas salpicadas de bosque con los colores del otoño y los picos nevados. No podíamos correr mucho para respetar el límite de velocidad (aunque los locales nos adelantaban a toda leche) y tampoco teníamos ninguna prisa, nos gustan mucho los viajes en coche, nos permiten disfrutar del paisaje a nuestro ritmo, parar cuando queramos e ir charlando tranquilamente.

Pasamos el control de acceso muy rápido porque teníamos las entradas compradas con antelación y solo tuvieron que imprimirlas y ticarlas. A las doce menos cuarto del mediodía aparcábamos junto a la parada del autobús lanzadera que une el aparcamiento con el acceso a las pasarelas y en cinco minutos estábamos subidos al bus de camino al glaciar.

El recorrido duró poco, menos de diez minutos, y nos dejaron a nuestras anchas en el acceso. Hay varios caminos señalizados con colores y queríamos hacerlos todos. Empezamos por el que tenía mejores vistas porque el cielo estaba despejado y de azul intenso, pero se esperaban lluvias para ese día y en esas zonas de alta montaña son imprevisiibles.

Carretera en Patagonia
Otoño en la carretera hacia el glaciar

Las pasarelas discurren al principio entre árboles que dejan entrever el glaciar, pero llega un punto en el que las vistas se despejan y parece que todo se pare, los grandes espectáculos de la naturales a nosotros nos dejan sin habla. Las vistas de esas moles de hielo y el color azulado no se pueden explicar con palabras. Hicimos todo el recorrido de la ruta verde y roja y cuando llegamos al final el glaciar empezó a tronar, y si las vistas nos habían dejado quietos, el sonido nos caló hasta los huesos. Hay dos crujidos, uno más profundo e imponente que viene del fondo del glaciar, que impresiona y paraliza, y otro más agudo con más volumen que son las fracturas de los trozos de hielo más cercanos al agua. Hay un tercer sonido más llevadero cuando esos desprendimientos golpean contra el lago.

Es un espectáculo digno de hacer el viaje de miles de kilómetros desde España para verlo, nos sentíamos unos auténticos privilegiados al poder estar allí admirándolo.

Pasarelas del Glaciar Perito Moreno
Glaciar Perito Moreno
Glaciar Perito Moreno

Comimos los bocatas a mitad de camino, sentados en unos bancos en un ensanche del recorrido, mientras admirábamos el paisaje. La masa del glaciar se pierde de vista al fondo y parece mentira que pueda estar allí. Hicimos el recorrido que nos faltaba de la zona sur, volviendo sobre nuestros pasos varias veces para volver a ver alguna de las vistas de las rutas anteriores y acabamos en el recorrido más largo que se aleja hacia el noreste y da vistas más panorámicas del lago y el glaciar, acabando en el puerto a la altura del aparcamiento donde teníamos el coche. Como era buena hora y parecía que se nublaba pero no llovía, fuimos a ver cuándo salía la próxima excursión en ferry hacia los pies del glaciar.

El barco salía en una hora y parecía que había pocas entradas vendidas, hicimos tiempo en el restaurante junto al aparcamiento tomando uno de los cafés más malos y más calientes del viaje, mientras cruzábamos los dedos para que no lloviese ya que la visibilidad sería nula.

Embarcamos puntuales no más de 20 personas en un barco bastante grande y desde el primer momento, tras la charla de seguridad, pudimos subir a la cubierta y verlo desde allí al aire libre.

Barco en el Glaciar Perito Moreno

Os dejamos una entrada con toda la información para hacer la visita al Glaciar Perito Moreno.

Lo ideal es que hagáis a primera hora senderismo por las pasarelas y a mediodía la excursión en barco. Nosotros comenzamos recorriendo la ruta verde (Bosque), continuamos con la roja (Inferior) y desde aquí empalmamos con la amarilla (Central) para acabar en la azul (Costa norte) que llega de nuevo al aparcamiento y pasa por Puerto Moreno, desde donde parte la excursión en barco (unos 40€ el recorrido de 1 hora). Antes de subir al barco, comed de picnic en las pasarelas disfrutando del glaciar.

Glaciar Perito Moreno desde el barco

El barco se acerca a unos 400-500 metros de la pared de hielo y hace un recorrido paralelo a ella de norte a sur. Aunque pueda parecer lo contrario, al estar nublado el color azulado del hielo se hizo más intenso y tuvimos dos o tres roturas de hielo. Hacía viento pero el justo para permitirnos hacer fotos y ver el glaciar sin morirnos de frío.

Cuando el barco viró para volver al embarcadero, empezó a chispear y nos fuimos al piso interior que tenía grandes ventanales y unos sofás en círculo alrededor de enormes mesas, y como había poca gente estábamos solos en uno de esos sofás. Compramos un par de chocolates calientes (a temperatura argentina, eso son unos 95ºC) y nos estuvimos quemando un rato la lengua intentando tomarlo para entrar en calor.

A las 15:30 ya estábamos volviendo al hotel acompañados de un rato de lluvia fina. Nos había parecido una auténtica maravilla de la naturaleza que todo el mundo debería poder ver para ser conscientes de lo que nos estamos cargando con nuestro modo de vida.

Glaciar Perito Moreno desde el barco
Glaciar Perito Moreno

El hotel tenía piscina climatizada, uno de los motivos por el que lo habíamos reservado. No es la primera vez que vamos un destino de invierno con frío y tener que estar a la intemperie aguantando temperaturas bajas te deja el cuerpo rendido y no hay nada mejor para recuperarse que un largo baño de agua caliente.

Nos dimos ese necesario baño y después de arreglarnos salimos al área de descanso que tiene el hotel con sofás y zonas de mesas y sillas muy confortables a trabajar un poco con el ordenador, en el blog y en Silvestres. La chica de recepción nos ofreció dos bebidas gratis por pertenecer al nivel Genius 3 VIP de Booking y nos las tomamos viendo como atardecía sobre le pueblo.

Piscina del Hotel Konke Calafate

A ultima hora de la tarde nos fuimos al pueblo a buscar dónde cenar. Teníamos una recomendación de la recepcionista y fuimos directos. El restaurante se llamaba Buenos Cruces Pasta Bar, y desde el primer momento supimos que había sido una muy buena elección. Al entrar al recinto desde la calle hay dos edificaciones separadas por un pequeño patio descubierto, de tipo alpino, de madera con la decoración típica de las estaciones de esquí.

Nos sentaron en una de las mesas del edificio más al fondo, junto a la puerta. Prácticamente todas las mesas eran turistas pero sólo nosotros hablábamos español. Los camareros fueron super amables en todo momento y nos recomendaron varios platos de la carta. Pedimos bruschetta de brie con tomate y guanaco curado, sopa de cebolla y Oporto, panzotti de calabaza y provolone, sorrentinos de jamón y mozzarella con crema de ajo y brócoli, y de postre higos confitados con queso brie. Bebimos limonada con lima y pepino, y agua. En total costó 90.000AR$/55€.

Para bajar la cena y despejarnos un poco, dimos un paseo corto por la calle principal del pueblo, faltaban diez minutos para las diez de la noche y todo estaba cerrado menos los restaurantes, pero el ambiente nos gustó. A las diez y media estábamos metiéndonos en la cama, rendidos pero más que felices.

Buenos Cruces Pasta Bar, Av. del Libertador 935, El Calafate, Santa Cruz (Google Maps)

Buenos Cruces Pasta Bar en El Calafate
Buenos Cruces Pasta Bar