Bolonia está llena de leyendas y misterios medievales, supersticiones estudiantiles y un montón de rincones ocultos en su arquitectura conocidos como los secretos de la ciudad.
Si estáis planeando una escapada, os dejamos en esta entrada una lista de curiosidades sobre la ciudad y un resumen de nuestros consejos y recomendaciones básicas. Además tenéis toda la información que debéis saber antes de viajar en nuestra guía de Bolonia.
Antes de viajar
- No olvidéis el pasaporte o documento de identidad en vigor y con una validez mínima de 6 meses.
- Las tarjetas de crédito están aceptadas en prácticamente todos los restaurantes, tiendas y hoteles.
- Nosotros viajamos con las tarjetas gratuitas sin comisiones de Revolut.
- Si sois residentes en Europa, tendréis asegurada la asistencia sanitaria urgente en las mismas condiciones que los italianos al solicitar la Tarjeta Sanitaria Europea.
- De todos modos es aconsejable viajar con seguro. Nosotros siempre lo contratamos con IATI Seguros, ofrecen muy buenos precios y amplias coberturas en distintas modalidades de seguros de viaje internacional. Con nuestro enlace tendréis un 5% de descuento en vuestro seguro IATI.
- No es necesaria ninguna vacunación especial.
- Si no tenéis roaming gratuito, podéis comprar una eSIM de Holafly para viajar a Europa. Se solicita online, se recibe vía email y se activa escaneando un código QR sin cambiar la SIM propia). Ofrece datos ilimitados y el precio dependerá del periodo de tiempo seleccionado.
Reservas anticipadas
- Debéis reservar online la entrada al Palazzo dell’Archiginnasio para poder ver el Teatro Anatomico, una impresionante sala de disecciones, y la Sala dello Stabat Mater, la antigua aula magna de esta sede histórica de la prestigiosa Universidad de Bolonia.
- Otra de las cosas que ver y hacer en Bolonia es subir a la Torre dell’Orologio, tendréis unas panorámicas impresionantes de la Piazza Maggiore y de los tejados de Bolonia. Podéis reservar con antelación en la web de Bologna Welcome.

Imprescindibles en la maleta
- No olvidéis el protector solar si vais en primavera y verano, hay muchas horas de luz y os pasaréis mucho tiempo pateando por la ciudad.
- Imprescindible llevar un calzado muy cómodo para caminar por las calles adoquinadas.
- Aunque podrán daros asistencia sanitaria si la necesitáis, nosotros siempre llevamos un botiquín con lo esencial para hacer curas de primeros auxilios (tiritas, vendas, apósitos, suero fisiológico, antiséptico) y medicamentos básicos (antibióticos, antiinflamatorios, analgésicos, antihistamínicos, corticoides en crema).
Os dejamos una entrada con todos los imprescindibles en nuestra maleta para cualquier viaje.

Otros consejos y curiosidades
- ¿Sabéis que a Bolonia se la conoce tradicionalmente con tres apodos que la definen a la perfección? El primero, La Dotta (La Doctora), por albergar la Universidad de Bolonia, fundada en 1088, lo que la convierte en la universidad en continuo funcionamiento más antigua del mundo occidental. El segundo, La Grassa (La Gorda) debido a su excelente y rica gastronomía, cuna del ragú, la salsa boloñesa, la mortadella, el parmesano y los tortellini. Y el último, La Rossa (La Roja), por el característico color terracota y arcilla de sus tejados y fachadas medievales (y ahora también por su fuerte vinculación política).
- Los Pórticos de Bolonia son un emblema de la ciudad, con unos 62 km de soportales (más de 40 km en el centro histórico) fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2021. Son un elemento arquitectónico único que además de ofrecer protección frente al clima (lluvia, viento, sol), actúan como áreas comerciales y de reunión vecinal. Destaca el Pórtico di San Luca de 3,7km, el más largo del mundo, con 666 arcos continuos que unen la ciudad con el Santuario Madonna di Luca situado en lo alto de una colina. Hay un mito que dice que el camino sinuoso tiene la forma de una serpiente (que representa al demonio) aplastada por la Virgen cuando llega al templo.
- Bolonia llegó a tener hasta 100 torres defensivas en la época medieval (una especie de Manhattan del medievo), de las que hoy en día solo quedan unas 24. Entre ellas, destacan las dos torres gemelas Garisenda y Asinelli, sobre todo esta última con casi 100 metros de altura y símbolo de la ciudad. Un dato curioso es que están inclinadas, debido a problemas con los cimientos.

