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Argentina día 18

Buenos Aires - Palermo Hollywood - Recoleta - Microcentro - Palermo Soho

15 de abril de 2026

En cada viaje, tanto la ida como la vuelta nos ponen nerviosos esperando no tener complicaciones, llegar tarde al aeropuerto, cancelaciones, grandes retrasos, olvidar algo… y eso se traduce en dormir poco y mal. A las 7:30 estábamos en la calle con las maletas ya hechas pero sin cerrar, el vuelo salía de noche y todavía quedaban posibles compras.

Dimos una vuelta bajo el cielo nublado y el suelo mojado por una ligera llovizna que había caído esa noche, por un Palermo vacío y cerrado a cal y canto a esas horas, a la espera de poder desayunar en el hotel. El último día de nuestros viajes coincide muchas veces con días lluviosos cuando el resto del viaje ha sido soleado y siempre bromeamos con que el destino nos llora y no quiere que nos vayamos.

Desayunamos tostadas con mantequilla y mermelada, tortilla con bacon y pan au chocolate, con dos flatwhite muy bien hechos.

Grafiti de Maradona en Palermo
Desayuno en Amasadero

Salimos con nuestros chubasqueros y los paraguas que nos dejaron en el hotel a recorrer Palermo Hollywood, que todavía no lo habíamos visto. Los negocios empezaban a abrir y el barrio tenía cambios sutiles con respecto al Soho, con un ambiente diferente, gran cantidad de productoras de televisión, radio y cine.

Paseando por Palermo, pasamos por delante de una chocolatería que tenía muy buena pinta, pero era pronto y estábamos recién desayunados, le dijimos al dueño que volveríamos luego (aunque imaginamos que no se lo creería). Fuimos caminando hasta la Avenida General Las Heras y de allí hasta el norte de Recoleta para ver la Floralis Genérica, una escultura en forma de flor gigante hecha de metal cuyos pistilos recogen la energía solar mediante paneles fotovoltaicos y mueven los pétalos para abrirlos de día y cerrarlos de noche. Queda justo a la lado de la Facultad de Derecho de la UBA.

Cruzamos las avenidas Presidente Figueroa Alcorta y Libertador pasando por delante del Museo Nacional de Bellas Artes y entramos, por fin, al Cementerio de Recoleta.

Emisora de radio en Palermo Hollywood
Floralis generica
Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires

La entrada al cementerio la hicimos por la Plazoleta Juan XXIII, la taquilla estaba nada más entrar y nos costó 25.370AR$/15,80€ por persona.

El recinto ocupa aproximadamente dos manzanas de largo por dos de ancho, hay miles de tumbas y 90 son monumentos históricos nacionales. Hay presidentes, premios Nobel, militares, pero la tumba más visitada es la de Evita Perón.

Nosotros estuvimos unos 20-25 minutos, para Rafa los cementerios no son sitios agradables de visitar así que vimos las tumbas más señaladas, dimos un pequeño paseo para hacernos una idea de como era y nos fuimos.

Cementerio de la Recoleta, tumba de Liliana Crociati
Cementerio de la Recoleta

De camino a Microcentro pasamos por la puerta de Los Galgos, un bodegón que Carito nos había remendado para tomar un tostado, así que ya que era hora de almorzar entramos a tomarnos uno acompañando de un par de limonadas. A nosotros, que preferimos no tomar alcohol pero evitamos los refrescos industriales, que un país tenga por costumbre servir limonada casera en casi todos sus bares y restaurantes nos parece un puntazo.

Se nos oscurrió que nos faltaba conocer uno de los cafés notables más famosos que habíamos leído, y considerando el tostado de jamón y queso como comida, decidimos acercarnos a La Ideal a tomar el café y el postre. Bajamos por Lavalle hasta el Obelisco y cruzamos hasta Suipacha.

Bar Los Galgos. Av. Callao 501, Buenos Aires (Google Maps)

Los Galgos
Tostado con limonada en Los Galgos

El local estilo entre Belle Epoque y Art Nouveau tiene una gran cúpula central con vidriera de colores bajo la que nos sentaron en un mesa con bancos de terciopelo rojo. Pedimos dos cortados y dos medialunas, una de grasa y otra de manteca, las últimas del viaje, y nos lo sirvieron con dos bombones de la casa.

Es una confitería famosa por sus chocolates, que venden en unos mostradores que tienen en la entrada. Allí todo evoca al lujo de principios de siglo y eso se traduce también en el precio, fueron 15€/16.600AR$ (tened en cuenta que en Río Cuarto el café nos costó alrededor de 1,5 € y nos pusieron las medialunas como detalle de la casa).