- Hay un par de supersticiones muy famosas en el ámbito estudiantil que los miles de estudiantes de la ciudad siguen a rajatabla para evitar la mala suerte en sus estudios: No cruzar la Piazza Maggiore en diagonal (se debe rodear siempre por los laterales para asegurarse terminar la carrera) y no subir los empinados escalones de la Torre degli Asinelli hasta que se tenga el título universitario en la mano.
- En el interior del Palazzo dell’Archiginnasio, la antigua sede de la Universidad de Bolonia, se encuentra el Teatro Anatomico, una impresionante sala tallada en madera de abeto del siglo XVII donde los estudiantes de medicina presenciaban las disecciones de cadáveres. Lo más llamativo son los Spellati, dos estatuas de madera que muestran con todo detalle la musculatura humana sin piel.
- Fijaos en las escaleras de subida del Palazzo d’Accursio, sus escalones son muy amplios e inclinados, casi parece una rampa más que una escalera. Se construyo así para que los nobles y altos cargos de la ciudad pudieron subir a las plantas superiores del edificio comunal sin necesidad de bajar de su caballo.
- Paseando por la Piazza Maggiore, llama mucho la atención la el corte de la fachada de la Basilica de San Petronio, la base es de mármol rosa y blanco y la parte superior de ladrillo visto en bruto. Esto se debe a que nunca se finalizaron las obras por varios motivos, falta de medios económicos y sobre todo celos de la Iglesia de Roma ya que en los planos originales esta basílica superaría a la de San Pedro del Vaticano y el Pío IV no lo permitió, desviando fondos para construir el Palazzo d’Archiginnasio impidiendo así la ampliación por ese lateral (si miráis entre ambos edificios, en la Via dell’Archiginnasio, parece como si alguien hubiera cortado a ras la basílica).


- Si vais a Bolonia, debéis encontrar los 7 secretos de la ciudad escondidos en su arquitectura. El primero de ellos es la Finestrella en Via Piella. Bolonia contaba con una extensa red de canales navegables que durante la Edad Media movían sus molinos de seda. Hoy siguen estando ahí pero casi todos están ocultos bajo el asfalto. Sin embargo, en la Via Piella hay una pequeña ventana de madera en la pared que, al abrirse, nos decubre el Canal Moline apodado «piccola Venezia» porque recuerda a la ciudad de los canales por excelencia.

- Segundo secreto: Las Tres Flechas en la entrada de la casa Corte Isolani en Strada Maggiore. Si os fijáis en el techo del pórtico de esta casa histórica (uno de los más antiguos de la ciudad con vigas de roble de 9 metros), veréis tres flechas clavadas. La leyenda cuenta que un noble contrató a tres arqueros para asesinar a su esposa infiel, pero justo antes de disparar, la mujer se asomó a la ventana y dejó caer su ropa; los asesinos despistaron al verla desnuda y clavaron las flechas en el techo del pórtico.
- Tercer secreto: los Atributos de Neptuno. La Fuente de Neptuno junto a la Piazza Maggiore esconde una descarada sorpresa. Se dice que la Iglesia obligó al escultor Giambologna a reducir el tamaño de los genitales de la figura. El artista obedeció, pero diseñó la estatua de tal manera que, si os situáis en la baldosa con otro tono situada en la entrada de la biblioteca Salaborsa, por un efecto óptico se ve el pulgar de Neptuno asomar bajo su vientre, simulando un miembro erecto. Fue la manera de protestar del artista frente a esa censura.

- Cuarto secreto: el Arco de los Susurros en la Piazza Maggiore. En el pasaje porticado del Palazzo del Podestà, donde están las estatuas de San Petronio y San Doménico bajo la Torre dell’Arengo, se produce un fenómeno acústico sorprendente. Si una persona se coloca en una esquina mirando a la pared y habla en susurros, otra persona situada en la esquina diagonal opuesta lo escuchará con total nitidez. En la Edad Media, este sistema se utilizaba para que los sacerdotes confesaran a los enfermos de lepra sin riesgo de contagio. Nos recordó al efecto que se produce en la Whispering Gallery (Galería de los Susurros) de Grand Central Terminal en Nueva York.
- Quinto secreto: el Cannabis Medieval en el Canton de Fiori. En las bóvedas de los pórticos bajo la Torre Scappi en Via dell’Indipendenza veréis una curiosa inscripción que dice “panis vita, canabis protectio, vinum laetitia”: el pan es vida, el cannabis es protección y el vino es alegría. El pan como sustento básico de la alimentación, el cannabis hace referencia al cáñamo con fines textiles (un cultivo muy abundante en la Edad Media), y el vino como símbolo de celebración y fiesta. En realidad el fresco se pintó en el siglo XIX o XX para rendir homenaje al pasado agrícola de la ciudad.

- Sexto secreto: la Luz de San Petronio. Este fenómeno se produce en el mediodía solar, cuando el sol está en su máxima altura (entre las 12:15 y 13:15 según la época). En ese momento se filtra un rayo de sol por un pequeño agujero del techo situado a 27 metros de altura, trazando un haz de luz que proyecta una elipse que cruza la famosa línea meridiana de latón e indica la fecha exacta, los solsticios, los equinoccios y la posición del zodiaco. En el solsticio de invierno, cuando el sol está más bajo, la elipse es enorme, mientras que en pleno verano, es un círculo pequeño. Aunque tiene una base científica explicable, es un momento mágico.

- Séptimo y último secreto: la Cara del Diablo esculpida en el Palazzo Bolognini Amorini Salina, en la preciosa Piazza di Santo Stefano. La fachada está decorada con decenas bustos esculpidos en terracota. Una de ellas destaca por tener cuernos, orejas puntiagudas y un gesto burlón, el vivo retrato de Satanás.
- En la Segunda Guerra Mundial, Bolonia fue un objetivo y sufrió muchos bombardeos aéreos. Para proteger a la población, se construyó una red de galerías subterráneas y refugios antiaéreos en algunos edificios y plazas. Hoy en día algunos se han restaurado y son visitables. Veréis carteles indicativos en los edificios donde se encuentran, además de señales por los muros de la ciudad con la letra R (Ricovero-refugio) marcando la dirección de dichos refugios.
- El aperitivo es una costumbre muy arraigada en el norte de Italia. Todas las tardes, antes de la cena, los bares y restaurantes ofrecen durante un par de horas un picoteo incluido en el precio de una consumición (calculad entre 8-15€). La zona universitaria, Il Quadrilatero o el Guetto Ebraico son buenos sitios para tomarlo. En Bolonia es muy típico que se acompañe del tagliere, una tabla de embutidos y quesos locales.

- Bolonia es la capital de la tecnología y la enseñanza del gelato moderno. En 1927, el boloñés Otello Cattabriga patentó la primera mantecadora mecánica automática que imitaba el movimiento del sistema manual (separar el helado de las paredes de la tina mientras se batía) pero de forma eléctrica. Esta máquina revolucionó el sector y convirtió a Bolonia en el centro productor de maquinaria de helados del planeta. En 1946, los hermanos Carpigiani fundaron la empresa que hoy domina el mercado mundial de maquinaria para helados y décadas más tarde crearon la Carpiagiani Gelato University en Anzola dell’Emilia (a las afueras de Bolonia), la escuela de heladería más famosa del mundo, donde miles de chefs de todos los continentes viajan cada año para aprender los secretos químicos y técnicos del auténtico gelato artesanal.
- La región de Emilia-Romaña se extiende desde las cumbres de los Apeninos tosco-emilianos hasta los valles fértiles del río Po y es conocida por tener una de las mayores concentraciones de productos de calidad con certificados IGP (indicación geográfica protegida) y DOP (denominación de origen protegida). No dejéis de probar el aceto balsamico di Modena, el salame felino, la coppa di Parma, la anguria reggiana (sandía), el fungo di Borgotaro, la mortadella di Bologna (el embutido más icónico), todos ellos IGP; y sobre todo, el parmigiano reggiano y el aceto balsamico tradizionale di Reggio Emilia (estos últimos con DOP). Visitad alguna fábrica de parmesano y alguna bodega de aceto tradicional.

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