Confitería La Ideal. Suipacha 384, Buenos Aires (Google Maps)

Confitería La Ideal
Café y medialunas con agua y bombón de cortesía en La Ideal

Antonio se había quedado con ganas de subir al metro de Buenos Aires, nos habían recomendado no cogerlo por seguridad pero nos pareció que en el centro poco podía pasar ya que entraba y salía muchísima gente, así que de camino al hotel bajamos al subte como lo llaman allí. Lo cogimos en Callao hasta Medrano (podéis consultar todo sobre el metro en Cómo moverse en Buenos Aires).

Continuamos caminando hasta Palermo por la misma calle Medrano hacia arriba, llegamos hasta la Plaza Güemes donde está el Atelier Fuerza original (unos días antes habíamos ido a una sucursal en Almagro). Entramos a ver si comprábamos medialunas de grasa para llevar en el viaje y si llegaban en buenas condiciones a Valencia, pero no les quedaban.

Atelier Fuerza Palermo. Gral. Lucio Norberto Mansilla 3801, Buenos Aires (Google Maps)

Subte en Buenos Aires

Fuimos por Guatemala hasta Godoy Cruz para volver a pasar por Rústico, la chocolatería de esa mañana, y tomarnos un chocolate caliente y hacer tiempo para ir al aeropuerto. Nos recibieron contentos de volver a vernos, pensaban que no iríamos. Estuvimos preguntándoles por el proyecto, ya que el local era pequeño pero hacían ellos sus propios chocolates, y les contamos nuestro viaje por el país. Salió el tema del Festival Peperina y nos preguntaron qué habíamos ido a hacer allí. Cuando les explicamos lo que es Silvestres, les encantó y se sentaron con nosotros a hablar de cocina e innovación, fue un rato muy chulo. Nos tomamos los dos chocolates y nos invitaron a un alfajor de chocolate que estaba para morirse de gusto. Nos dieron a probar uno de sus productos que más nos llamaron la atención, el chocolate al Malbec, y compramos alfajores y varios chocolates para probar en casa y regalar.

Rústico. Godoy Cruz 1823, Buenos Aires (Google Maps)

Rústico Chocolate

Eran ya las 16:30 cuando cogimos el taxi en la puerta del hotel hacia Ezeiza. El trayecto normalmente dura una hora pero ese día había mucho tráfico y lluvia y en total fue hora y media (y gracias que el taxista fue buscando atajos por las calles de Buenos Aires…). Como íbamos en primera, facturamos las maletas y pasamos el arco en menos de 20 minutos y poco después estábamos entrando en la sala VIP de Iberia.

Nos sentamos en una mesa del fondo. Había bastante gente y comparada con otros aeropuerto era una sala pequeña, pero tuvimos suerte y encontramos en un sitio muy tranquilo. Teníamos al lado las duchas, hay que pedir una llave y son individuales, dentro hay una zona para cambiarse, una toalla limpia, amenities recién puestos, lavabo, váter y ducha. Después de cada uso la limpian entera y cambian todo, es una gozada subir al avión para 12 horas de vuelo recién duchado y con ropa limpia.

Sala VIP en Ezeiza

No hay mucho que decir del vuelo, al ir en primera fuimos primero viendo una peli mientras nos dieron la cena y luego dormimos tumbados en la cama hasta la hora del desayuno un par de horas antes del aterrizaje. Aterrizamos un poco antes de la hora prevista, sobre las 14:30, y como siempre en Barajas tardamos casi una hora en poder subir al cercanías hasta Chamartín. Pasando el arco de seguridad de Renfe tuvimos un problema con los cuchillos, pese a que habíamos avisado que los llevábamos, nos pidieron que justificásemos qué nos dedicábamos a la cocina. Instagram nos salvó, les enseñamos los vídeos del Festival Peperina y les valió como justificante. Menos mal porque ya nos veíamos alquilando un coche para llegar a Valencia y conducir cansados como estábamos.

El segundo incidente fue intentar adelantar los billetes al tren que salía dos horas antes que el que teníamos reservado. Nuestros billetes permitían el cambio pero el primer trabajador que pillamos en la ventanilla no quiso atendernos, la chica de al lado nos los cambió sin problemas al ver el tipo de billete que llevábamos. Subimos al tren justo 2 minutos antes de cerrar las puertas y pudimos llegar un par de horas antes a casa.

Llegamos a Valencia a las 18:30 y a casa diez minutos después. Gatete (el precioso gato que adoptamos solo una semana antes de irnos) nos dio un buen recibimiento y estuvo encima de nosotros casi media hora, nos había echado de menos.

Souvenirs de Argentina